El famoso teléfono 016 es un recurso destinado en exclusiva a mujeres víctimas de violencia de género. Paradójicamente, el Ministerio que sostiene dicho teléfono, costeado por todos, es el Ministerio de Igualdad. Una tomadura de pelo tan grosera es probable que sólo ocurra en España. Se trata de un servicio que opera las 24 horas del día los 365 días del año e incorpora asesoramiento jurídico especializado de 8 a 22 horas, de lunes a domingo, además atiende en 52 idiomas a través de tele-traducción e informa sobre recursos y derechos de las víctimas en materia de empleo, servicios sociales, ayudas económicas, asistencia, acogida... Entre los 52 idiomas disponibles están el chino mandarín y el tamazight (una variante que se habla preferentemente en el centro de Marruecos). En la actualidad, incluso algunos modelos de móviles de las marcas BQ, Huawei, LG, Samsung y ZTE ya vienen preparados de fábrica para que la llamada al teléfono 016 no quede registrada en ese terminal.

Los hombres, al parecer, no necesitan ningún teléfono, porque no sufren violencia de género, sino que son los únicos causantes de la misma. De ahí que en España, la violencia tenga un tratamiento penal distinto según el sexo del agresor. Esto mismo hizo el nazismo en la Alemania de Hitler, clasificar primero a los ciudadanos en no judío, medio judío y judío, para después redactar jurisprudencia específica contra los judíos. Aquí nos han clasificado en homosexuales, heterosexuales inmigrantes y heterosexuales nativos, las leyes de géneros sólo recaen sobre los heterosexuales nativos. Dos holocaustos con sus grupos o colectivos sociales a exterminar muy bien definidos.

Manda huevos que un Ministerio de Igualdad mantenga el altísimo costo de del teléfono 016 y que éste sólo atienda a mujeres de 52 países, de ahí que bien este teléfono pasa a atender a mujeres y a hombres por igual o bien se le cambia de nombre al Ministerio de Igualdad y se le coloca el que le corresponde en realidad: Ministerio de Desigualdad.

Uno pudiera pensar en el Estado de Género español se preocupa por las mujeres de 52 países distintos, cuando en esencia es un montaje para aumentar el número de denuncias sin que el idioma sea un obstáculo para que se escape ni una, porque según el número de denuncias así se cobra después. A más idiomas más denuncias potenciales y a más denuncias más euros para los Chiringuitos de Género que viven del maltrato, ya que sin maltrato no hay contrato. 

José R. Barrios