Y no solo. El piélago de mierda también invade a casi todos los partidos y sindicatos. Pero lo acontecido en las últimas fechas me obliga a centrarme en esta ocasión en esta familia político-sindical de primos hermanos.

No me voy a remontar a los tiempos de Filesa, Malesa y Time-Export, cuyo fin era la financiación ilegal del Partido Socialista Obrero Español, para hacer frente a los gastos originados por las campañas electorales del año 1989, hechos que fueron establecidos como probados por la Judicatura.

Este caso fue el aperitivo de lo vendría después, con casos de corrupción de prácticamente afectarían  a todos los partidos políticos: de nuevo el PSOE, PP, CiU, etc, además del lucro personal del padrino de la saga Pujol, padre, hijos y la madre superiora.

De acuerdo, que el PP ha tenido lo suyo, pero no en la cuantía de los casos del Psoe y "la familia". Estos dos casos dejan a la altura del tobillo a la marea de mierda en que todavía chapotean Psoe, la renovada CiU y la catalano-familia del trinquete.

Pero, los sindicatos no se quedan atrás. A años luz del resto de sindicatos  -algunos honrados-  también se sitúa UGT, pandilla de trincones desde que los rescatadores de la UGT guerra civilista, la refundaron. Desde que harto se fue Nicolás Redondo padre. A partir de entonces, partido y sindicato se han dedicado al latrocinio a manos llenas.

A más, a más, que dicen por Cataluña, dejando a un lado el último latrocinio del Psoe andaluz y su Junta, en que afanaron quitándoselo a los parados para que se lo llevaran amiguetes, putas, sustancias adictivas, etc, por un importe de 630 millones  -que ya es tela-, ahora sale el afane de la UGT con los cursos de formación, que tenían tanto formación como la de los másters que se impartían en los prostíbulos que frecuentaban y el marisquito que se echaban al cuerpo.

Se habla de 41 millones, que seguro, serán más. Pero queda mucha tela que cortar, a pesar del interés que puso la juez que sustituyó a la magistrada Alaya, en desarbolar todo el trabajo de esta última. Solo en piezas separadas quedan como trescientas y pico más.

Y como  a los incendios los propaga el viento como el rayo, en Asturias, donde en su día la UGT minera fue un farallón de las reivindicaciones sociales de los mineros, también anda metida en líos de cursos de formación.

¿O será más bien cuestión de ADN?
 
José Enrique Villarino Valdivielso
 FTF, Foro del Transporte y el Ferrocarril