Muchos vivimos nuestra cotidianidad con cada vez mayor incertidumbre. Nos preguntamos cómo es posible que en una sociedad tan desarrollada económica y tecnológicamente tengamos existencias tan sobrecargadas de trabajo y responsabilidades, y vivamos con un endeudamiento creciente, en lugar de disponiendo de unos ingresos estables con un poder adquisitivo razonable y un colchón financiero suficiente para afrontar el futuro con alguna garantía. Y para colmo nos dicen que estamos destruyendo el planeta, que somos culpables del calentamiento global, por el que debemos pagar más impuestos y hacer un menor uso de cosas hoy en día casi de primera necesidad, como un coche, una calefacción...; de las desigualdades económicas entre naciones, que justifican la inmigración ilegal masiva, además de ayudas al desarrollo que van al bolsillo de los sátrapas que perpetúan la pobreza en los pueblos que dominan; de desigualdades sociales provocadas por el malvado heteropatriarcado, del que los hombres, en particular los heterosexuales blancos somos culpables, lo que "genera" el Género como categoría y toda una teoría a su alrededor que protege o directamente fomenta toda clase de diversidades sexuales y de discriminaciones y subvenciones a favor de colectivos, trasladándolo al plano jurídico en forma de leyes que vulneran el principio básico de igualdad ante la ley, y en el económico en forma de cuotas y promociones de personas menos capacitadas solamente por razón de su sexo.

 
Es obvio que algo no está funcionando como debiera. Y, como humanos, buscamos respuestas en la política, en la sociedad, en el sistema legal, en la cultura y sus instituciones. Por suerte o por desgracia, estamos empezando a descubrirlas. La sorpresa es mayúscula al comprobar que lo que parecían alucinaciones de esquizofrénicos, pensamientos conspirativos de chalados carentes de otra ocupación que ver patrones donde no hay más que azar, tiene una coherencia y un contenido contrastables. Que hay, ahí fuera, y a nuestro alrededor, una compleja red de intereses que puede muy bien ser entendida en toda su magnitud tirando pacientemente del hilo. En la película Conspiración, en la que el actor Mel Gibson interpreta a uno de esos que fácilmente pasan por pirados, resulta al final que, pese a las múltiples ideas delirantes del personaje, existía realmente un entramado siniestro en la sombra, y terminaba por aparecer en su vida. 
 
Da igual cuánto erremos buscando patrones donde no los hay. Al final, si se tiene buen cuidado de recabar bien la información, contrastarla e hilvanarla por inducción-deducción en una relación causa-efecto, encontramos, al margen de las correlaciones ilusorias, realidades ocultas a la mirada descuidada, realidades nada inocentes o inocuas, que nos afectan directamente de forma negativa y benefician a terceros desproporcionadamente.
 
 Existe un poder mundial en la sombra, un poder mundialista, un poder que quiere acabar con lo que una vez se llamó Occidente,con toda su tradición de prosperidad y humanidad, y reemplazarlo por un mundo con baja población, en su mayor parte sumisa, y una reducidísima élite de "dioses", que vivirán con todos los recursos y tecnologías punta disponibles.   
 
Parece ciencia-ficción pero está en la mente de algunas personas que toman decisiones de gran calado a unos niveles que no podemos imaginar porque están fuera no ya de nuestra percepción, sino incluso de nuestra imaginación.
 
Javier Villamor ha tenido siempre una insaciable curiosidad que le ha llevado de la lectura de los clásicos de la política contemporánea al análisis de las realidades que están más allá del mundo de las ideas convencionales, lo cual le ha llevado a sospechar primero, después a descubrir indicios y finalmente a revelar auténticas  estructuras del Poder con mayúsculas.
 
Periodista y activista, Javier ha tenido la inmensa amabilidad de respondernos unas preguntas.
 

1.- Comencemos hablando de ti, Javier. Si buscamos en internet encontramos invectivas contra tu persona con origen, obviamente, en medios y grupos de izquierda. ¿Cuál ha sido tu trayectoria personal en lo tocante a la opinión y acción política?

Como suele ocurrir, en Internet se encuentran un sinfín de informaciones sobre uno mismo (casi nunca) contrastadas. En mi caso, no ha sido menos.

Tengo una gran curiosidad innata, me gusta conocer todo cuanto puedo y, si es primera persona, mejor. Esa curiosidad se centra principalmente en filosofía y política.

