En la zona madrileña, el poder andalusí comenzó a afirmarse a mediados del siglo IX, cuando Muhammad I creó las mudún de Talamanca del Jarama y Madrid, fortificándose en el X, siguiendo la necesidad de controlar vías por donde podían atacar ejércitos cristianos, así como para el dominio de un espacio hasta entonces carente de control por la autoridad central. Junto a esta política se formó un entramado de asentamientos en alto llamados husun. La frontera andalusí, el tagr, no era un límite claramente delimitado y su dominio por los omeyas fue difícil, en especial en la Marca Media Esta llamada frontera, se define como un espacio frente al otro, el cristiano, que se encontraba muy lejos, sobre el Río Duero, casi como un lejano oeste más allá de la cual se encontraba un páramo prácticamente desierto hasta los reinos cristianos, en el lejano y frío norte. Las áreas serranas con débil demografía y escaso desarrollo socioeconómico, representaban una situación de casi total autonomía, y sus comunidades apenas sufrieron la intervención de poder andalusí. La red de atalayas o bury de la Transierra madrileña es una prueba de esa realidad. Su localización determina dos grupos definidos: 1.- Al norte de Talamanca (El Vellón, Arrebatacapas, Venturada y El Berrueco y la posible de Torrelaguna 2) 2.-En la Sierra del Hoyo, al norte de Madrid y Calatalifa (Hoyo del Manzanares y Torrelodones), así como una posible red de atalayas en la zona de Alamín-Saldan Los restos aún conservados muestran una tipología constructiva común, un modelo repetido una y otra vez, algo que sólo puede deberse a la intervención de un poder superior. Fueron, por tanto, elementos erigidos por el sultán. Su función más evidente era la defensa del territorio frente a posibles incursiones externas, pero también definían el espacio sobre el cual el sultán poseía legitimación para exigir tributos a sus habitantes. El ámbito geográfico que se situaba más allá de las atalayas no estaba sujeto a la autoridad central, conservando sus formas de articulación social y de apropiación del espacio sin apenas interferencias. MURALLA DE TALAMANCA El conjunto amurallado del municipio ocupa una superficie de 91 hectáreas aproximadamente y un perímetro de unos 1300 metros, semejante a un pentágono irregular. Existen muchos tramos en donde la Muralla ha desaparecido, especialmente al Oeste y Norte, debido a la construcción de la Cartuja y de modernas urbanizaciones, que casualmente no han encontrado ningún rastro de muralla al construirse. A los ayuntamientos estas actuaciones habría que hacérselas mirar mejor La altura de la Muralla varía según el sector considerado y la tipología del paramento, pero no suele sobrepasar los 5 metros, a excepción de torreones y muros de contención que pueden superar los 15 metros. El grosor del muro varía según la presencia de revestimiento de piedra, en el sector 2 mide 1,90-2,10 m y en el sector 7, 2,60 m. En el sector 13, el grosor del tapial es de 2 m, del talud escalonado hacia el sur es de 1,80 m, mientras que hacia el interior del recinto es de 0,45 m. Captura de pantalla 2015-11-30 a las 21.54.19

Base de torreones en la zona del Arroyo Valdejudíos

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Recinto amurallado, con indicación de su origen probable

  MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN Captura de pantalla 2015-11-30 a las 21.56.02Los materiales utilizados en la construcción de la Muralla son principalmente el ladrillo y el tapial, aunque también se utiliza la piedra de sillería y cantos rodados de río. LADRILLOS En la muralla de Talamanca se han podido distinguir cinco tipologías de ladrillos, los ladrillos más grandes se localizan al norte del recinto, con dimensiones de soga de 33,6 cm, tizón de 21,4 cm y grueso de 5,27 cm. Las características de los ladrillos permiten también diferenciar los diferentes tipos en la Muralla y definir en qué fases de construcción se utilizaron. Las zonas más antiguas coinciden con las puertas de entrada al recinto amurallado, Puerta de Uceda y de la Villa (sectores 1 y 6), zona inferior de los torreones del sector 4 y 18. Los torreones de los sectores 15 y 17, realizados en fábrica de ladrillo y el resto de Muralla del sector 16, en tapial, corresponden posiblemente a una fase posterior, junto con la construcción del muro de contención del sector 7. En esta misma época se realizaron actuaciones de conservación en la Puerta de la Villa y en otros sectores la Muralla. La Muralla sufrió una ampliación e incremento de altura, que queda bien reflejado en el torreón del sector 4, durante el siglo XV. Desde entonces las actuaciones realizadas en la Muralla han sido puntuales, y la construcción de la Cartuja con su cerca (siglo XVIII) afecta muy directamente a la Muralla original, que seguramente estaba ya en mal estado. PIEDRA La piedra es otro material de construcción importante en la Muralla, y suele estar presente en todos los paños, encontrándose en forma de sillar y/o mampuesto. Los sillares suelen situarse en la zona del zócalo de algunos paramentos, mientras que los mampuestos suelen encontrarse entre la fábrica verdugada de niveles superiores. En el torreón del sector 4 se localiza en el zócalo del primer cuerpo y en zonas de esquinas. La piedra de sillería corresponde principalmente con piedra dolomítica. Los mampuestos suelen ser también de este tipo de material, aunque pueden existir de otros materiales como granitos, cuarzo, migmatitas, alguna pizarra y esquistos. Es muy abundante la presencia de cantos rodados de río, utilizados principalmente como mampuestos para la ejecución de obras de restauración recientes, rejuntados con un mortero de cal de tonos muy blancos. La piedra presenta una mayor homogeneidad que los ladrillos, por lo que no podemos hablar de varios tipos de piedra, aunque se pueden diferenciar dolomías procedentes de la zona de El Espartal y El Molar. Captura de pantalla 2015-11-30 a las 21.57.06

Itinerario de la Ruta Geomonumental de Talamanca de con 10 paradas, alrededor del recinto amurallado. (www.madridmasd.org)

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Puerta de de la villa y vista de la base de uno de los torreones

TAPIALES La Muralla de Talamanca se caracteriza por su construcción en tierra, que aparece en varios sectores de los restos que persisten en la actualidad. Los paramentos con mayor abundancia de tapial son aquellos situados al oeste del recinto amurallado, sectores 13 y 14, y al norte, sectores 15 y 16. También existen construcciones en tierra utilizada como relleno de los torreones que aún permanecen en pie, como se puede ver en el sector 4, y los restos que quedan en la Puerta de la Villa (sector 6). Se observa que para el relleno de la Puerta de la Villa se emplearon dos tipos de tapiales, con distinta composición y tamaño de cantos. Captura de pantalla 2015-11-30 a las 21.59.13

Tapial de la primera etapa constructiva, en los puntos 5 y 6

La muralla de Talamanca nos depara muchas sorpresas, en 2003 se descubrió una nueva puerta de entrada en las excavaciones arqueológicas realizadas por la Comunidad y el Ministerio, un acceso con un gran arco de herradura situados entre dos potentes torres, la llamada Puerta de la Tostonera, según la web de divulgación arqueológica la bitácora de Jenri. Captura de pantalla 2015-11-30 a las 22.00.09

Puerta de Uceda, la más espectacular de entrada a Talamanca, y una perspectiva nocturna de la misma

  Estos restos son los que nos han dejado 1200 años de historia, destrucciones, reconstrucciones, ampliaciones, rehabilitaciones y urbanizaciones. Ahora pueden acercarse por Talamanca, y dar un paseo por sus 1.200 m. de historia, acuérdense que cada paso será un año en la vida de esta anciana villa. Santiago Durán García Arquitecto Técnico (UPM) MDI Máster En Dirección Inmobiliaria (UPM) EEM Gestor Energético Europeo (UPM European Energy Manager) T/f 918.433.646 M. 618.519.717 www.sduran.es santiagodurangarcia@gmail.com/ s.duran@sduran.es