Se suele decir desde tiempo inmemorial que “Dios perdona siempre, los Hombres a veces, y la Naturaleza nunca”. Hoy por hoy esta verdad incontestable puede que esté más de moda ahora de lo que lo haya estado en tiempos pasados o, al menos, que se esté cumpliendo de manera más aparente en nuestros días sobre todo en lo que respecta a la Naturaleza, al mal llamado ¨Medio Ambiente¨, o sea, al Medio Natural, y que abarca todo el planeta.

 

Esta expresión que nos han colado desde que la obsesión por ¨cuidar del planeta¨ se puso de moda no hace muchos años, forma parte de la manipulación que, desde la izquierda internacional disfrazada de verde más los progres ignorantes en materia de Geología y Naturaleza en general, provenientes de toda ideología, nos quieren imponer sobre el lenguaje. Es la misma manipulación con la que quieren que digamos la tan extendida ¨presidenta¨, (no sé entonces por qué no ¨presidento¨)…¨jueza¨(nos preguntamos entonces dónde está el juezo…), si la ¨concejala¨ es la mujer del concejalo, o si en Operación Triunfo hay cantantes, cantantas o cantantos por poner sólo algunos ejemplos. Y es que aunque ustedes no se lo crean todo está relacionado. Y cada vez más.

 

No voy a entrar en este largo artículo en tecnicismos que al votante medio podrían llevarle a confusión, ni en detallados y excesivos datos numéricos de esos que SÍ confunden y asustan y que salen en el telediario respaldados por científicos de la universidad estadounidense de no sé dónde para hacernos creer que nos estamos cargando el planeta - datos que son resultado de una grandísima manipulación a nivel planetario - y que no sirven para nada más que para eso, para confundir y asustar, en resumen: manipular y crear un pensamiento único.

La madre Naturaleza, poderosa y humilde, entiende poco de números, cifras y datos. Actúa y se acabó. A veces en silencio y discretamente como casi siempre y a veces con ruido, o sea, lo que sale en la tele. A veces por propia iniciativa como pueda ser la erupción de un volcán, y a veces como respuesta a la cerrazón humana de construir en un cauce natural (o de querer modificarlo), en una llanura de inundación o a la salida de un barranco, reclamando ella su sitio y llevándose por delante todo lo que encuentra. Y con razón. Por eso la Naturaleza nunca perdona. Recordemos el camping de Biescas.

 

Y es que el Hombre juega con la estadística, y eso tratándose de la Naturaleza es muy peligroso porque cuando las cosas se hacen mal se acaban pagando. No olvidemos que la Estadística es la ciencia que dice que si tú y yo sólo disponemos de un bocadillo para comer entre los dos y me lo como yo entero, resulta que ambos nos hemos comido medio.

 

En Geología hay dos principios básicos que se cumplen a rajatabla desde que el mundo es mundo: El Uniformismo y el Actualismo. El Uniformismo consiste básicamente en que los fenómenos naturales se vienen produciendo de manera constante a lo largo de tiempo inmemorial desde que la Tierra es como es, desde el principio del Paleozoico hace unos 560 millones de años. Créanme que no son muchos si los comparamos con los aproximadamente 4.700 millones de años de edad de la Tierra. Y no digamos comparados con los aproximadamente 13 mil y pico millones de años de edad del Universo. Sin embargo son datos abrumadores a escala humana.

Y el Actualismo viene a decirnos que los mismos fenómenos que tenían lugar en el pasado son los que tienen lugar hoy en día: terremotos…avalanchas…vulcanismo…tormentas (que ahora dan en llamar ciclogénesis explosivas y Danas los meteorólogos y cantamañanas que presentan El Tiempo en los Telediarios)…huracanes…tifones…ciclones, maremotos…etc…etc… Vamos, que no hay nada nuevo bajo el sol es lo que en resumen nos vienen a decir estos dos principios.

 

El clima de la Tierra no depende de la industria humana por muchos números tergiversados que nos quieran mostrar. Señores: que hay un cambio climático y aún más, producido por el Hombre, ¡es la gran mentira y estafa de nuestros tiempos modernos! No hay tal cambio climático. Les garantizo a ustedes que el planeta se ríe de la “contaminación” que producen los tubos de escape de los coches, por poner el ejemplo más de moda y más tangible ya que vemos salir “humo” (casi siempre vapor de agua) de los tubos de escape. Afortunadamente las gigantescas proporciones de nuestro planeta a ojos humanos pueden de sobra con la “contaminación” que generan nuestras emisiones producto de la combustión de los combustibles fósiles a la atmósfera. Es una cantidad tan infinitesimalmente despreciable para los 100Km de área de influencia y espesor de nuestra atmósfera que literalmente la Tierra se ríe de ellos. ¿Y saben por qué? Pues porque nuestro planeta es un gran reciclador. Así de sencillo y así de fácil. La Tierra es un gigantesco reciclador de todo y también de la porquería que nosotros producimos. El limite está en la capacidad de absorción por parte del planeta. Y en eso nadie se quiere meter porque debe ser algo imposible de calcular. No veremos a los agoreros que nos dan datos terribles de CO2 hablar de cálculos reales sobre cuál es la porquería real que fabricamos y cuál es la que realmente la Tierra puede absorber. Eso sí sería interesante y definitivo, pero por desgracia no se puede saber. Lo que sí sabemos ya positivamente es que todo lo que nos están contando desde hace años es una farsa.