En casa, gracias a mis padres, siempre hemos tenido la buena costumbre de la lectura. A través de libros de mis abuelos conocí parte del pensamiento tradicional hispanista, así como el amor a la Historia con mayúsculas. De mis padres, conocí a pensadores de la izquierda norteamericana como Noam Chomsky, a mujeres de la talla de Oriana Fallaci y a los clásicos que conformaron gran parte del pensamiento de lo que fue la Cristiandad (hoy conocida como Occidente).

Por mi parte, viajé a las mentes de pensadores decimonónicos y del siglo XX. Ahí me encontré con Tocqueville, Habermas, Jünger, Spengler, Marx, Engels, Evola, Harendt, Ortega y Gasset, Unamuno, Maeztu, Primo de Rivera, Ledesma Ramos, Hayek, Von Mises y un largo etcétera. Todo esto, más lo aprendido en la universidad, me ha dado una visión muy crítica de la realidad y, debo admitirlo, escéptica en algunas ocasiones. Ese escepticismo me hizo plantearme cuestiones que no siempre tenían respuesta.

Respecto a la acción política, siempre me he considerado un activista de mis ideas y valores. Creo que una de mis profesoras de la infancia acertó como nadie al decirme que era "el abogado de las causas perdidas". Siempre me ha empujado esa idea de lucha constante. La vida es lucha, dicen.

Desde que llegué a la capital a estudiar primero Biología -luego cambié a Periodismo y Comunicación Audiovisual- siempre he estado inmerso en la vorágine de la actualidad de una u otra manera. En mis primeros años en Madrid participaba en las manifestaciones que precedieron al 15M. La marcha por la vivienda digna es una de ellas. Me interesé por las acciones subversivas de algunos grupos, conocí a miembros del PCE en la universidad, etc. Siempre sabía quién era y qué pensaba, nunca me ha incomodado estar con gente diferente, de hecho creo que es un ejercicio mental necesario. Uno de los problemas de hoy en día es que muchos jóvenes no salen preparados de la universidad para afrontar ideas contrarias, sino que solo refuerzan aquello en lo que creen. El resultado es evidente: frustración y fanatismo.

Poco después, estudié en Berlín durante un año. Allí tuve la suerte de participar brevemente como responsable de prensa española en el 15M berlinés (se conocía como Demokratie Jetzt, Democracia YA). Ese fue mi primer contacto con lo que llaman ahora "movimientos asamblearios" y sirvió para comprobar que iban por unos derroteros que ya conocemos. Los motivos de la lucha (una revolución democrática frente al totalitarismo burocrático en el que cada vez nos vemos más inmersos) me parecieron y me siguen pareciendo legítimos y dignos de ser defendidos.

Tras el desencanto con este tipo de movimientos, fui poco a poco escorando a posiciones más tradicionalistas-conservadoras hasta llegar al presente. Nunca me ha gustado la denominación de izquierda o derecha porque creo que excluye gran parte de lo que una persona es aunque entiendo que es necesario para poder simplificar los mensajes. Aun así, el adscribirse radicalmente a un espectro, se limitan los horizontes de uno mismo y obstruye el conocimiento de lo que somos, primero como personas, segundo como ciudadanos en una realidad política-social determinada.

He colaborado con diferentes asociaciones, grupos y entidades en diferentes momentos de mi vida. Muchos ven esto una incoherencia, yo lo veo como simple y llana curiosidad. No me gusta la gente "reparte carnets", ni los que eluden la autocrítica.

2.- Una de las primeras medidas del nuevo Gobierno, si no la primera, fue la de desalojar a Hogar Social Madrid de su sede. ¿Qué revela esto de las intenciones del Ejecutivo?

El nuevo Ejecutivo tiene las cosas muy claras y no va a perder el tiempo en llevar a cabo sus planes ideológicos, algo que parece que le cuesta a la llamada derecha española cuando accede al gobierno. Quizás esto tenga que ver con lo que significa ser conservador, quizás por falta de motivación, o ambas.

PSOE y Podemos van a aprovechar estos cuatro años para hacer tabula rasa con su pasado e intentar caldear el ambiente y polarizar al máximo la sociedad (así lo dijo uno de los responsables de ideas del partido de Iglesias). Leyes ideológicas como la memoria histórica o LGTBI van a servir no para fomentar la unión entre españoles, sino para aumentar las brechas culturales y sociales que nos separan, desgraciadamente.

