El concejal Josep Bou, siguiendo una tradición familiar, es un gran aficionado a los belenes, tanto a montarlos como a verlos y a admirarlos, pues se quedaría horas y horas contemplándolos. Le gusta que las figuras se adapten a las costumbres de la época de Nuestro Señor y que tengan la debida proporción y estética. Por eso no puede estar más en desacuerdo con el esperpento que ha montado este año la alcaldesa Inmaculada Colau en la plaza de San Jaime de Barcelona y que ha costado casi 100.000 euros a los barceloneses.

Aprovechando la coyuntura, además de explicarnos detalles técnicos de los belenes y hablar de la rica tradición de belenes en la ciudad condal, ha reflexionado sobre la importancia de defender y custodiar frente al laicismo aquellas tradiciones religiosas que nos dejaron nuestros antepasados y que son reflejo de las raíces cristianas de la civilización europea.