Susana Galindo Moreno tenía 55 años y, según sus vecinos, no se le conocía trabajo. “Era ama de casa”, dicen unos. “Estaba desempleada”, apuntan otros. Ella, en su perfil de las redes sociales, mantenía que era terapeuta de energía Reiki.

Eran las 22 de la noche cuando la Policía Nacional recibió una llamada desde el número 27 de la calle Vicente Espinel, en el distrito de Ciudad Lineal (Madrid). Al otro lado del teléfono estaba Jesús, 61 años, jubilado. Lo que les dijo a los agentes tiene todavía consternado al bloque en el que vivía con Susana, su mujer, de 55 años de edad. Les dijo a los agentes que acababa de matarla. La había estrangulado con sus propias manos.

Jesús, por su parte, acababa de jubilarse o estaba en proceso de ello, según los vecinos que le conocían. Cacereño de origen, había trabajado durante muchos años en Alsa, la empresa de autobuses, como jefe de negociado. Habían hecho una regulación de plantilla y lo prejubilaron hace cosa de dos años. Cuando llegaron los efectivos policiales y de emergencias procedieron a trasladar al hombre al Hospital Gregorio Marañón. Allí se encuentra ingresado bajo vigilancia. Lo han arrestado por el asesinato de su pareja.