 

La ignorancia es atrevida pero hay dos clases de ignorantes, aquellos que no tienen información por falta de conocimientos y que, como se dice en mi querida Asturias _, “echan la lengua a pacer” y opinan sobre cualquier tema, y aquellos que no quieren dejarse enseñar pudiendo tener acceso a esos conocimientos, vamos, los que no quieren aprender. No sé cuáles de esos dos tipos de ignorantes son peores, pero lo que sí sé es que los peligrosos son los que teniendo los conocimientos y la información, o sea la Verdad, la ocultan la manipulan y/o se la inventan para llevar a la opinión pública internacional por donde los grandes grupos de presión internacionales (“lobbys”), compuestos por grandes compañías en una amalgama de intereses políticos, quieren que vayamos como ovejas.

 

He tenido la suerte de estudiar en dos universidades españolas de prestigio. Al menos lo tenían hace años cuando estudié en ellas y sobre todo antes de la llegada e imposición del funesto plan de Bolonia: la Complutense de Madrid y la Politécnica de Madrid. En ellas aprendí Verdad de mis mayores, de esos grandes profesores y catedráticos que enseñaban en libertad y no estaban manipulados ni presionados y, sobre todo, Verdad científica con la incertidumbre que supone saber que la Ciencia y la Técnica están en constante evolución. Aún así, dentro de lo que podríamos llamar este Neoincertidumbrismo dirigido en el que está sumido el Ser Humano, las cosas que sabemos que se cumplen, hoy por hoy se cumplen. Los avances del futuro ya serán otro cantar que por ahora sólo podemos imaginar.

 

Pero hoy en día vaya usted a saber qué se enseña en la Universidad española en general. Me río yo de esas universidades públicas politizadas, de pacotilla, que llevan nombres de reyes y escritores, que desde los años 80 y 90 empezaron a inventarse, y de esas universidades privadas que empezaron de la misma manera a proliferar como hongos para esparcir “Masters” (parece que hoy en día si no tienes un Máster no eres nadie y no encuentras trabajo, menuda mafia…) cuando las universidades de verdad eran la Complutense de Madrid, la Politécnica de Madrid, la de Alcalá de Henares y la de Salamanca, por resumir. Bueno, y a lo mejor otra en Barcelona. ¿¿Pero ahora?? Qué pena me dan las nuevas generaciones que se créen que van a una universidad de verdad cuando cada capital aldeana tiene o quiere tener su universidad… Hago este alegato en defensa de la Universidad de siempre porque es necesario. ¿Qué les enseñan hoy en día? ¿Por qué salen de ellas ecolo- jetas (que no ecologistas) en lugar de ecólogos? El “perroflautismo ambiental” está de moda. Y es que las pocas voces autorizadas que se alzan en contra para decir la verdad de lo que pasa en el Planeta no las verán ustedes en la televisión ni en los medios de comunicación masivos. No verán a científicos de verdad negar el también mal llamado cambio climático, y me niego a ponerlo en mayúsculas porque no lo merece. A esos nobles científicos no quieren que se les oiga.

 

Y entrando en materia, la madre del cordero es lo que en los años 70 se empezó a llamar el calentamiento global y que se puso de moda en los 80, no digamos en los 90 y más aún hoy en día. Si nos fijamos, las cosas no suceden por casualidad, obedecen a un plan establecido. ¿Se dan ustedes cuenta de que ya no se habla de “calentamiento global”? Ahora lo llaman “cambio climático”. Y dentro de unos años cuando haya que dar una vuelta más de tuerca al concepto engañoso para calar más profundamente en las sociedades pues qué sé yo…se inventarán otra expresión que suene a algo científico, grave e importante, algo que impacte, que suene pomposo aunque no tenga ningún sentido. Y es que la estúpida expresión “cambio climático” en sí misma es absurda y redundante. Y la nueva expresión que la sustituya tendrá que sonar más espectacular. Ya les doy yo una idea, llámenlo Universo Recesivo, o cualquier giliflautez que se les ocurra. Lo del cambio climático es como decir la velocidad veloz. Evidentemente la velocidad es veloz, si no, no sería velocidad. Es inherente a ella misma de la misma manera que el clima implica cambio, si no, no sería clima. En su idiosincrasia está el cambio. De manera que para empezar, el cambio climático no existe como expresión, o no tiene sentido, o es cuanto menos, redundante. Lo que existe es un desarrollo totalmente normal del clima terráqueo para el período geológico en el que nos encontramos y, desde luego, no causado por el Hombre. Aprovecho para ilustrar modestamente a los ignorantes, “ignorantas” e “ignorantos” de género para decirles que en la palabra Hombre se encuentran también incluidas las mujeres. Más lenguaje inclusivo, imposible, aunque imagino que no tardarán mucho en aparecer las “mujeras” en un futuro cercano.

