Estimada Sra. (Es un decir, claro):

Le dirijo esta carta abierta cuando se cumple un año exacto del día en que intentó represaliarme por haber sido uno de los más de mil firmantes de la Declaración en favor de la figura militar de Francisco Franco que tanto impactó en ese Ministerio, así como en las más altas esferas políticas de nuestra nación de las cuales, en coherencia con la mediocridad que las caracteriza, usted forma parte.

Quiero recordarle esta efeméride para traer a su “memoria histórica” personal el vergonzoso y sectario proceder que empleó contra mí; también contra otros, aunque hoy intenta ocultarlo. 

En su caso, tal proceder no fue ni casual, ni puntual, ni resultado del error o la inconsciencia, sino de la premeditación y alevosía; lo mismo que en otros casos más sonados en los que por fortuna ha quedado patente lo dicho; también sus carencias no sólo en materia judicial –la capacidad para memorizar no implica la de saber--, sino también las personales como ser humano.

Está usted afectada por una enfermedad gravísima que no suele tener remedio: el marxismo, la ideología más perniciosa jamás aparecida, siempre y mil veces fracasada fuera cual fuese el lugar del Planeta en que tuvieron la mala fortuna de imponerla; o cayeron en la estupidez de aceptarla. Eso sí, ideología siempre fracasada entre baños de sangre y toneladas de miseria, lo que lo dice todo sobre ella y los que la profesan.

Fruto de esa enfermedad es su sectarismo y totalitarismo; sus nocivas inclinaciones; su odio visceral a todo lo que se oponga a sus planteamientos; su inclinación por la represión; su aborrecimiento de las justas ansias de libertad, orden y justicia inherentes a todo ser humano. Su insaciable intolerancia.

Pertenece usted a la anti-España, anormalidad histórica, social y cultural que, por razones todavía hoy no muy claras, sufre nuestra nación, por la cual una parte de los propios españoles pretende la destrucción de nuestra Patria, aunque eso suponga la suya propia. Esa anti-España que es marcadamente ignorante, rancia, cateta, mediocre, hortera, mentirosa, rastrera, estúpida y degenerada, porque nadie normal busca su propio mal. Esa anti-España que ha dado muestras palpables de sus más abyectas inclinaciones criminales, aberrantes y demenciales.

Procuré por todos los medios legales a mi alcance que se me hiciera justicia, aún a sabiendas de que en el “Estado de impunidad” en que los que son como usted han convertido a España, poco o nada iba a conseguir, pero era mi deber y siempre he cumplido con él. Conmigo, lo sabe bien, no pudo. Al menos este pobre soldado se le escapó.

Por último, sepa que yo las afrentas a España, a las FFAA y a mi familia ni las perdono ni las olvido.

Salidos cordiales. (Es un decir también, claro).

P.D.- Como en el caso del Tte. Gral. Villarroya, sigue debiéndome usted 60€ que intentó hacer pagar al contribuyente. ¿Cómo se le llama a eso?

Fco. Bendala Ayuso

Tte. Col. Infantería (Reserva Transitoria)

 a:

Dña. Margarita Robles

Ministro de Defensa (en funciones)

Ministerio de Defensa