Lo que vamos a ver de ahora en adelante no es algo nuevo. El acoso al poder judicial para forzar salidas políticas favorables a sus intereses ya se puso en práctica en países como Venezuela o Bolivia con el consejo de miembros de Podemos allá por el año 2008. Poner de rodillas a instituciones del Estado tampoco es algo nuevo. Simplemente está siendo llevado a cabo por aquellos que prometían libertad, amor y sonrisas. La destrucción de la libertad en nombre de la libertad.

Triste, pero cierto.

3.- Se llama peyorativamente teórico de la conspiración, cuando no directamente conspiranoico, a todo aquel que investigue a grupos secretos organizados que operan para cambiar el curso de los acontecimientos políticos e históricos. Pero dichos grupos y sus operaciones existen. ¿Cómo establecemos una línea divisoria nítida que separe las investigaciones rigurosas sobre ellos de las hipótesis lunáticas de quienes creen ver agentes encubiertos o alguna ocultación detrás de cada acontecimiento histórico relevante?

Esto es algo harto complicado. Creo que a ese estado de "iluminación" (salir de la caverna en términos platónicos) debe llegar cada uno ya que es un camino muy personal. Se puede alcanzar a través del conocimiento, de la experiencia vital y del análisis profundo de las cosas.

Muchas veces me encuentro con esa etiqueta, la de conspiranoico. Me hace mucha gracia porque revela lo ingenua que puede llegar a ser una persona al pensar que no existen vectores en la sociedad con fuerzas diferentes que intentan influir a toda costa en el devenir de los acontecimientos. Es algo que ocurre desde que el Hombre es Hombre. ¿Por qué no va a ocurrir hoy en día, precisamente cuando se ha dado la espalda a la búsqueda de la Verdad con mayúsculas y se ha dado paso a la era de la desinformación como herramienta de control poblacional?

Muchos me temo que se pierden en elucubraciones extremadamente complicadas cuando la realidad es mucho más sencilla: el poder real lo sostiene un reducido grupo de personas que son los que realmente controlan los grandes flujos económicos. Los demás son gente normal que intenta escalar (o no) en esa pirámide cueste lo que cueste. Si vemos cómo en nuestra vida diaria la gente conspira constantemente para tener mejores condiciones laborales que sus compañeros, mejores salarios, mejores puestos políticos... ¿por qué resulta tan incómodo preguntarse quiénes son los que realmente mueven los hilos del mundo?

Una respuesta a la que he llegado es el miedo. Puro y simple miedo. La población en general tiene miedo a conocer la Verdad, a preguntarse por qué hace lo que hace, a preguntarse si puede haber algo más allá de esta realidad en la que jugamos como fichas de un tablero, a preguntarse por qué son estos (des)valores los que dominan y no otros, a preguntarse qué hay de cierto detrás de cada palabra de un personaje público...

Y contra el miedo es difícil luchar. Como he dicho antes, es algo muy personal. Un estado al que no todo el mundo puede o quiere llegar. Y eso debe respetarse.

Esto no quiere decir que todo el mundo sea igual, ni que no se pueda confrontar ese tremendo poder. Claro que se puede, y de hecho se debe. Pero hemos de ser realistas y reconocer que el adversario es polifacético por lo que la batalla cultural (la madre de todas las batallas) debe ser total y absoluta.

4.- Con la globalización económica, tras la caída del Muro de Berlín, parecía que el mundo podría prosperar con crecientes intercambios de bienes y servicios y la progresiva apertura a la democracia de los países. Pero surgió lo que Loretta Napoleoni denominó "Economía Canalla" (grandes mafias globales fuera del control de los Estados) y lo que Oliver Bullough llama "Moneyland" (un sistema financiero internacional lleno de paraísos fiscales también fuera del control de los Estados), ambos muy interrelacionados. De esa realidad oculta a nuestra vista surgen nuevos agentes y grupos que operan con total libertad, impunemente. ¿Se podría considerar que esos hombres sin rostro son los nuevos amos del mundo?

Esto es exactamente a lo que me refería antes. Hay personas que concentran tal poder que decenas de países unidos no serían capaces de hacerles frente. Todo esto se aceleró con la caída de la URSS y, digamos, gracias a tener el campo despejado al no haber adversario para el capitalismo global.

