Poco a poco el nuevo gobierno de Sánchez va mostrando su verdadera cara y la influencia de Podemos se está notando ya con cierto descaro en noticias que pasan aparentemente desapercibidas, pero que constituyen un hecho gravísimo en cuanto a la degradación moral que proponen sus políticas y las consecuencias prácticas que puede tener.

Una auténtica feminazi, Beatriz Gimeno, conocida activista LGTB, será la nueva directora del Instituto de la Mujer. Es conocida por sus frases polémicas y escandalosas, por criticar ferozmente a la Iglesia católica, pues llega a defender hasta la quema de iglesias y por las aberraciones que sostiene como el que hombre necesita ser penetrado analmente para conseguir la verdadera igualdad. 

Entre otros de sus descabellados postulados está su visión sesgada de la sexual, afirma que "es la heterosexualidad la que, verdaderamente, se clava en las vidas y en los cuerpos de las mujeres. Situarse en el espacio físico del lesbianismo puede resultar liberador en tanto que se asume una posición de outsider respecto de la heterosexualidad, en tanto que el cuerpo se siente más libre y respira". Asegura que cualquier mujer "puede ser lesbiana" porque "no hay una construcción ideológica rígida de la feminidad". Sin embargo, está multado que cualquier homosexual quiera ser heterosexual. 

 

La nueva directora del Instituto de la Mujer, Beatriz Gimeno, es una histórica del feminismo de ultraizquierda en Madrid y también ha sido nombrada por la recién estrenada ministra, Irene Montero, para que la acompañe en su andadura política en el Ministerio de Igualdad. Junto a ella estará su expareja, Boti García, exresponsable de COGAM y expresidenta de la Federación de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), quien estará al frente de un nuevo cargo creado por los ideólogos de Podemos, y hasta ahora nunca visto: directora general de Diversidad Sexual y LGTBI.