Para apoyar nuestra tesis de que no hace falta ser de PACMA para distinguirse en la lucha contra el maltrato animal y de que hasta un devoto votante de VOX - que, como sabemos, apoya abiertamente la Tauromaquia y la caza en general - puede ser leal militante de dicha formación política, con la única reserva de no compartir dicho principio, airearemos a continuación una opinión sobre el maltrato que nadie se esperaría de un fiel votante del partido verde.  

 

El pasado 10 de Mayo, en la Maestranza de Sevilla, a Morante de la Puebla le dio por secarle las lágrimas al toro antes de entrar a matar. La noticia - que ha sido amplia y despiadadamente criticada en las RR.SS. y con  mucha razón - me ha conmovido por su hipocresía, por su crueldad y por la vaciedad de gesto por parte de quien lleva media hora torturando a ese pobre animal, mientras una nube de cafres - unas en faralaes y otros con sus puros habanos - gritaban el "Música maestro" para acallar los gemidos del astado ahogándose en su propia sangre, después de haber sido puyado para debilitarlo y adornado con esos garfios que bailan a ambos lados de su espina dorsal y que los ortodoxos denominan banderillas.   

 

 
Esa es una escena que se repite a centenares en nuestras fiestas patronales, ferias y demás montajes taurinos tradicionales; un espectáculo y un negocio que (comprendo) mueve mucho dinero y muchos puestos de trabajo, que son los pilares en los que se apoyan los taurinos para sobrevivir a su cívica prohibición. Repito que no hace  falta ser de PACMA - yo no lo soy - para que le venga a uno a la cabeza ese pegajoso mensaje publicitario de TVE, antes y después de los Telediarios, en los que una audiencia aún más pegajosa canta las delicias de España y acaba reconociendo que todos somos embajadores de este país. Los que en la Maestranza - y por extensión en los demás ruedos españoles - se fumaban el habano y pedían música para amenizar la tortura y agonía del indefenso animal también son "embajadores de España", un país que - pese a lo mucho que lo amemos - todavía tiene ese tipo de lacras crueles y primitivas, no sólo en la tauromaquia sino en el trato general de los animales.

 

 

Casos recientes, como el del hijoputa que mató a palos a su propio perro mascota y lo tiró a un contenedor de basura - afortunadamente detenido por la Guardia Civil - o casos más remotos, como el de esas fiestas populares en las que se arranca el pescuezo a gansos vivos colgados de un cable, o se arroja de un campanario a un burro o a una cabra, o se lancea a un toro hasta causarle la muerte, o se incendia la piel de un animal cubierto de petardos, e incluso prácticas deportivas, como cuando se ahorca a los galgos viejos que ya no pueden correr, o se les arroja de un séptimo piso como hacen en Sevilla...en fin: Todo eso también es España, aunque TVE ni lo mencione. Una España que, pese a lo mucho que la amemos, no deja de causarnos - en lo relativo al maltrato animal - una repugnancia y un rechazo sin límites.

 

 

Y ahora, dicho todo esto, cierro el texto a sabiendas de que una abrumadora mayoría de españoles/as no están de acuerdo conmigo y es muy posible que me pongan a parir. Cuando lo hagan, recuerden esas lágrimas del toro de Morante y pónganse la mano en la mente, ya que no en el corazón, y contribuyan poco a poco, generación a generación, a que España persiga con todo rigor el maltrato animal y ocupe así un lugar en la reducida familia de países verdaderamente civilizados.

 

 

¿Verdad que no se lo esperaban? Pues sepan que, con la única reserva de ese punto (el de la Tauromaquia) entre los 100 puntos programáticos - es decir, con una aquiescencia del 99% - me considero tan VOX como el que más, o casi tanto como los que más, y una vez más soy prueba evidente de que VOX es un partido abierto a diferentes opiniones, querencias, corrientes y reservas, y repito (qué digo, tripito) mi tesis de que cualquier español bien nacido y sin antecedentes es bienvenido a VOX, y no necesita sumarse a los maximalismos del PACMA ni a las pacatas veleidades marxistas de una izquierda desnortada para poder servir con honor a Una España Grande y Libre. ¿Verdad que no se lo esperaban?