Una vez publicada la convocatoria de las elecciones europeas, con los plazos abiertos, se puede decir que esta campaña queda abierta. A la misma, tal y como hemos venido anunciando, concurrirá una coalición euroescéptica, ADÑ (AES, FE-JONS, La Falange y DN). Este jueves se presenta en un acto en Madrid (c/ Mártires de Alcalá 4, 20 horas) a quien encabezará la candidatura y el programa con el concurrirán. El Correo de Madrid ha podido saber que los principales líderes de esos partidos ocuparán los 10 primeros puestos, aunque además del candidato, la próxima semana, podría incorporar a alguien destacado. El Correo de Madrid, que va a informar de su larga campaña hasta mayo, ha entrevistado, en exclusiva, a una de las figuras más conocidas de la coalición, el historiador y colaborador nuestro, Francisco Torres y suponemos que también candidato en las listas de ADÑ para el Parlamento Europeo.

El candidato será alguien con la experiencia, la serenidad, la nobleza, la fidelidad a ideales irrenunciables, con el ejemplo personal y la capacidad de atracción necesaria, junto con el hecho, por manido que pueda parecer, de ser inasequible al desaliento

 

-No le pregunto por él cabeza de lista porque sé que no me lo va a decir, pero ¿por qué considera usted que es la persona adecuada? ¿Será el candidato capaz de representar esa voluntad y esa esperanza que está comenzando a despertar ADÑ?

 

-Evidentemente no le voy a decir quién es. Esa es la noticia para la portada del viernes. Pero sí le advierto que va a generar expectativa y espero que debate mediático. Pero le contesto. Yo no soy imparcial, como se puede suponer, primero porque formaré parte de esta candidatura que espero despierte la ilusión perdida en mucha gente; segundo, por una relación de amistad cimentada en la lucha política común.

 

Le diré que es alguien con la experiencia, la serenidad, la nobleza, la fidelidad a ideales irrenunciables, con el ejemplo personal y la capacidad de atracción necesaria, junto con el hecho, por manido que pueda parecer, de ser inasequible al desaliento. Alguien a quien esos que usualmente denominamos como los nuestros no pueden negarle su voto por razones de conveniencia, utilidad y demás autojustificaciones al uso. Si eres de los “nuestros”, entre quien encabeza nuestra candidatura y quienes pongan en sus listas a los teórica y absurdamente considerados como parecidos no debe de haber duda.

Por otra parte, a mi juicio, tiene la virtud de representarnos biográfica y políticamente un poco a todos.

Pero no olvide que ADÑ tiene un banquillo de lujo, o de primeras espadas que van a estar -están ya- presentes en esta larga campaña hasta finales de mayo.

 

-En el proceso de elección cuando tanto han tardado en anunciarlo...

 

-Le interrumpo antes de que continúe. Mire, los tiempos son importantes y más para nosotros que tenemos que aprovechar los golpes de la propaganda al máximo. Queríamos dejar claro que lo importante es lo que representamos y no quien lo represente. Cierto que aquí todos los partidos son de exaltación del líder omnipresente -en esto son un poco fascistas (dice Torres con irónica sonrisa)-, pero nosotros apostamos por la idea de equipo, de banquillo. Desde el primer momento, tanto a la hora de fijar el programa, como en la cuestión de quién encabezaría la lista no ha habido discusiones importantes. Los acuerdos han sido fluidos, fáciles porque ADÑ es un camino que era necesario abrir hacia el mañana. En contra de lo que muchas veces he leído no existe el afán de ser la cabeza sino de servir en el puesto que se indique. Un equipo está elaborando la lista y a quienes pudiéramos aparecer como representantes cualificados de cada partido nos da igual ir en un puesto o en otro. Lo importante es la causa y todos estaremos al lado y respaldando a nuestro candidato. Insisto, a nuestro candidato.

 

-Charlando con usted, antes de empezar, daba la impresión de que se ve en Parlamento Europeo si va de los primeros... ¿ADÑ tiene posibilidades ante los múltiples adversarios que utilizarán el voto útil con respecto a ustedes?

 

Y por qué no, ya estoy mirando los vuelos para ir a Estrasburgo o Bruselas -nos comenta sonriendo-. Dejando a un lado las bromas, no sé qué puesto ocuparé, yo veo factible llegar a tener un éxito en estas elecciones, pero ello dependerá de los votantes.