 

Volviendo al tema, curiosamente este asunto del calentamiento global tuvo su inicio en los años 70 cuando unos científicos creyeron precisamente lo contrario, ¡que la Tierra se estaba enfriando! ¿En qué quedamos? En los años 70 se está enfriando y 15 ó 20 años después se está calentando? Era el “Enfriamiento Global”. Y, señores, ni una cosa ni otra. Esto evidentemente no son opiniones ni invenciones mías, no vengo a descubrir nada nuevo. Es lo que estudiamos en su día y ha demostrado la Ciencia hasta ahora; en concreto la Geología. El clima que afortunadamente tenemos se debe a dos factores principales aparte de otros: al movimiento de rotación de la Tierra, (que proporciona una protección magnética frente al Sol ya que el núcleo de la misma está compuesto por hierro y níquel, con mucha más proporción de hierro que de níquel), y al propio Sol. Que la Tierra no sea un erial como lo es Marte se debe a que, gracias a ese movimiento de rotación que nos hace ver salir el Sol cada mañana, el núcleo terrestre, con su giro, produce un campo magnético al igual que lo produce una bobina magnética. Ese campo magnético llamado cinturón de Van Allen nos protege de las radiaciones electromagnéticas de plasma que nos envía el Sol y que nos dejarían abrasados en un abrir y cerrar de ojos ya que esos impulsos de plasma tardan 8 minutos en llegar a la Tierra. Ríanse ustedes del “agujero de ozono”…otra historia que…madre mía. ¿A que no oyen ustedes ya hablar más del agujero de ozono? Pero sigamos.

 

El asunto perverso y grave es cuando hablan del CO2, de lo malvado que es el CO2, gracias al cual, por cierto, estamos vivos ya que no somos ni más ni menos que intercambiadores de O (oxígeno) y CO2. A ver si nos enteramos señores del Telediario y de los medios de comunicación en general: las ingentes cantidades de CO2 que se vierten a la atmósfera las producen los océanos, y aún así son una ínfima parte de los gases de la atmósfera. Y son las variaciones de temperatura de los océanos las que determinan la mayor o menor cantidad de CO2 que lanzan a la atmósfera. Cuando el ascenso de la temperatura global de los océanos es lo suficientemente significativo a lo largo de miles de años como para que digamos “la temperatura ha subido de forma clara”, observamos que unos 800 años después aumenta la cantidad de CO2 en la atmósfera. Por el contrario, cuando se produce una disminución de la temperatura del mar, la cantidad de CO2 expulsada a la atmósfera se reduce de la misma manera. O sea ,la temperatura del mar es la que condiciona el aumento o disminución del CO2 en la atmósfera, y no al revés. Entonces la siguiente pregunta resulta inmediata, ¿quién o qué hace aumentar o disminuir la temperatura del mar? ¿¿El Hombre??.Pues no. El Sol. Todo tiene su origen en el Sol. Así de sencillo, de lógico y natural. De manera que los activistas del cambio climático ya pueden ir cambiando las condiciones del Sol si quieren que haya menos CO2 y menos “cambio climático” porque actuando sobre la industria humana no van a conseguir nada. El CO2 lo produce el mar. Y gracias a Dios. Y no las ridículas cantidades que puedan salir de los tubos de escape de los vehículos ni de las calefacciones ni de las industrias de todos lo países juntos. Vuelvo a lo de siempre: el planeta se ríe de nuestras emisiones. A parte de que el CO2 no es una emisión contaminante, al contrario que el CO que sí es tóxico para el ser humano. Por cierto, nos engañan cuando nos dicen que el motor de gasóleo (mal llamado Diésel) contamina más que el motor de gasolina (al que por la misma regla de tres deberíamos mal llamar Otto). Ahora, en Madrid, nos salen con los óxidos de nitrógeno de los motores de gasóleo, pero no nos dicen que un motor de gasolina produce más productos volátiles __contaminantes y nocivos para el ser humano (que no para el planeta) que un motor de gasóleo que sí expulsa más carbonilla. Por eso aparentemente parece que contamina más un motor de gasóleo que uno de gasolina cuando es lo contrario. Al fin y al cabo la carbonilla negra del gasóleo cae al suelo. Luego, gracias a este clima maravilloso, llegan el viento y el agua y se llevan toda la porquería. El agua arrastra los residuos sólidos hasta ríos, mares, y acuíferos hasta su desaparición en sedimentos de manera casi milagrosa, y los gases se reabsorben y diluyen en la atmósfera que se encarga de hacerlos desaparecer en su inmensidad gracias a la circulación del aire: el viento. Así de fácil. Como todo material en la Tierra, los residuos se depositan en un primer momento en el que se dan las condiciones para ello y se produce la diagénesis que podríamos denominar una acumulación de materiales, después con los años viene la sedimentación propiamente dicha, después el enterramiento profundo con la metamorfización de todo tipo de materia orgánica e inorgánica por aumento de la presión y temperatura …(así se dio origen a los combustibles fósiles como el carbón en el período Carbonífero, por ejemplo)…La Tierra lo engulle todo, lo transforma todo; los materiales se acumulan en los fondos marinos creando nuevos sedimentos, nuevas rocas al cabo de cientos de miles de años; el ciclo del agua limpia la atmósfera…y afortunadamente nos calienta sel Sol, que desde su cercana lejanía nos proporciona lo necesario para la Vida. Y es que son tantas cosas…

