Pedro Sánchez aturdido y aterrado por el fulgurante éxito de VOX, vuelve a creer en los Reyes Magos, en aras de pedirles un puñado de escaños lo suficientemente copiosos como para agotar alguna legislatura.

 

El gerifalte del puño y la rosa, aprovechando la arcangélica bondad e hiperbólica bonhomía de Sus Majestades de Oriente, pide, además de clemencia un jet privado de la marca 'Donald Trump' y unas mallas rosas para hacer running junto a Manuel Valls y Albert Rivera.

 

Los Reyes Magos replican al líder del PSOE, en agreste misiva, que no es merecedor de recibir obsequios a costa de su dadivosidad, por tres razones palmarias, clarividentes y tangibles.

 

Los motivos que han argüido, aducido o alegado son que no piensan catapultar a la cúspide del poder a alguien que promueve leyes herodianas contra los no nacidos, que fomenta el anticlericalismo con espada y sin capa, y que prefiere a un gordo en trineo con luengas y desgreñadas barbas que a ellos.