 

Nosotros ya asumimos que estamos en un tiempo en el que hay que abandonar la idea de que la culpa la tiene el terreno de juego y el árbitro. Nada podemos hacer frente a los condicionantes exógenos, pero sí paliar los problemas endógenos. Y ahí estamos actuando. Esta vez saltamos al terreno con un equipo bien entrenado y nuestra mejor alineación, sin problemas en el vestuario, sin zancadillas ni dominio egoísta del balón. Si me permite el símil somos la auténtica selección nacional.

 

Lo primero que estamos haciendo, de forma constante, es recuperar a “los nuestros”, a nuestra afición. No a las decenas de conversos a una nueva fe que andan por ahí buscando autojustificaciones, porque tienen ganas de que los admitan en el nuevo club con nombre y apellidos y derrochan incoherencia a raudales. Y yo asumo que muchos de esos “nuestros” de a pie, que son los que nos interesan, estén decepcionados con nosotros por no pocas razones (el cainismo, las orotodoxias excluyentes, decir cosas extemporáneas...)... pero ADÑ está diluyendo muchas de las razones de la decepción. Ahora bien, esos “nuestros” que son nuestro primer objetivo, suman 60.000 o 70.000 votantes que son los que en las últimas elecciones han votado a los partidos que forman ADÑ o a otras formaciones que podrían estar con nosotros pero que no concurrirán a las Europeas. La segunda fase es conseguir que esos 60.000 españoles se ilusionen con nuestra candidatura y de aquí hasta mayor, en cualquier medio, digan: “Yo en las Europeas votaré ADÑ”. Si ello se produce no es tan extraño multiplicar el número por 3 o por 4.

 

-Dada la situación política, la inestabilidad de nuestro sistema de partidos, las inminentes elecciones y el llamado voto útil... no teme usted que lo que me dice no ocurra.

 

-Lo primero es asumir que ahora, por esa situación que enumera, las campañas son importantes y nosotros tenemos una campaña larga. Tenemos que conquistar y reconquistar esos votos. ADÑ nació para arrancar con las elecciones europeas y hemos sabido mantenernos firmes en nuestra hoja de ruta. Es evidente que en las generales muchos de nuestros votantes irán a la abstención o a otras opciones, pero yo espero que, contando con todo lo que hemos visto, en las Europeas se inclinen por lo que realmente es lo suyo. Pero tenemos que ganárnoslo.

 

 

 

-Dicho así, parece fácil... pero conseguirlo.

-No es tan complejo. A diferencia de otras ocasiones tenemos canales de comunicación. Las redes sociales son una realidad y multiplican exponencialmente los alcances. Podemos llegar a esos españoles que son “los nuestros”. Necesitaremos muchos militantes digitales... pero podemos hacerlo.

 

-¿Qué les van a decir más allá de los escuetos puntos de su acuerdo de mínimos?

-El jueves nuestro programa marco, con propuestas concretas, va ser público. Ya verá como tendremos copistas. Ahora bien, hay que hacer pedagogía y explicar dos cosas. La primera, que las Europeas no son unas primarias, que no se vota para echar a Sánchez, para echar a la izquierda, ni nada parecido... La segunda, que hay que votar en función de la posición ante la UE y, en este sentido, solo hay dos opciones: votar a los que defienden la UE -algunos disfrazarán su amor por la UE hablando de soberanía y pidiendo reformillas-, que son casi todos los partidos que el lector puede nombrar, votar a quienes queremos otra europea que no es la de Bruselas que aspira a destruir las naciones como entidades soberanas y a disolvernos en el multiculturalismo. Elegir entre los pro UE y los que nos presentamos como euroescépticos. Una corriente política en boga en Europa.

 

Pero no vamos a ceñirnos a lo que muchos pudieran identificar como un discurso habitual referido sólo al tema de soberanía, que es importante porque del mismo se deriva todo lo demás. Tenemos un planteamiento social y una reivindicación social; un replanteamiento general de lo que es nuestro papel en la UE. Con ello vamos a buscar a otros desencantados, que son patriotas pero no son de derechas, en el sentido que todos entendemos.

 

-Tiempo tendremos para hablar sobre ello cuando se conozca el programa. Aprovechando esta entrevista quisiéramos su opinión sobre las elecciones generales cuya campaña comienza la próxima semana. ¿Qué le dicen las encuestas?

