VOX acaba de elevar la apuesta. Empezó por pedir el fin de las subvenciones a las asociaciones feministas radicales y en la reunión con el PP acaba de solicitar que ese mismo trato se le dé a todas las subvenciones. Es decir, a las que afectan a partidos políticos, sindicatos, asociaciones feministas, LGTB, asociaciones socialistas, conservadoras o liberales. Es decir: acabar por completo con el sistema de pago y mantenimiento desde la Junta de Andalucía de todo un entramado de corrientes e ideologías.

De este modo pide una “reducción drástica (75%) de las subvenciones a partidos políticos, sindicatos y patronales. Con el horizonte final de lograr su completa eliminación” y la “supresión de las subvenciones a las asociaciones y ONGs ideológicas independientemente de su naturaleza comunista, feminista, progresista, liberal o conservadora”.

La propuesta va a más: “Realización de una auditoría externa que fiscalice las subvenciones concedidas en los últimos años. Estudio jurídico para reclamar los fondos que no hayan tenido una evidente utilidad pública”. Es decir, que se buscarán todas las subvenciones concedidas para auditarlas y ver el resultado final de estos pagos.

También pide la “supresión de subvenciones a asociaciones islámicas”; de “la lluvia masiva de subvenciones a las asociaciones de feminismo supremacista” y las destinadas a colectivos LGTB porque “los derechos de las personas de orientación homosexual están ya reconocidos en las leyes ordinarias y la Constitución. España no es un país “homófobo” que necesite leyes especiales. La Ley 8/2017 atribuye privilegios injustificados a las asociaciones LGTB, como el derecho a interferir en la educación, a contar con órganos específicos en la Administración y a recibir subvenciones”.

En resumen, se trata de una eliminación total de las subvenciones que han generado la estructura “clientelar” sostenida por la Junta de Andalucía y que le ha permitido influir de forma constante ideológicamente en la vida andaluza.