Las grandes mafias globales (habría que definir quiénes tienen comportamientos mafiosos pese a no constituir clanes como tal) son aliadas del sistema financiero internacional lleno de paraísos fiscales. Por ejemplo, el mismo George Soros que dice promover las sociedades abiertas y democráticas tiene algunas de sus empresas como Quantum Fund en Curazao o las islas Caimán. ¿Por qué no nos damos cuenta de una vez de que hecha la ley, hecha la trampa? Aquellos mismos que dicen guiarnos por nuestro bien son los primeros que se saltan las reglas del juego.

Tienen la potestas, pero no la auctoritas. Es decir, tienen el poder pero no la autoridad que lo sustenta. Ese es el punto débil de los mesías del nuevo orden mundial. Nadie les reconoce su poder para ejercer nada, más bien tienen el rechazo frontal de gran parte de la población mundial que no ve con buenos ojos las creaciones de sociedades multiculturales alienadas.

Personalmente, sostengo que los verdaderos poderosos nunca se muestran al gran público para evitar, entre cosas, que parte de las informaciones que circulan sobre ellos se confirmen. Esos que aparecen en la lista Forbes, por ejemplo, son la lista admisible para el gran público (Amancio Ortega, Carlos Slim, etc.). Nada más.

Y aquí hago un matiz importante. No es lo mismo globalización que globalismo. España, en sus mejores tiempos, fue un agente globalizador al acercar culturas y economías pero nunca impuso de forma sistemática una única forma de ser sino todo lo contrario, respetó en numerosas ocasiones la cultura local (al menos bajo el gobierno de los Habsburgo, el centralismo Borbón acabó con gran parte de esa frescura).

En cambio, los nuevos "globalizadores" prefieren tener una población homogénea que consuma lo mismo en cualquier parte del mundo, que piense y se comporte lo más semejante posible, etc. Esto se ve en las grandes capitales, todas parecen escenarios clonados donde brillan tanto las luces de las tiendas y espectáculos que no permiten que veamos más allá.   

5.- Se ha pretendido con la ONU, el FMI, el Banco Mundial, la UE y con diversas ONGs internacionales crear poderes globales, que hicieran de árbitros de la paz, el orden, la libertad y la justicia y la prosperidad en el mundo, pero casi desde el principio, estas instituciones, parecen haberse convertido en instrumentos en manos de aquellos a quienes deberían combatir. ¿Hasta dónde crees que alcanza la corrupción de las instituciones internacionales?

Soy contrario a que estas organizaciones y ONG tomen la rienda de nuestro futuro. No es que su intención no sea buena, sino que, como bien dices, al final se ha demostrado que trabajan contra los intereses de la población.

Lo vemos en la UE con sus políticas inmigratorias suicidas sumadas a las cada vez más autoritarias leyes políticamente correctas para eliminar la voz del disidente. Son leyes mordaza que atan de manos a los ciudadanos nativos europeos y entregan el legado de siglos de nuestros ancestros en manos de aquellos que nos odian (con o sin razón) y buscan nuestra destrucción. Aquí me refiero en concreto al Islam, aunque hay otros. La islamización de Europa es un hecho y eso es, en sí mismo, negativo para Europa y los europeos. No tengo problemas con el Islam como religión, sino con los efectos que producirá el Islam en un país o continente no islámico a largo plazo.

Recordemos que el Islam no es solo una religión, es un completo y complejo sistema político que ordena todos y cada uno de los aspectos de la vida de las personas. Eso es diametralmente opuesto a las sociedades democráticas liberales en la que nos encontramos. Pero no nos confundamos, esta etiqueta no es más que eso, una etiqueta.

También lo vemos en la ONU y sus filiales con grandes escándalos en algunos países del tercer mundo. O con el FMI y el Banco Mundial y la esclavización paulatina de la población mundial a base de controlar todas y cada uno de las economías nacionales erosionando poco a poco la soberanía popular en aras de Dios sabe qué beneficios que nunca llegan por mucho que nos los vendan.

Las ONG internacionales muchas veces son tapaderas de la influencia de gobiernos o de ciertos personajes. Amnistía Internacional, por ejemplo, ha pasado de defender a refugiados políticos y luchar contra gobiernos tiranos, a defender la ideología de género o el aborto internacionalmente. Supongo que eso tenga que ver con la financiación de la Ford Foundation o de Open Society Foundations...