Entonces nos preguntamos, ¿cómo es posible que sea así de fácil? ¿Para qué tantas estaciones de mediciones de CO2…de óxidos de nitrógeno…etc en las grandes ciudades como Madrid? Pues para nada. Así de sencillo. Es como intentar averiguar por qué Ronaldo o Mesi juegan tan bien al fútbol cogiendo muestras de células de la piel de sus piernas. Absurdo. Es todo mentira. Todo para hacernos creer que los coches son muy malos. Entonces… ¿para eso tantos millones de euros en investigación…? ¿Para esa simple explicación geológica tantos países involucrados en el protocolo de Kyoto? ¿¿Y el Panel Intergubernamental del cambio climático?? Pues sí señores: para eso, o sea, para nada. O mejor dicho para manejarle a usted la mente. Es el nuevo Matrix. Es la gran “engañifa” mundial. Todo para sacarle a usted el dinero del bolsillo y quitarle libertad individual, entre otras, libertad de movimiento.

 

Y vamos al asunto principal, al “calentamiento”, al “efecto invernadero”. Nuestro planeta se encuentra justo en la mitad de lo que se llama un período interglacial, o sea, estamos a mitad de camino entre dos glaciaciones. Una Época Glacial tiene lugar aproximadamente cada 25.000 años, y hace 12.500 tuvo lugar la última año arriba año abajo. Las glaciaciones tienen lugar porque el eje de rotación de la Tierra en su inclinación de 23.5º con respecto al plano de la eclíptica, (que es el plano imaginario que describe el Sol con respecto a nosotros en su trayectoria de traslación), realiza lo que se llama un movimiento de precesión o cabeceo. Este período de bonanza climática que disfrutamos (no que padecemos) es totalmente normal, los tuvo la Humanidad incluso bastante más cálidos que ahora, por ejemplo en la Edad Media, y sucedería de la misma manera con industria humana o sin ella. De manera que no se dejen ustedes engañar con eso de que la temperatura del planeta está subiendo y por tanto es algo catastrófico, porque es mentira. Esa es parte de la manipulación. Como ejemplo visual de lo que pasa con la temperatura del planeta pensemos en la gráfica de la Bolsa durante un período de una año. Vemos la tendencia general entre unos valores máximos y mínimos, vemos un rango amplio, en el que se mueve una línea homogénea de bajadas y subidas. Si vamos haciendo un zoom, una aproximación más en detalle yendo al mes, veremos que la línea no es tan lisa; si vamos más al detalle, a la semana, veremos que hay picos; y si seguimos descendiendo en la categoría y aumentando el detalle a día tras día veremos que hay una línea quebrada con picos, con bajadas y subidas más bruscas que en el conjunto de la tendencia general del año, o sea, de la gráfica principal, a la larga, en el conjunto total no significan nada. Esa línea de La Bolsa es como si fuera la temperatura de nuestro planeta. Esas variaciones anuales de La Bolsa serían las variaciones de la temperatura durante un período interglacial, y las variaciones diarias de La Bolsa serían las variaciones de la temperatura en 50 años por ejemplo. Bien, pues estos sinvergüenzas gobiernos mundialistas y científicos subvencionados nos quieren hacer creer que estas variaciones en la Temperatura, que son totalmente normales para el período geológico en el que vivimos, son nefastas y producidas culpablemente por el Hombre. Lo que hay que mirar es el signo de los tiempos, los cambios y tendencias durante miles de años y no lo que suba o baje la temperatura en 50 años. Pero a continuación nos dicen que “afortunadamente esos cambios son evitables y todavía estamos a tiempo” de corregir esa tendencia y evitar el desastre, nuestra extinción. Llevan más de 30 años diciéndonos que esto no tiene remedio pero que a su vez sí tiene remedio, que podemos sorber y soplar a la vez. Pero…¿no está sufriendo tanto el planeta como para permitirse el lujo de dejar que sigamos metiéndole el dedo en el ojo? ¿O es que está tan enfadado que nos responde con huracanes, maremotos, terremotos etc… pero subrepticiamente nos está diciendo “todavía estáis a tiempo de enmendaros”?

