Por cada mujer asesinada se suicidan 22 hombres, si bien las primeras ocupan espacios prime time, los segundos no se registran estadísticamente y políticos barriobajeros y sin escrúpulos, esto es, de Género, miran a otro lado por temor a molestar a las hordas moradas y perder sus votos. A esto hemos llegado aquí.

En España, tierra de Género, hay cada día 10 suicidios, de ellos 7 son hombres y 3 mujeres. Los cálculos más conservadores barajan la cifra de 2 a 3 hombres al día que se suicidan debido a la presión que sobre sus vidas ejercen las leyes inconstitucionales e injustas de Género. Si multiplicamos 3 por 365 días del año y lo dividimos por 50, resulta que 22 hombres se suicidan por cada mujer asesinada por violencia intrafamiliar o de género, nunca de Género, porque la violencia no tiene Género.

De 2004 a 2019, las políticas de Género han causado unas mil mujeres asesinadas y dieciséis mil hombres suicidados, es decir, 17.000 personas. Hablamos de un holocausto español, concretamente de personas abocadas a la muerte por un ejercicio de la política a manos de gente fría e inmoral que mangonea la jurisprudencia para ponerla a favor de ellas y en contra de ellos ocasionando un caos social de violencia hacia el otro y auto violencia sin precedentes.   

El feminismo español, que sólo es analizable desde criterios puramente mercantilistas, ¿cómo opera en este asunto de los suicidios masculinos?, tema que ningunea toda Ministra de Sanidad y todoEjecutivo feminoide, ambos al dictado de los lobbies feministas de Género tan atentos a su millonario negocio.

Tanta malignidad como es dejar que los hombres se suiciden en cifras alarmantes debe tener, pues, una causa feminista-monetaria, esa fue nuestra hipótesis de trabajo que resultó ser absolutamente cierta dado que investigando este asunto –porque todo aquello relacionado con el dinero lo mantienen como de tapadillo– descubrimos que toda mujer que acredite violencia de género en el momento de la separación o divorcio tiene derecho a una pensión de viudedad, incluso sin sentencia firme, digamos que por extinción de la responsabilidad penal del falsamente denunciado debido a su propio suicidio de Género.

El modus operandi de esta jauría es tan simple como efectivo: lo denuncio, le hago la vida imposible, lo dejo sin dinero y sin sus hijos, lo machaco día tras día y así, con un poco de suerte, si el carajote se suicida, entonces tengo mi paguita de viuda de Género gracias a mi Presidente de Género y a mi Vice de Género. En una instancia superior y en paralelo el Ejecutivo presiona a miles de hombres desde una jurisprudencia bárbara enseñándoles la puerta del suicidio al objeto de garantizar a sus votantas agradecidas una nueva paga, ahora de viudedad.

Mucho es el dinero manchado de sangre y a lavar por estas viudas de Género, dinero gracias a la muerte de un inocente que comenzó a pensar en su suicidio el mismo día en que fue denunciado en falso y salió de su casa esposado delante de sus queridos hijos y vecinos.

Si estos suicidios inducidos no son crímenes de un Estado de Género, entonces que venga Dios y lo vea.

 

José R. Barrios