Y con este ejemplo me gustaría hacer una recomendación a los lectores: siempre, absolutamente siempre, preguntémonos a quién beneficia tal o cual política, quién da y quién recibe el dinero. Estas dos cuestiones muchas veces nos dan la respuesta que no encontramos ya que suele ocultarse bajo mensajes que no dicen nada. Más bien, no pretenden decir nada.

6.- Masones, Illuminati, Sionistas, El Club Bilderberg, los Rothschild, los Rockefeller... ¿De qué va todo esto? ¿Qué Nuevo Orden Mundial se prepara entre bastidores?

Aquí es donde todo se lía y sirve para desprestigiar o rechazar gran parte de las informaciones que se muestran sobre estos grupos.

Que estos grupos existen es un hecho. Que trabajan para sus propios intereses, también. El caso de Bilderberg quizás sea el más sonado por el secretismo con el que se reúnen cada año y por lo que se decide en esas reuniones. Como pasa con los masones, no niego que mucho de lo que se escribe sea cierto, pero estoy seguro que hay muchos puntos que han sido sobredimensionados por estos grupos o por ciertos autores. La especulación crea eso: bolas de nieve de medias verdades que acaban haciéndose imparables dentro del imaginario colectivo.

Respecto a lo que se conoce como nuevo orden mundial, para mí no es más que el asalto definitivo de las élites para el control definitivo y absoluto de todo el mundo. Esta élite minoritaria mucho me temo que tiene un gran componente sociópata o psicópata al ser capaces de manipular a miles de millones de personas (muchas veces despreciando su vida) por el mero hecho de asentar e incrementar su poder.

¿Qué es lo que ganan?, muchos se preguntan. La respuesta es fácil: poder. El deseo de poder ha sido el motor de la Historia en incontables ocasiones. Ahora, pese a que nos digan que vivimos en un mundo democrático y bien pensante, no va a ser menos.

Esta élite necesita el conflicto para sacar beneficios. Nuestra sabiduría popular lo deja bien claro: a río revuelto, ganancia de pescadores. Otra máxima es la romana divide et impera. Muchos de estos son especuladores o banqueros por lo que necesitan las crisis para afianzar posiciones y aumentar su control. Las crisis, reales o ficticias, sirven para eso.

Nos dicen que somos demasiados y que afectamos al clima, pero no te dicen que realmente lo que subyace es la intención de reducir la población ya que son muchas bocas para alimentar en un mundo cada vez más robotizado y ya en el camino al posthumanismo. Lo mismo pasa con el aborto o la eutanasia, lo que subyace es la reducción de población.  

Respecto a la inmigración masiva, esta no es más que un arma de desestabilización social y económica en regiones incapaces de absorber a millones de personas en un período de tiempo reducido. Las migraciones han existido siempre, pero nunca a este nivel. La vida de las personas les importa poco o nada, es un mero instrumento sentimental para controlar a la población y tenerla domada.

Mientras, la invasión continúa. Para los ofendidos porque se llame invasión a lo que consideran solo inmigración, queda recordarles que invasión es "irrumpir, entrar por la fuerza" que es, precisamente, lo que hacen cientos de africanos en nuestras fronteras agrediendo sin ningún castigo a nuestras fuerzas de seguridad.

Como vemos, las luchas que ofrece el sistema son legítimas (no debe hacer discriminación para nadie en función de su sexo, raza u orientación; se debe luchar por el planeta; las personas deben poder buscar oportunidades allí donde haya) pero en la práctica, desgraciadamente, vemos que detrás de esa fachada los intereses son muy diferentes al mensaje promulgado.

7.- Vayamos al personaje más controvertido, peligroso e interesante de todos, al que has investigado - y sigues investigando- a fondo (y a través de sus fondos)... ¿Quién es George Soros y por qué debiera preocuparnos, en el mundo en general y en España en particular?

Algo que he observado analizando la figura del especulador húngaro es que es extremadamente talentoso. Sigue siendo un ser humano, por lo que también tiene filias y fobias.

Soros nació en 1930 y proviene de una familia judía de clase media húngara. Su infancia le marcó profundamente. Su padre, Tivadar, realizó todo tipo de trabajos para salir adelante en momentos muy complicados. Sea como sea, sus padres le dieron una educación excelente para los cánones de la época, siempre buscando su independencia y un pensamiento crítico.