 

-En este momento son un arma de propaganda que favorece al PSOE. Tenga en cuenta que a diferencia de lo que sucede en otros países aquí presentan el defecto de lo que yo denomino la “cocina del que las encarga” -nadie paga encuestas que no le den notas positivas-, a lo que se suma la “semana oscura” al quedar prohibidas la última semana. En realidad, a fecha de hoy, lo que señalan las encuestas es que 3.5 millones de españoles no tienen decidido su voto, y que un porcentaje del que se inclina en las encuestas por una u otra opción no está cerrado a cambiarlo. Eso ha pasado en los últimos comicios.

 

En lo referente a las que se publican con respecto a las Europeas se hacen con medias de las publicadas por lo que su validez es muy relativa. Conviene no hacerles mucho caso.

 

-¿Qué puede suceder en las cuatro semanas de campaña que quedan?

En primer lugar, comentar que hay algo que algunos partidos aún no han asumido: que la campaña electoral es importante, que influye directamente en unos 5 millones de electores y que la última semana es la decisoria.

 

A día de hoy, y según lo que se percibe, es poco probable que no se repita lo que ya es un hecho. Ciudadanos hace unas campañas mediocres en las que los juegos de Rivera provocan la desafección de votantes que están ahí solo por la cuestión catalana y en esta ocasión la sombra de que pudiera acabar pactando con Sánchez va a pasarle factura. PODEMOS mejora sus resultados, pero ahora estamos en una situación de crisis interna y también de desafección del votante que sin ser de izquierdas les había apoyado. Tengo la impresión de que PODEMOS recuperará votantes entre los que ahora afirman que votarán al PSOE. Pero dependerá de la campaña que hagan.

 

Lo que me resulta complicado es perfilar lo que va a suceder con el PP. Dicen, para conformar, que Casado ha frenado la caída pero yo no veo en el PP una campaña inteligente, al contrario. Si insiste en ella perderá votos a su derecha y a su izquierda. Luego está el factor VOX, que tampoco me parece que haya planteado una campaña adecuada para alcanzar esos 40 diputados que aparecían en las proyecciones de hace un mes. Los leves descensos que se aprecian se derivan de los quita y pon de las listas y de algo que no se subraya: su pecado original, sus lazos no rotos con el PP. Juegan con el hecho de que cualquier resultado será para ellos muy positivo, pero sus expectativas dependen de las próximas 3 semanas.

 

A fecha de hoy el escenario más probable es una reedición del gobierno de Sánchez, pero la campaña puede expulsarle de la Moncloa si las “tres derechas” dejan de hacer el tonto. Pero insisto las próximas tres semanas van a ser esenciales, sobre todo si el debate y el discurso deja de estar dirigido por Pedro Sánchez.

 

-¿Podría precisarnos?

Estamos en una campaña un tanto falsa. El debate que condiciona la campaña está en el lugar que le interesa a Sánchez. El PP perdió la oportunidad de hundir a Sánchez con una eficaz oposición parlamentaria, utilizando el recurso de inconstitucionalidad y aprovechando su mayoría en el Senado; pero no lo hizo. Y ahora lo puede pagar.

 

Ahora mismo tenemos dos temas fundamentales: Cataluña y los nubarrones económicos. Y no veo que se aborde decisoria mente por parte de las “tres derechas”. Uno de ellos ni se plantea, probablemente porque en algunos aspectos o las recetas son parecidas o las políticas sociales y laborales que manejan algunos les quitarían muchos votos.

 

En lo de Cataluña me asombra que las vergüenzas del juicio con respecto a la actuación del gobierno del PP, los ofrecimientos, la ocultación ordenada de la violencia de los separatistas, toda la permisividad con los CD-R... no estén en la campaña ¿Por qué?

 

Debates, quiero subrayarlo, que van a estar presentes en las elecciones europeas. Por eso ADÑ plantea la necesidad de llevar al Parlamento Europeo una voz fuerte para denunciar el separatismo. Muchos problemas pasan por el tema europeo. Y tenemos que ser radicales con la UE. Fíjese, por ejemplo, hemos visto hace unos días la primera movilización trascendente de la “España vacía” a la que han ido todos a hacerse la foto. Lo que esa España necesita no son fotos, es dar peso al sector agrario que atraiga a la gente a esos lugares, pero para ello hay que revisar la Política Agraria Comunitaria (PAC) de arriba a abajo. ¿Quién plantea la revisión de nuestro acuerdo de entrada en la UE? ADÑ.

 

-Algo que quiera, para concluir, decir a esos “nuestros”.

 

-Que ha llegado el momento de volver a creer, de recuperar el espíritu del militante más que del activista, de ser un propagandista y de trabajar por nuestra candidatura simplemente transmitiendo todos los días un mensaje: “Para Europa yo voto ADÑ”.