Vicente Montañez, empresario y emprendedor, está considerado uno de los economistas más reputados de España y, además, uno de los que mejor comunica con el público profano en la materia. Colaborador habitual en diversos medios de prensa, radio y televisión.

 

En esta entrevista analiza algunos de los aspectos más importantes de la economía española en en marco de la Unión Europea.

 

¿Nos podría hablar de la lacra del enorme gasto de las autonomías a la hora de endeudar al estado?

 

Llevamos ya muchos años oyendo hablar de la necesidad de cambiar el actual modelo de financiación autonómica, y siempre se ha obtenido largas desde el estado central. Los motivos son bastante obvios; las principales partidas de gasto en los presupuestos (pensiones, salario del personal de la administración e intereses de la deuda) dejan poco o nulo margen de maniobra para replantear un modelo de financiación que acabara suponiendo un mayor coste para unas arcas públicas que no son capaces de contener el déficit.

 

Por tanto, ha llegado el momento de plantearnos si es un cambio de modelo de financiación lo que España necesita o es un cambio de modelo de administración, tendiendo a un modelo que realmente podamos hacer frente a su coste. El modelo de Estado Autonómico, se ha mostrado como un sistema que genera diferencias entre españoles, que impide proyectos de carácter interterritorial vitales para nuestro desarrollo como país (un buen ejemplo de esto sería el plan hidrológico) y que nos supone un sobre coste por duplicidades e ineficacia que diversos estudios sitúan del orden de los 80.000 millones de euros anuales. Pensemos que esta cantidad, permitiría mejorar enormemente nuestras cifras como país, ya que permitiría eliminar nuestro déficit público y controlar el alto endeudamiento del país en el que nos encontramos en la actualidad.

 

Cada vez somos más las voces que apostamos por un sistema centralizado, que nos permita un mayor control de los costes, aplicar economía de escalas, reducir el coste de duplicidades e ineficacia, y poder vertebral acciones de estado orientadas a una igualdad fiscal y de gestión de los recursos públicos. En los últimos años hemos visto como cada vez mantener este modelo incrementa el esfuerzo fiscal que tiene que acometer el español medio, convirtiéndose este esfuerzo en un freno para la inversión, el ahorro y el desarrollo real de la economía en nuestro país. Se hace, ante el nuevo escenario económico que se vislumbra, avanzar a marchas forzadas hacia un nuevo modelo de estado, dejando atrás el actual modelo autonómico que tantos disgustos y sobre endeudamiento nos ha ocasionado.

 

El tema de la inmigración es otra gran rémora para nuestra economía...

 

Yo no hablaría exactamente de gran rémora desde el punto de vista económico, pero si es un fenómeno con un impacto económico y que debe de ser objeto de análisis. Deberíamos de distinguir entre dos tipos de inmigración. La legal, es decir aquel ciudadano de otro país que entra en el nuestro con un contrato de trabajo y las exigencias legales establecidas, y en ese aspecto es una persona que viene a aportar riqueza a través de los impuestos que paga y del consumo que genera.

 

Pero existe una inmigración ilegal, y esta sí genera sobre costes económicos y también sociales. Y resulta paradójico, que algo que es ilegal, sea dotado de ayudas públicas desde las administraciones. Bajo mi opinión la administración no debería de dar amparo mediante subvenciones a personas o actividades ilegales, y si debería de combatir de combatir los flujos migratorios de ilegales en origen, mediante acciones conjuntas entre los estados miembros.

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¿Ha caído el consumo privado y la productividad?

 

Vamos por partes, en cuanto al consumo privado, durante 2017 y 2018 ha permanecido constante, apalancado en gran medida en la gran cantidad de crédito al consumo. En 2017, y esto es un buen indicador, los créditos al consumo superaron a los créditos hipotecarios por primera vez en la historia. Por tanto, el consumo ha tirado de forma importante de nuestra economía y ha conseguido mejorar de una forma considerable los ingresos de las arcas públicas, hasta el punto de que en 2018 se batió el récord de recaudación, gran parte de ella vinculada al crecimiento de la recaudación por IVA, que es un impuesto que grava el consumo.