Esto lo desarrolló especialmente cuando emigra a Londres en 1947 donde consigue trabajos de poca monta para poder pagarse la vida y los futuros estudios en la London School of Economics. Allí conocería a uno de los filósofos más influyentes del momento y que marcarían un antes y un después en su vida, Karl Popper, autor de la obra 'La sociedad abierta y sus enemigos' (Open Society and its enemies, en inglés). George Soros es un apasionado de la filosofía y aunque la vida le ha llevado por otros derroteros, siempre deseó dedicarse plenamente a su vocación.

Tras trabajar en finanzas en Londres y demostrar que tenía buen olfato para los negocios, se mudó a Estados Unidos. Después de ganar experiencia en varias firmas que operaban en bolsa, decidió establecerse por su cuenta en 1973 con Quantum Fund.

Tras la caída del comunismo en 1991, funda Open Society Institute (en honor a la obra de Popper) con el objetivo de influir en el devenir de las naciones donde tuviera algún interés bien sea personal o económico. Como dije antes, hemos de ser siempre muy cautos con la realidad que se nos presenta ya que es la primera capa de lo que de verdad se está moviendo. Con Soros –y otros tantos como él- podemos asegurar que ocurre lo mismo.

En España recientemente ha adquirido acciones en Indra (Pedro Sánchez adjudicó sin concurso a esta empresa el control de las votos de las últimas elecciones), según algunas fuentes tiene interés en hacerse con Bankia... En definitiva, es un sabueso como cualquier otro solo que con la particularidad de que en vez de contentarse con la caza, le gusta modificar los cotos donde se mueve a su antojo.

Esto, que podría entenderse a priori como algo positivo (el hecho de que un multimillonario tenga más intereses más allá de llenar su cartera), resulta un gran peligro para las naciones y pueblos.

Me explico: él cree en una sociedad abierta sin fronteras para personas ni capitales, se reconoce como un luchador por la democracia global. Ahora bien, ¿qué democracia global? ¿Que él no quiera fronteras significa que no debe haberlas? ¿Qué suponen sus intereses personales respecto a los intereses estratégicos de las naciones individuales? ¿Por qué gobernantes como Sánchez, Ursula von der Leyen, Rossel, Cyril Ramaphosa y un largo etcétera se reúnen con esta persona o alguien de su confianza? ¿Qué hace Alex Soros, uno de los hijos y presumible encargado en el futuro de la Open Society Foundations, reunido con Pedro Sánchez en Davos?

Preguntas así tengo muchas, seguramente muchos de los lectores también. Y creo que cuando uno se hace las preguntas correctas, las respuestas llegan solas o, al menos, no son tan difíciles de entender.

Si Soros o su obra me preocupan en especial es porque no estamos hablando de unos cambios sociales a nivel global ocurridos de manera natural, sino mediante la ingeniería social. Esto, en otros tiempos, era más habitual, pero si tanto nos bombardean con la propaganda de que somos libres, vivimos en Estados de Derecho basados en el respeto a las leyes... algo no me cuadra. ¿Cómo puede decirse alguien defensor de la democracia cuando gasta su dinero para subvertir el orden establecido mediante la injerencia en la soberanía de terceros países? ¿Para ejercer la democracia no es más sencillo preguntar a la población cómo desea encajar en un mundo globalizado? ¿Por qué no nos preguntan sobre cuestiones como la inmigración, los impuestos, ideología de género o política exterior, por poner solo unos ejemplos?

El caso español es especialmente humillante. Sánchez se reunió con George Soros fuera de la agenda pública del presidente nada más ganar la moción de censura contra Rajoy. Se teme que se haya reunido más veces con él ya que no ha respondido al requerimiento del Consejo de Transparencia para detallar las reuniones con este tipo y lo que se trataba en ellas. ¿El resultado? Blanco y en botella, leche.  

Hace tiempo me dijo un buen amigo que, si votar sirviera de algo, estaría prohibido. Me temo que el tiempo le ha dado la razón. ¿Para qué votamos si luego nuestros gobernantes se venden a las primeras de cambio para obtener el poder por pequeño que sea? La ambición está por encima de su honor y de su humanidad. Creo que es importante llamar la atención sobre esto para que la gente no lo acepte como algo inamovible.