 

Donald Trump niega el cambio climático. Evidentemente no él sino asesores científicos de verdad que están a su alrededor. Admiro su valor al negar esta teoría absurda y espero que no decaiga en su ánimo. Es la nueva religión, con la diferencia de que en la Religión de verdad a nadie se le obliga a ir a misa pero…ay amigo…como aquí no vayas a “su misa”, como niegues el cambio climático… no sales en la foto. En la foto de la subvención, claro, si eres científico. Y no salir en la foto significa también apartarte profesionalmente y silenciarte por todos los medios, a parte de, faltaría más, llamarte facha. Porque negar el cambio climático, por si no lo sabían ustedes, es de fachas. ¿Y por qué? Muy sencillo, porque la izquierda se ha disfrazo de ecologismo y está en contra del progreso y la industrialización. O sea, los “progresistas” en contra de lo que van es de la Ciencia y la Técnica, en contra del progreso. Así de claro.

 

Y ya se puede poner todo el poder mediático mundialista en su contra y hacer el pino con las orejas, que no pueden ni ridiculizar a Trump en ese aspecto ni demostrar que el tal “cambio climático” exista. Y todos los países como borregos al protocolo de Kyoto. Sin embargo el señorito multimillonario Al Gore, uno de los culpables de esta nefasta teoría climática es propietario de minas de zinc, industria que SÍ contamina en cantidades industriales puesto que los subproductos en ellas producidos son altamente tóxicos. Ah, pero de eso no se habla. El “medioambientalista” y caradura multimillonario hace negocio con sus mentiras sobre el cambio climático; que si se están derritiendo los polos…que si sube el nivel del mar…que si aumenta la temperatura del planeta…aaaaaaaahhhhh…oooohhhh…uuuhhhh qué miedo… Al Gore nos dice que lo peligroso es el CO2. Nos dice que éste es un gas peligroso causado por el hombre y causante del “efecto invernadero”, otra memez puesto que la Vida en la Tierra se desarrolla gracias a que el planeta es un gran invernadero. Ay de nosotros si no hubiese gases de efecto invernadero, o sea vapor de agua. Cuando respiramos expulsamos CO2 a la atmósfera. ¿Nos creemos de verdad que cuando expulsamos CO2 estamos contaminando el planeta y aumentando el efecto invernadero…? También hemos oído que si los gases producidos por las digestiones del ganado…que si esto, que si lo otro que si lo de más allá… ya está bien.

 

Cuando en una ocasión le preguntaron al ex presidente Bush hijo cuál sería la solución para luchar contra los niveles de CO2 en la atmósfera, dijo: plantar árboles. Inmediatamente todos los ignorantes ambientales…los demócratas americanos…los medios de comunicación…por supuesto la izquierda y la progresía, etc lo pusieron a caer de un burro por semejante respuesta. Pues bien, él tenía razón. Así de sencillo y así de claro. ¿Quieren ustedes menos CO2? Absurdo el querer rebajar la cantidad, pero bueno, planten árboles a mansalva. Eso sí, con un criterio forestal, con un plan dirigido por técnicos, no como esos aficionados que se lanzan al monte a “reforestar” por su cuenta animados o manipulados por una asociación de vecinos o una “oenegé” de tres al cuarto plantando bellotas porque las Encinas son árboles “autóctonos españoles”. Son los mismos ignorantes que dicen que el eucalipto (bendito árbol por cierto) es ¡nefasto para el suelo y el medio ambiente! (?) y los mismos que acusan a los pinos de ser “franquistas”. Suelen ser los mismos que están en contra de la Caza y la Piscicultura. La Caza, madre mía… ¡La Caza, ahora van contra la Caza! forma como ninguna de proteger el Medio Natural y el medio rural. Planten ustedes árboles pero sepan que todo el CO2 absorbido por un árbol durante toda su vida, vuelve a la atmósfera en su totalidad una vez que el árbol muere y desaparece; ni un gramo más ni un gramo menos. Lo que sí es grave es la deforestación por talas incontroladas y los incendios forestales provocados por el Hombre. ¿Sabían ustedes que la simple erupción de un volcán expulsa a la atmósfera más CO2 y gases, que sí son tóxicos para el ser humano, que toda la industria humana (coches…fábricas…aviones…etc) en un año?

