La Ideología de Género es un producto de laboratorio que ha tomado el término «género» como estandarte, sirve a determinados poderes a la sombra que reparten millones por doquier y cuya meta, al tener una agenda universal, es conseguir determinados comportamientos sociales a gran escala. Se trata de un ataque dirigido a nuestra identidad cultural y soberanía nacional. Su modus operandi consiste en una erosión constante y sostenida de los pilares que venían sosteniendo nuestra identidad como país (cultura y tradiciones), como a la vez provocan confrontación creciente entre sexos para desde ahí, soterradamente, dinamitar sin descanso cuantos puentes unían a hombres y mujeres hasta hacer desaparecer lo que entendemos por familia. De modo que van desnaturalizando y trampeando las categorías hombre-mujer, también publicitando los parabienes de una nueva sexualidad que girará en torno a un modelo único y homo, mientras tanto, la reproducción será in vitro y estará en manos exclusivas de laboratorios; las relaciones heterosexuales, entre ellas y, en especial la prostitución, una fuga de agua en el sistema, serán perseguida y castigada; el Cristianismo, en cuanto doctrina que promulga el valor de la familia y despliega un catálogo de valores morales frente al empuje imparable del Islam en toda Europa, irá diluyéndose como azucarillo hasta quedar confinado en catacumbas urbanas.

En palabras del profesor César Vidal (YouTube, 14/09/2017): «La Ideología de Género es el instrumento de la mayor amenaza totalitaria que ha conocido el ser humano y no es exagerado decir que implica un cambio del género humano muchísimo mayor de lo que en su día pudo pretender el nazismo alemán o el comunismo, pues va encaminada a cambiar tanto las estructuras de la sociedad como las de cada ser humano».

Esta ideología, como metástasis que avanza, en Europa Occidental lo hace a distinta velocidad según países. España, como país del todo o nada, aparece invadida por el tumor en todos los Órganos del Estado y su diagnóstico es de extrema gravedad, de ahí que ocupe una posición muy destacada, a la cabeza mundial y a gran distancia de cada uno de los países de la Unión Europea. Paralelamente, la Industria de Género española está siendo exportada a los países de Hispanoamérica y sus altas cargas, antes Ministras de Igualdad en España, catapultadas por su charlatanería de género y su destreza en el descosido del tejido social, desde hace años ocupan puestos relevantes, bien en organismos internaciones, bien aquí mismo tras la adjudicación a dedo de su nueva mullida butaca por el desgobierno del que formó parte.

Si hacemos referencia al contexto internacional de la Ideología de Género, en EEUU, probablemente el país de su gestación y sostén económico, la Industria de Género también obtiene progresos; China y Rusia, por ahora han frenado su entrada, precisamente porque tienen claro que en su modelo cultural deben proteger a la familia. Paradójicamente, países como España y el resto de países de habla hispana, con un nexo común en su cultura y religión cristiana de apoyo a la familia, están siendo metastasiados a placer por el cáncer de género. En Irán o en Arabia Saudí, por ejemplo, es impensable que alguien proponga una ley de matrimonio homosexual o que un descerebrado pretenda organizar una comparsa del orgullo gay, aunque estas dos temáticas son respetables y nada tienen que ver con el género, que sólo es un trueque mercantilista: votos a cambio de hipotecar a toda mujer con un modo de vida artificial que imposibilita su auténtica independencia y las mantiene en letargo, perdiendo su vida. En esos países, la entrada de cualquier ideología invasora se estrella de plano. Otra lectura de estos datos apunta a que el Islam mantiene su posición y a un tiempo va ganando terreno, mientras que el Cristianismo, debido a su actitud, una respuesta timorata y descafeinada a la Ideología de Género, va perdiendo influencia y se muestra inoperante ante un ataque permanente al modelo de familia natural.

 

José R. Barrios