Una noticia recogida por ABC (8/11/2018) ilustra en qué gastan algunos ayuntamientos el dinero destinado a la lucha contra el maltrato: «El Ayuntamiento de Palma organiza una “chocho charla” bajo el lema “Empoderándonos desde nuestros coños”». Por su parte, mi admirado amigo el Juez Serrano, en una entrevista concedida a El Confidencial (12/01/2019), denunciaba este despilfarro de dinero público, una práctica ciertamente generalizada, con las siguientes palabras: «Las ayudas no acaban en las maltratadas, sino en programas para el mapa del clítoris».

En chochocharlas, el mapa del clítoris y cursos de masturbación femenina, se dedica el dinero que llega de los Fondos Europeos destinados a Igualdad entre hombres y mujeres, dinero que desaparece como la niebla de la mañana y que jamás se ha auditado en ningún Chiringuito de Género, una estafa de libro a nuestros socios europeos es esto de trincar dinero para igualdad y emplearlo en desigualdad.

Y es que con el cuento chino ese del Género y su falsaria Ley de Violencia de Género (2004), ley montada en exclusiva sobre su artículo 1: «El hombre es violento por el hecho de ser hombre» y con el fantasma del patriarcado, ese que viene a decir que la mujer está oprimida por los varones desde los albores de la humanidad y ahora los varones han de pagar de golpe, uno a uno y de forma individualizada, todos los abusos que presuntamente ha cometido toda su estirpe, con esas dos trolas consiguen llevar a las mujeres a un estado de letargo y somnolencia por el que pasan los años, pasan sus vidas, sin dedicarlas a su formación y capacitación, mantenidas por un Gran Macho, el Estado de Género que roba a sus ex maridos para tenerlas como reinas de la infamia, una vida de comodidad económica sostenida por una ruina moral y una existir anodino, amargo, caótico, absurdo, en el obligan a sus hijos a ser huérfanos con padres vivientes, menores a los que se les somete a un lavado de coco diario para que odien a su padre. Un disparate que está a la orden del día y en su cima de gloria (ver caso Juana Rivas), pues tal feto de involución social de socios y socias listos, una interminable lista de altos y altas cargas del Estado, ya tiene 15 años de vida, del 2004 al 2019.

Cuando el empoderamiento de las mujeres debiera venir no de sus coños, que coños siempre han sobrado, no, sino desde planes interministeriales conducentes a su formación y capacitación, a proteger y potenciar a la familia natural, a ayudar a las parejas en trance de separación y a las que se divorcian con subvenciones al alquiler, y deducciones fiscales a las familias monoparentales, se tenga o no el hijo en custodia.

Necesitamos un Poder Ejecutivo no que ejecute a los varones, sino que comprenda de una vez por todas que sólo derogando la Ley Integral de Violencia de Género y el Pacto de Estado, es decir, la legislación nacionalfeminista, que sólo desde una neutralidad jurisprudencial se puede alcanzar la paz social y comenzar a restaurar el descosido del tejido social, en la actualidad hecho jirones.

Un Poder Ejecutivo que deje actuar y no asuma las funciones de los poderes Judicial y Legislativo, instaurando así las bases de la democracia española que nacería en ese mismo instante en que hubiese independencia entre los tres poderes y que no tire a la basura el dinero que llega de los Fondos Europeos para Igualdad, sino que lo emplee en una igualdad real y efectiva de derechos entre hombres y mujeres, equiparando la importancia y necesidad que para un menor tiene tanto una madre como un padre, de manera que la Custodia Compartida sea la opción preferente en todo divorcio en el que existan menores, sistema que está comprobado reduce la conflictividad en los juzgados, corta de raíz las disputas interesadas por lo económico y trae una ahorro considerable de medios personales y materiales en el conjunto de juzgados del país, se entiende Juzgados de Familia, nunca Juzgados de Génera como han montado ahora, sí de Génera, con la a.

 

José R. Barrios