 

Luego están los que no se créen que toda la “culpa” sea del Hombre (con lo cual admiten que parte sí lo es) y que, aún incorporando a su discurso el hecho de que el ser humano es nefasto para el planeta, pretenden quitarle hierro de alguna manera. Y dicen “aceptamos que el cambio climático es una realidad, pero no toda la culpa es del Hombre”. Y entonces para compensar (una de cal y otra de arena para que no les llamen herejes del todo) cosa que no tienen más remedio que decir pero con la boca pequeña, salen por el otro lado con que es el capitalismo con sus industrias el que tiene la culpa de la influencia humana en ese supuesto daño al planeta. Pues yo les digo: Señores equidistantes, han caído ustedes en la trampa porque NO, EL CAMBIO CLIMÁTICO NO ES UNA REALIDAD, sino una fantasía. Y aquí no hay término medio. Esto no es política, son datos científicos. Sencillamente el cambio climático NO EXISTE. Y esta afirmación es Ciencia, no propaganda ni ideología. Ese es el origen fundamental, la base de todo. Ese es el punto de partida. Con lo cual a partir de ahí se desenmascara y se destruye la terrorista teoría del cambio climático. A partir de ahí toda discusión es baladí. ¿Se dan ustedes cuenta de qué panorama más desolador para los soldados del cambio climático? ¿De qué iban a vivir los científicos comprados con millonarias subvenciones para crear “ad hoc” la teoría del fin del Mundo, del fin de la Humanidad y del planeta (o sea, el cambio climático), si admitieran la realidad? Esto no es ni más ni menos que el negocio del Clima. Y como para el ciudadano de a pie es algo no tangible, no inmediato y a la vez poco claro pero que suena aparentemente bien e incluso generoso y bondadoso, sobre todo cuando te lo cuentan de palabra en un telediario mientras nos ponen imágenes de un huracán, un tubo de escape de un coche, o un trozo de hielo desprendiéndose del glaciar Perito Moreno, pues a tragar que para eso ancha es Castilla. Como dijo Chesterton, “llegará un día en el que tendremos que sacar la guadaña para defender la evidencia de que la hierba es verde”. Pues en esas estamos a nivel mundial. Ese día ya está aquí y algunos nos vemos en el deber moral de intentar arrojar luz sobre este asunto y ayudar a abrir los ojos a quien quiera abrirlos. Porque si algo de interesante tiene esta vida es el placer y la nobleza de las causas justas; de transmitir la Verdad que nos han transmitido a su vez los que sabían más que nosotros. No se puede hablar de oídas que, por desgracia, es lo que todo el mundo hace hoy en día empezando por los medios de comunicación y los políticos. Y evidentemente yo, desde mi pequeñez científica, nunca he ido en persona a comprobar la información contenida en los hielos del Ártico o la Antártida, sino que creo lo que los grandes científicos ya han averiguado, que lo han hecho por todos nosotros, y que nos ha sido transmitido en la universidad.

 

 

