Es la segunda vez que digo públicamente esta frase; todo el mundo se puede figurar el porque de ello, la profanación de la tumba del español más grande que ha tenido nuestra historia, el católico más acérrimo a nuestra religión católica, el salvador de la Patria de las garras comunistas, y el hombre con más agallas que ha tenido el ejército; el antiguo, el de las colonias, porque ahora no se usan esos adminículos, sólo se cumplen órdenes, aunque estén contra nuestro honor, contra la justicia o contra la Patria. 

La otra vez que use esta frase fue en el holocausto de tres españoles inocentes, hombres de bien que habían sido asesinados, por el hecho de ser españoles, en Vizcaya: el Sr. Unceta, Presidente de la diputación y los guardias civiles Antonio Fernández y Ángel Antonio Rivera; ese día, se preparaba una manifestación, más bien festiva, en Málaga, y rogué al gobernador civil que la pospusiera para otro día…

En un principio aceptó pero presionado por el “frente popular malagueño”…, como pasa siempre con las derechas, no la desconvocó. 

Como España estaba de luto, la disolví en contra de la orden recibida porque eran mis muertos y se merecían cualquier sacrificio ya que los suyos habían sido los máximos.

Como esperaba no recibí ayuda alguna de nadie, y cómo no, sufrí un arresto de un mes de Castillo y perdida de la Comandancia de mi tierra natal. ¡Pero había que hacerlo!.

En esta ocasión es el Caudillo el que necesita el luto que pido, lo he intentado todo; los políticos ya tienen al presidente del Partido Popular que no le importa ni el Valle de los Caídos ni lo que hay dentro: preciosa frase para el que quiere dirigirnos a los que le debemos a Franco, hasta la maldita mal usada democracia que tenemos, que sin la clase media que él creo no habría surgido.

A los políticos cuyo deseo sería justificarlo en vida, mi desprecio más profundo; estuve en la República y en la Guerra de Liberación con las edades que me correspondía y posteriormente en las falanges juveniles de Franco y en la Guardia Civil; nunca les ví el menor signo de odio o de revancha; los ajusticiados, salvo excepciones lamentables, fueron juzgados según sus responsabilidades, no por llevar crucifijo o una corbata anudada…

He leído la respuesta del Caudillo cuando recibió de Su Santidad Pío XII el gran collar de la Orden de Cristo, viendo como era el catolicismo de este super hombre y por ello me voy a dirigir de alguna forma a las jerarquías católicas que ahora sufrimos.

He escrito una carta al Pontífice, al Nuncio de S.S. en España, a la Conferencia Episcopal y al Arzobispo de Madrid, de todos he recibido la misma respuesta, el silencio absoluto.

Se salva Cum laude, el prior del Valle de los Caídos el Rvdo. D. Santiago Cantera Montenegro, y mi hijo, Rvdo. D. Ramón Tejero Diez que celebrará la Misa de la inhumación en Mingorubio, Dios les pague con creces su obra.

A los demás además de ser los clásicos sepulcros blanqueados que enseñaba nuestro señor Jesucristo para referirse a los que no obran según deben, les vendría bien recordar la parábola del Buen Samaritano. Todos ustedes se están portando como los levitas y fariseos, está viendo el cuerpo profanado del portador de la Orden de Cristo el cual expulsó a los sin Dios de España y están volviendo la cara, y pasando de largo como en la parábola ¡Dios se los tendrá en cuenta! . Lo malo de la parábola es que ahora no ha pasado ningún pecador samaritano que se cuide excepto el prior del Valle de los Caídos y mi hijo sacerdote que celebrará la santa Misa de la inhumación y espero que otros sacerdotes y religiosos que guardan silencio…

Lo llevarán sin protección y en España no doblará las campanas de sus iglesias, ni celebrarán misas de difuntos en las catedrales, donde el Generalísimo Franco vivo entraba bajo palio a los acordes de himnos religiosos y el acompañamiento servil de púrpurados … pero para mi y mi familia y para muchos españoles será día de luto

Antonio Tejero Molina

expulsado del Ejercito por los sucesos del 23-F

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P.D. De la Justicia no quiero ni hablar, no sé cómo no se les caen a los jueces “las puñetas” de asco. Así es.