8.- ¿Vivimos en una realidad Matrix?

Por realidad Matrix entiendo una realidad creada ex profeso para consumo masivo. Una especie de holograma emitido sobre la verdadera realidad que es el mundo en toda su complejidad.

Las imágenes que muestran las películas o los medios de comunicación acaban suplantando en nuestras mentes las que previamente tiene cada uno. Si nos fijamos, nuestra realidad ahora se modifica a golpe de ratón o de titular, todo es rápido, incapaz de asentarse y producir efectos a largo plazo. Como argumentaba el filósofo polaco de origen judío Zygmunt Bauman, vivimos en la "modernidad líquida", las identidades van y vienen y los jóvenes ya no saben quién son, de dónde vienen o a dónde van. Y no solo los tan jóvenes, me temo que es un efecto generalizado. Hemos perdido (o nos han inducido a perder, mejor dicho) todos aquellos pilares históricos de nuestras sociedades. Las verdades permanentes, por así decirlo.

De alguna manera, se nos ha extirpado la tradición de nuestras entrañas y eso nos convierte en seres vivos pero sin raíces. Damos tumbos por el mundo sin tener sentido de pertenencia y eso produce que las personas sin una personalidad fuerte se amarren a cualquier fuego ardiendo ya sea la lucha por el cambio climático hoy, mañana los peces del río Amazonas o pasado mañana las hojas del árbol que sea. Revoluciones de sillón, cómodas, que hagan creer a los demás que pueden ser verdaderos revolucionarios sin poner en riesgo sus vidas y sus carteras.

Ahora bien, yo me pregunto: ¿somos capaces de salir de ese Matrix? ¿Si salimos es generando otro Matrix? Todavía no tengo una respuesta.

9.- Jesús dice en la Biblia (Juan 8:31-32): "la verdad os hará libres". ¿Cómo pueden recuperar los pueblos su soberanía, el poder que les han ido arrebatando durante décadas los ingenieros sociales que viven en Palacios de cristal en la cima del mundo? ¿Cómo recuperamos la conciencia de nuestra identidad y despertamos a los que están dormidos?

Ojalá pudiera darte una explicación sencilla, pero me temo que me es imposible... El mundo es menos libre que nunca, más controlado por entidades supranacionales y por castas burocráticas que nadie conoce y nadie elige por lo que la responsabilidad se diluye.

Por otro lado, la batalla hay que darla, el activismo es necesario. La victoria es difícil, pero lo que está claro es que si no se lucha, si no se arriesga, la ganancia es nula. Ha habido ciertos varapalos a las políticas globalistas, pero sí que es cierto que los poderosos saben reamoldar de alguna manera los acontecimientos a sus intereses.

Una vía ya la has señalado según recoge la Biblia. "La verdad os hará libres" es, sin duda, la frase que muestra el camino. Buscar la verdad, no dejarse manipular por los demás, ser crítico con lo que nos rodea pero, especialmente, con uno mismo. Buscar siempre la excelencia sabiendo que nunca la alcanzaremos porque no podemos. Nos empeñamos en cambiar el mundo, pero somos incapaces de empezar el cambio por nosotros mismos.

Dar ejemplo con lo que uno hace sin pretender ser ejemplo de nada (la vanidad debe dejarse de lado) es la mejor manera de despertar a la gente. Mal que me pese, los argumentos ya no importan porque no existen. Todo es manipulación y sentimentalismo, se trata de llamar a los instintos y emociones más bajos. Frente a eso, solo queda la acción pero esta siempre debe de estar guiada por la rectitud, nunca por la desesperación.

Me gusta mucho San Lucas 6,44: "Por sus frutos se conoce el árbol". Seamos hechos, no palabras. Ayudemos a los demás a salir de la cueva siempre y cuando estén dispuestos a ese sacrificio. Eso no significa que dejemos de vivir en el mundo, sino que no dejemos que el mundo viva por nosotros. Hay que salir fuera, aprender, darse cuenta de la realidad.

Ya que me has hablado de Matrix podríamos plantear la obligada pregunta a los lectores: "¿pastilla roja o pastilla azul"?

Ahí es donde empieza nuestra historia, nuestro segundo nacimiento. En el preciso momento en que elegimos una pastilla o la otra.