 

Ahora bien, es cierto que los indicadores ya empiezan a dar síntoma este 2019 de una ralentización del consumo, que tiene su principal explicación en la pérdida de confianza de particulares y empresas en la economía y en las previsiones de rápida desaceleración del PIB en España y en la zona euro. Por tanto, es muy previsible que el consumo se retraiga de forma proporcional en los próximos años a la marcha de la economía, y esto llevará también emparejada una pérdida de ingresos vía revalidación de IVA para el estado, lo que puede hacer tomar decisiones al gobierno entrante de subida de impuestos, algo que bajo mi punto de vista sería contraproducente no sólo para el consumo, sino en general para la marcha de la economía.

 

En cuanto a la competitividad, es el gran caballo de batalla de nuestra economía. Durante estos años, hemos podido mantener la productividad de nuestras empresas vía bajada salarial, lo que nos ha llevado al actual escenario de salarios bajos y pérdida de poder adquisitivo real. Es por este motivo, que si queremos seguir creando empleo y que los salarios suban, no lo podemos hacer vía decreto ley, sino generando el escenario adecuado para que nuestra economía gane en competitividad. La disminución de esfuerzo fiscal, el abaratamiento de los costes energéticos y logísticos, el aumento de la inversión interna y externa son claves irrenunciables para la necesaria mejora de la competitividad. Y solamente así, será posible hacer seguir avanzando en la creación de empleo y en la recuperación de los salarios.

 

La subida de los precios del petróleo y la inflación junto al hundimiento de las exportaciones y del turismo, ¿a qué se deben?

 

En cuanto a la subida del petróleo, no podemos hablar de subida como tal. Es cierto que está mal alto el precio del barril de referencia en Europa (el BRENT) que hace un par de años, pero hay que recordar que llegó a mínimos de 24$ viniendo de precios de 100$. En la actualidad nos movemos entre los 60 y 65 dólares. El motivo se desvió a dos factores principalmente, una caída fuerte de la demanda como consecuencia de la caída de la actividad industrial a nivel mundial y una guerra por aumentar la producción como freno interesado de los países del golfo y Rusia al petróleo obtenido por fracking. Con la bajada de la producción por parte de los países de la OPEP y la reactivación de la demanda en estos dos años, se ha llegado a un equilibrio que permite estar en los actuales valores. Ahora quiero centrarme en España. Al ser un país energéticamente dependiente del exterior, la brusca bajada de los precios del petróleo junto al incremento de nuestra actividad exportadora como consecuencia de la necesidad de nuestras empresas de buscar ingresos en nuevos mercados por la ralentización del consumo interno, hicieron que mejorase enormemente nuestra balanza comercial, situación que mucho (políticos sobre todo) interpretaron como una importante mejora de nuestra economía. Pero en cuento se ha producido una subida del precio del petróleo y el gas, rápidamente ha aumentado el déficit de nuestra balanza comercial, sí que ello haya afectado de forma sustancial a nuestras exportaciones. Dicho de otra forma, necesitamos corregir la gran dependencia energética del exterior si queremos poder mejorar nuestra balanza comercial. Y esto pasa necesariamente por un plan energético que nos permita ser mucho más autónomos de lo que lo somos en la actualidad. Ha sido también en gran parte, el incremento de los costes de la energía, lo que ha tirado fuertemente de la inflación en España durante 2018.

 

En cuanto a la caída del turismo, habría que analizar varias variables en un sector que ha mantenido crecimientos muy fuertes aún en el periodo de crisis. El primer factor, es un agotamiento natural, es muy difícil crecer año a año sin que dicho crecimiento se resienta. Además, la ausencia de atentados terroristas en destinos que compiten con nosotros, ha hecho que vuelvan a captar turistas que en los últimos años venían a España. La desaceleración de los crecimientos en la eurozona también ha pasado, junto a la ralentización del consumo interno, factura sobre nuestro turismo. A pesar de ello, sigue siendo un sector con alta aportación a nuestro PIB, que ha sabido reponerse a las situaciones de crisis y que no tengo ninguna duda que seguirá dándonos alegrías en los próximos años.

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A principio de año, el BCE dejo de comprar deuda española e italiana, ¿qué consecuencias puede tener?

 

Es cierto que en los últimos años, el BCE además de mantener los tipos de interés a 0, ha estado realizando compras de deuda de los países de la zona euro junto a otras medidas orientadas a dotar de liquidez al sistema y mantener los valores de la prima de riesgo de los estados miembros. Conforme se recuperaba el crecimiento y la inflación en la zona euro, el BCE fue reduciendo estos estímulos. Pero también es verdad, que ante las malas previsiones de crecimiento para este año, no se ha descartado volver a aplicar un nuevo paquete de medidas, por lo que no creo que veamos grandes alteraciones en este aspecto durante los próximos meses aunque sigan bajando las expectativas de crecimiento.