No puedo terminar este escrito sin hacer mención a algo que, como conductor, me afecta especialmente. No me muerdo la lengua. Lo siento, soy políticamente incorrecto. Y es el tema de la circulación en Madrid. Mi querido Madrid que han conseguido convertir en una ciudad incómoda desagradable y hostil (además de sucia) tanto para viandantes como para vehículos, creando un caos y atascos sin precedentes. Yo soy partidario de la libertad y por lo tanto de ir con mi coche a todas partes. A donde me dé la gana en uso de mi libertad. Entrar hasta la cocina como se suele decir. Hace ya años viajé a Estrasburgo invitado por un famoso eurodiputado español con motivo del estreno del Parlamento Europeo. Al llegar a esa cuidad y ver cómo se estaba tratando al centro de la misma en materia de circulación y por tanto de limitación y supresión de la libertad con todas esas video cámaras…zonas restringidas al tráfico de coches…zonas peatonalizadas…adoquines en lugar de asfalto…aceras anchas sin sentido, etc…me dije “esta estupidez acabará llegando a España”. Dicho y hecho, unos 20 años después el funesto Gallardón lo puso todo en marcha “copiando a Europa”. Gallardón es la anti-ingeniería. A los ingenieros se nos preparó en la carrera para buscar soluciones a problemas, no para crearlos. Y resulta que este señor partió de lo contrario. Se inventó un problema inexistente (y ahora sí que es un problema) para aparecer como salvador ofreciendo una solución que, en la práctica, fue la que creó el problema del tráfico que padece Madrid hoy en día corregido y aumentado. Y así se empezó por cortar al trafico la Puerta del Sol para continuar con Ópera y la calle Carretas, después Fuencarral y Hortaleza, el destrozo de la calle Serrano, el robo de la calle Montalbán a los ciudadanos con el traslado del Ayuntamiento al asalto del Palacio de Comunicaciones en Cibeles con el consiguiente destrozo de Correos, la estupidez de cerrar el parque del Oeste a la circulación desde el viernes por la noche hasta el lunes por la mañana, los badenes y pasos de cebra elevados que ahora están por todas partes para pesadilla de conductores y sistemas de amortiguación y frenado de todos los vehículos… y así se llenó Madrid con el canallesco impuesto de aparcamiento consistente en zonas verdes y azules. Por no hablar de las siniestras orejeras de las aceras ensanchadas en todas las esquinas de Madrid… los bordillos asesinos para peatones y ruedas de vehículos que en lugar de bordillos son muros de cantos afilados terribles y sin biselar acabados en ángulos rectos…las aceras de anchos absurdamente grandes, los palitroques metálicos y la estupidez de no dejar circular por El Barrio de las letras”, ooohhh “El Barrio de las letras”, qué bonita ocurrencia de Gallardón (entiéndaseme la ironía), el de la “rebeldía intelectual”, etc etc, imagino que saben ustedes por dónde voy. Al funesto alcalde, que Dios confunda, y que aumentó las multas un 150% para ayudar a pagar el innecesario y faraónico soterramiento de la M-30, le siguió la señora del “relaxing cup of café con leche”, funesta como él y que, lejos de enmendar la plana al anterior, prosiguió con la labor empezada por aquel (quién sabe si por mandato mundialista o europeísta), para seguir cercenando la libertad circulatoria y acogotar más fiscalmente, si cabe, al indefenso contribuyente. Y encima las estúpidas bicicletas con el asesino “ciclocarril” (no nos cuentan cuántos muertos van ya en Madrid) que por cierto costó 2 millones de euros pintar. Eso sí, en lugar de hacerlas circular por la derecha por el carril bus para más seguridad y menos estorbo, que sería lo más razonable y así además los autobuses irían un poco más calmados porque hay algunos que van como locos, pues a fastidiar al automovilista en vez de al sacrosanto “transporte público”. La solución para estas bicicletas que, con sus estaciones de aparcamiento quitan montones de sitios de estacionamiento a coches, la tengo yo: es una apisonadora que las deje como un folio. Y tengo bicicleta y soy un amante de ella. Pero no se me ocurre ir desafiando a los coches con actitud insensata y la mayoría de las veces chulesca por ese carril que es para coches. Y es que Madrid no es Amsterdam ni Viena por mucho que se empeñen. Ni urbanística ni orográficamente. Madrid no es ciudad para bicicletas, ni eléctricas ni no eléctricas, con el peligro que además supone para el ciclista y para el automovilista. El Ayuntamiento va en contra de la razón, de las leyes de la física y del sentido común. Cuando lo que hay que hacer es precisamente todo lo contrario, hacer sitio para los coches y darles espacio, el espacio que les han quitado. El ensanche de Madrid se hizo para que se pudiera circular con vehículos, primero de tracción animal y luego mecánica, y ahora más de dos siglos después estamos estrechándolo para que no haya coches. Es el mundo al revés. Los coches no son máquinas malvadas, son el progreso y la libertad. Ahora se han sacado de la manga que sí pueden circular sin restricciones los vehículos eléctricos por “Madrid Central”. ¿Créen ustedes que cuando dentro de 20 o 30 años ya todos los vehículos sean eléctricos van a dejarles circular…? Ni lo sueñen, no se hagan ilusiones. La excusa será otra, se inventarán algo para impedirlo que es de lo que se trata, de que no se circule con coche propio, independientemente de la tecnología que éste necesite para moverse. Aprendan, señores del Departamento de “Inmovilidad” del Ayuntamiento de Madrid, de ciudades como Nuremberg, Florencia, Milán, Nápoles, Catania… donde los coches aparcan hasta en la acera y no pasa nada. Hay que facilitar en vez de incordiar y hacer la vida imposible al automovilista. Por cierto, métanse ustedes la obligación de ir en transporte público donde les quepa. Por ahora todavía les resulta demasiado descarado decirlo abiertamente, ¿verdad señora Carmena que se quedó usted con las ganas de decirlo y hacerlo del todo? pero…¿a que se le van las ganas de decirnos “prohibido el coche”?. No se preocupen que Martínez Almeida sigue ese camino. De hecho eso es lo que se han inventado con el “protocolo anticontaminación” y sus restricciones. El transporte público que lo use el que quiera y cuando quiera. Lo cogeré si me da la gana. Ustedes no pueden obligarme a prescindir de mi libertad, de mi coche. ¿Han visto lo que “contamina” un autobús de la EMT? ¿Y las calefacciones de la ciudad que expulsan en conjunto mucha más porquería que los tubos de escape de los coches…, por qué no las quitan? ¿Por qué no se prohíben las lavadoras y lavavajillas? ¿Es que no le dan miedo al ayuntamiento esos vertidos tan sucios y contaminantes que van a parar a las aguas de “todos y todas”? ¿Y los aviones…? ¿Y los taxis?

