Francisco Javier Zaragoza, conocido como Quico en los círculos sociales de Benidorm, ha logrado frenar, al menos momentáneamente, la licencia de obras que el Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial había otorgado para proceder a exhumar el cuerpo de Francisco Franco del Valle de los Caídos. ¿Cómo? El letrado, doctor en Derecho, técnico urbanista por el INAP y licenciado en Ciencias Políticas especializado en Administración Pública, considera que en el permiso municipal hay ciertas irregularidades urbanísticas ya que da vía libre a la ejecución de una obra menor en un edificio protegido donde solo están permitidas las obras de mantenimiento y restauración.

 

Una tesis que ha avalado el juez José Yusty Bastarreche, quien ha decidido admitir la petición de medidas cautelares por entender que el informe del Ayuntamiento de San Lorenzo del Escorial que autorizó la obra para exhumar a Franco no tiene en cuenta el riesgo evidente de caída o rotura y daño a las personas que según el juez suponen los mencionados trabajos. La maniobra judicial promovida por el hijo de Pedro Zaragoza dificulta todavía más las intenciones del Gobierno central de Pedro Sánchez, que ya contaban con que la familia Franco presentaría un recurso ante el Tribunal Supremo para ganar tiempo. Una teoría que, por otra parte, sigue vigente. A ella, ahora, hay que añadirle esta suspensión de la licencia de obras que concedió el Ayuntamiento de San Lorenzo del Escorial y que, a juicio de Francisco Javier Zaragoza, es irregular.

 

Su padre, el alcalde Pedro Zaragoza, gobernó Benidorm durante 17 años, en plena dictadura franquista. El mandato arrancó en 1950, cuando la ciudad era solo un pueblo de pescadores, y finalizó en 1967. Para aquel momento la ciudad ya había vivido su particular metamorfosis para convertirse en el imperio turístico que es en la actualidad.