 

¿No es una medida imprudente por parte del BCE?

 

No creo que las medidas del BCE sean imprudentes, más bien pretenden establecer un marco favorable en la zona euro para que los estados miembros puedan acometer las medidas estructurales necesarias para volver a niveles que permitan afrontar un crecimiento sostenible de sus economías. Lo que sí me parece imprudente, es que los países, y España es un ejemplo de ello, sigan endeudándose con medidas populistas en lugar de acometer las reformas estructurales necesarias. En nuestro país, una reforma del modelo de estado para su abaratamiento, una reforma de la fiscalizad, la drástica reducción del déficit (en especial el déficit estructural), una política de reducción del endeudamiento excesivo y una reforma del mercado laboral son acciones que no admiten un día más de demora. Todo lo demás, son populismos basados en el hiperendeudamiento, y en un escenario de ralentización económica como el que se vislumbra, es un acto de irresponsabilidad que puede llevarnos a situaciones de difícil reversión.

Álvaro Romero es un gran patriota y buen amigo, y Eduardo García Serrano un compañero de tertulia que admiro desde muy joven 

¿Porque nadie quiere ver este gran crac que se nos avecina?

 

Yo tampoco hablaría exactamente de crac, aunque sí que es cierto que hay varios nubarrones en materia económica en el horizonte que podrían derivar en un crac como usted comenta.

 

Yo soy de los que dice, que realmente no estamos ante una nueva crisis, sino que nos encontramos en una crisis en W. A lo largo de esta, que se manifestó en un inicio como una crisis de deuda de empresas y particulares, se ha producido un cambio de manos de la deuda, pero no se ha resuelto el problema. Ahora, gran parte de la deuda ya no la tienen tanto las familias y las empresas, sino que la tiene los estados. Y esa es la gran amenaza a la que usted hace mención, la posibilidad de una crisis de deuda, como consecuencia del impago de algún país. Por eso, en esta segunda fase de la crisis hemos de acometer las reformas estructurales necesarias para poder hacer crecer fuertemente a nuestras economías para ir reabsorbiendo gran parte de la deuda. Solo así, llegaremos al final real de este largo ciclo de crisis.

 

¿La caída de España e Italia puede perjudicar a la propia Europa? 

 

Estamos hablando de la tercera y cuarta potencia económica de la zona euro. No cabe duda de que no solamente podría perjudicar, sino que me atrevo que daría al traste con el proyecto europeo. Pero le diré que no barajó una caída como tal de ninguno de estos dos países. Es cierto, eso sí, que de permanecer los grandes desequilibrios que tienen estas economías, podrían ser intervenidas, pero nunca se les dejaría caer. Aunque debo de decir, que si hacemos los deberes, y asumimos que aún nos quedan muchos esfuerzos por hacer, podremos ir remontando y llegar al final de la crisis sin necesidad de pasar por situaciones que podrían ser muy dramáticas.

 

¿Se puede repetir el caso de Grecia?

 

Sí, se podría producir. De hecho, y en el caso de España, si no se acometen las reformas necesarias que anunciaba con anterioridad, podríamos requerir de ayuda económica extraordinaria, y obviamente la Unión Europea nos obligaría a acometer reformas ni extremis. Pongo un ejemplo: Desde Europa se nos lleva avisando mucho tiempo de la insostenibilidad del sistema público de pensiones o del excesivo coste de nuestro modelo de estado. Si requiriéramos, como consecuencia de un empeoramiento en la crisis de algún tipo de rescate económico, no tenga usted la menor duda de que nos obligarían a reducir el importe de las pensiones o a despedir a un porcentaje de nuestros funcionarios (algo que ya vimos en Grecia). Por tanto, hemos de recuperar la cordura en el gasto público y dejarnos de medidas populistas. No podemos tener aquello que no nos podamos costear, y volviendo a lo que comentaba al principio, son las autonomías una gran fuente de gasto superfluo, que nos permitiría reconducir de una forma amigable, nuestros grandes desequilibrios económicos.

 

Para finalizar quisiera dar un cordial saludo a los lectores de El Correo de Madrid. Si Álvaro Romero no fuera un gran patriota y buen amigo, y Eduardo García Serrano un compañero de tertulia que admiro desde muy joven, le habría pedido que no publique esta entrevista.