 

Bendito alcalde José María Álvarez del Manzano, el último buen y efectivo alcalde que tuvo Madrid, que realizó las obras precisas y justas. Qué tiempos aquellos de libertad circulatoria en los años 80 cuando podías pasar en coche por la Puerta del Sol…Ópera…y aparcabas donde querías en la calle sin pagar. Y no digamos cuando el Retiro estaba abierto al tráfico junto con la Cuesta de Moyano y cruzabas Madrid desde el barrio de Salamanca hasta el Paseo de Extremadura en 10 minutos. ¡Eso lo he conocido yo! ¿Por qué no se abre al tráfico para vehículos eléctricos El Retiro …? Ese, señores, era el Madrid de la libertad y no se contaminaba ni más ni menos de lo que se contamina hoy en día. Es más, seguro que menos hoy en día porque la tecnología aumenta con el paso de los años y es más “limpia”. Amigos, no hagan ustedes caso a números y datos gubernamentales o del Ayuntamiento, simplemente salgan a la calle y respiren. ¿Notan la terrible “contaminación” en sus pulmones? ¿NO, verdad? Pues eso. No se dejen engañar. Todo lo demás sobra. Pero el colmo llega de la mano del lobo disfrazado de abuela comunista liberticida: Madrid Central…con el destrozo de las calles Santa Engracia y Atocha…la infamia de la Gran Vía…los patinetes y bicis por la calzada y la madre que los parió; el cambio en las normas de circulación; la nueva ordenanza para el aparcamiento de motos etc…y otra estupidez liberticida más como es cerrar al tráfico los domingos el paseo Del Prado desde Atocha. Señores, peatonalizar es sinónimo de degradación. La Puerta del Sol parece la plaza del pueblo, llena de chusma y suciedad. El tráfico da vida, movimiento y despeja la ciudad. El que no quiera coches que se vaya al campo, que para eso está. Pero no queramos convertir Madrid en un campo idílico, para eso ya tenemos la Casa de Campo, por cierto también malvadamente cerrada al tráfico por Gallardón desde hace no muchos años. ¿Es que no se dan cuanta de lo que nos están haciendo? Todo ni más ni menos que para fastidiar al coche del sufrido contribuyente que paga por circular, por no circular, por aparcar, por no aparcar, por tenerlo y por existir. Todo introducido poco a poco con los años y a calzador por los diferentes gobiernos municipales hasta conseguir que nadie se queje y todos lo acepten como normal. Por cierto, los parquímetros en España son todos los mismos (el mismo fabricante y mismo modelo) y los mismos que en casi todas las ciudades de Europa. Al menos las que he visitado. Qué misterio insondable… Es la tiranía de querer regularlo todo e hiperlegislar para que no queden resquicios de libertad por ninguna parte, ni física ni fiscal; para enfrentarnos a todos y crear conflictos donde no los había. El “problema del tráfico” en Madrid no existía, existe ahora gracias a todo lo que están haciendo. Por supuesto no falta quien esté de acuerdo con todas estas medidas canallescas y que dice “ohh qué verde y ecologista se está poniendo Madrid”. Y esto es lo que hay y no hay más. El que no lo quiera ver allá él. Y todo esto para contribuir a evitar el inexistente cambio climático como ha quedado demostrado.

 

A uno le hierve la sangre al ver y oír cada vez más mentiras y manipulaciones sobre la contaminación…el calentamiento…el cambio del clima…etc, que nos vienen de todas partes, de izquierda de derecha y de centro, de todos los sectores de la sociedad, y que no son Ciencia pero que nos quieren hacer creer que lo son para disimular la propaganda ideológica que es lo que realmente hay detrás de todo esto.

Lo que sí es contaminación son las talas (concepto negativo y peyorativo) indiscriminadas de árboles, que no “cortas” (concepto selvícola y regenerador); los incendios forestales y la mala política forestal distribuida en Comunidades Autónomas nefastas; los plásticos con sus talatos, dioxinas y bifenoles; el ácido sulfhídrico…los metales pesados… y muchas cosas más… pero desde luego no el CO2.

 

Les voy a confesar algo: yo me hice ingeniero para poder defenderme mínimamente en la vida y que no me tomaran el pelo, aún así me lo toman más de lo que desearía. No se pueden abarcar todos los campos del conocimiento hoy en día. En lo que sí que no me lo toman es en cuestiones relacionadas con el planeta. Lo que no puedo admitir es que me venga un ecolojeta urbanita con 2 ideas infundadas tipo mantra, tergiversadas, a decirme qué malos somos los humanos que nos estamos cargando el planeta. Por no hablar de la nueva Pipi Calzaslargas del cambio climático, la pobre niña Greta ignorante y manipulada. Eso requiere un capítulo propio.

 

A alguien he escuchado decir hace poco en la radio: “quieren que la Ciencia sea la nueva religión”. No amigos, ojalá fuera así, ojalá lo fuera la respetable y noble Ciencia, la que dice Verdad. Lo que quieren es que le nueva religión sea el cambio climático, y el que lo niegue será echado a la hoguera.  

De manera que me declaro el hereje más beligerante ante esta nueva religión y estos sinvergüenzas mundiales del cambio climático. El mundo se esta yendo al carajo, pero no por la contaminación sino por la estupidez humana. Señores del cambio climático, como dice un gran locutor y periodista español amigo mío: “váyanse ustedes a la mierda”.

 

Aurelio Gabaldón Gutiérrez.

Ingeniero de Montes y Geólogo