En estos cuarenta años de régimen democrático, la Región Leonesa ha desaparecido entre las prioridades nacionales. Sonroja saber que la población de las tres provincias leonesas alcanzó su máximo en 1960, desde entonces sólo tiene pérdida poblacional. Ha perdido presencia como unidad territorial, minera, industrial, empresarial… Se ha esfumado como Región administrativa, al privarla de una autonomía que la Constitución del 78 reconoce y garantiza; al Pueblo Leonés no se le asegura el ejercicio de sus derechos humanos y no se protege su cultura, su lengua, tradiciones e instituciones. Al contrario, se ha impuesto la filosofía política martín-villista, según la cual, por razones de Estado “León debería sacrificarse una vez más por España e ir con Castilla”.

¿Qué se le exige a la Región Leonesa y al Pueblo Leonés desde los partidos políticos centralistas, los que han gobernado España en los últimos cuarenta años y los que se han sumado después -Ciudadanos y Podemos-? Primero: que se mantenga en silencio, que no incomode. Segundo: que renuncie a su identidad, que mansamente se deje marcar como el ganado con el hierro ‘castellano-leonés’. Tercero: que anteponga lo ‘nacional’ a lo ‘particular’, lo general a lo propio. Cuarto: que renuncie a ser león a cambio de convertirse en cola de ratón. Quinto: que se someta a los caprichos del domador de turno, a sus raciones de hambre y al látigo si rechista. Que no se oiga ni una mosca.

La situación se ha tornado tan insoportable que los leoneses jóvenes emigran por ausencia de perspectivas de futuro; los mayores, resignados, van decreciendo en número, apegados a la tierra y al pasado. Estas son sólo algunas consecuencias del maltrato institucional al que se encuentran sometidos los leoneses en una comunidad autónoma que tiende a mirarse sobre todo el ombligo: Valladolid.

¿Han leído la reflexión del sociólogo David Díez Llamas sobre la teoría de las ‘ventanas rotas’ de George Kelling aplicada a la identidad leonesa? No tiene desperdicio, pero unas cuantas frases nos invitan a una meditación personal:

 “Anualmente se dedican presupuestos millonarios a «romper ventanas identitarias». Para ello vale tergiversar la historia y acomodarla a sus propios intereses o dar subvenciones en función de que se contribuya a lo que conviene a ese poder político.

En este panorama en el que la referencia a lo «leonés» se promueve institucionalmente que desaparezca, se pueden entender las conductas de seguimiento que se dan no tanto desde la convicción como desde la imitación. Es como tirar un papel en una calle que ya es un estercolero, como que un papel más no importa.

Además, hay que tener en cuenta que los «reparadores de ventanas» cuentan con muchos menos medios que los que promueven romperlas. Por otro lado, reparar siempre es más complicado que destruir.

Este panorama de «ventanas rotas» afecta muy directamente a la prestación de servicios. En el estado de las carreteras, feve, mantenimiento general de las ciudades y especialmente de los pueblos, sanidad… se visualiza fácilmente ese deterioro social. La consecuencia final de todo ello es un declive económico que lleva asociado el envejecimiento y la despoblación. Esta situación resta capacidad de reacción a un medio social que ve todo esto como algo inevitable y que habría que llevar con «resignación».”

Lo digno, lo democrático, lo justo, es colocar la Región Leonesa y su situación en la agenda nacional como una prioridad esencial. No es de recibo que el Reino que dio su ser a España, sus fundamentos ideológicos e institucionales, quede reducido a la insignificancia y a la invisibilidad, que sus señas de identidad sean ocultadas y destruidas, por acción u omisión dolosa, que su futuro sea puesto en peligro y el Pueblo Leonés “normalizado”, asimilado por un nacional-castellanismo intolerable.

La Región Leonesa y el Pueblo leonés necesitan diputados y senadores que hagan valer sus derechos en Madrid, en las instituciones nacionales, ante todos los españoles y pueblos de España, reivindicando su solidaridad en una acción que compense más de medio siglo de injusticias flagrantes. En manos de todos y cada uno de los leoneses, en Salamanca, Zamora y León, está contribuir con su voto a revitalizar la Región Leonesa y al Pueblo Leonés.

 

Miguel Ángel Diego Núñez.

Autor del libro ‘Regionalismo y regionalistas del siglo XX (una antología)’.