Una vez más queda probada la ignorancia del pueblo y la ruina de un sistema que está planteado únicamente para servir a los intereses de aquellos que dicen querer el bienestar para nuestra patria, aunque dada su incultura, no me extraña que empleen esta palabra con seguridad de lo que significa.

Si realmente desean nuestro bienestar, no les darían voz a unos miserables que pretenden romper y alterar nuestra nación, no disfrazarían su odio de “justicia” y mucho menos actuarían con esa cobardía que les caracteriza.

También resulta poco sorprendente la hipocresía con la que se comportan, fisurando España y posteriormente postulándose como la “mejor alternativa” o autodenominándose la “solución” para que así el ejército de borregos que han creado, caiga en la misma trampa de siempre y repita una y otra vez la frase que no hace más que confirmar lo previamente dicho: Votar es un derecho y un deber.

Así nos quieren a todos, esclavos de esas urnas en las que el resultado gane quien gane, siempre nos va a deparar lo mismo, el declive y el caos de la nación.

Y no nos equivoquemos, si sucumbimos a todo lo que el egoísta y avaro sistema nos impone, jamás seremos capaces de aceptar una verdad que hoy en día se niega con rotundidad: somos unas marionetas para ellos y nuestro valor se mide en el dinero que les aportamos. Es lo único que les interesa.

Idolatran tanto el poder que hacen cualquier cosa para llegar a él, llevándose por delante todo lo que pueda frenar sus candidaturas de embustes, razón por la cual muchas voces quedan silenciadas y se potencia desde las sombras, la involución de una sociedad cada vez más analfabeta.

Esta es la finalidad de la democracia a la que los ciudadanos contribuyen engañados.

 

Jimena Roca Marín