Los españoles de bien, la España nacional, no pueden fallar a esa cita histórica, no hay excusa posible. Ya está bien de farsas, ese día todos tenemos que ser más FRANCOS que nunca

El cobarde y abyecto Frente Popular ha cerrado la Basílica para consumar la profanación, para vengarse rastreramente del que venció al comunismo, casi medio siglo después de su muerte. Y aunque el abogado de la familia asegura que se va a resistir hasta el final y tenemos la esperanza de un milagro, igualmente nos preparamos para lo peor: que la profanación sea consumada. Dios no quiere los males, pero si los permite es para un bien mayor. ¿Cuál podría ser ese bien mayor extraído de un hecho tan doloroso?

En primer lugar esperamos un funeral apoteósico, con todos los honores que merece un jefe de Estado y alguno más y sobre todo con una presencia multitudinaria de miles y miles de españoles que vengan a rendirle de nuevo un espléndido homenaje, henchido de gratitud.

No se si escribo desde el corazón y no desde la cabeza, pero ¿será utópico soñar con el millón de personas que se congregaron en el último discurso del Caudillo en la Plaza de Oriente? Las circunstancias son otras y habido más de cuatro décadas de adoctrinamiento y numerosas defecciones ante los pesebres de la democracia. Aunque no se llegue a ese número (que quizá sea un tope simbólico) es una grandísima oportunidad para saber que queda realmente de la España franquista.

Me acaban de confirmar que la familia quiere que sea un acto público y me parece una acertadísima decisión, pues un agravio de tamaña magnitud requiere un acto de desagravio de descomunales proporciones. Insisto siempre y cuando se consume la profanación, los españoles de bien, la España nacional deben estar a la altura y estar presentes, salvo causa de fuerza mayor que lo impida, en un día histórico.

Será un día glorioso, tras el dolor de la profanación, aflorará la esperanza en un nuevo amanecer y muchos españoles acudirán con entusiasmo a rendirle el tributo que se merece. Y por supuesto los actos previstos serán coronados con una Santa Misa funeral, muy devota y emotiva. ¿Habrá autoridades políticas? Salvo honrosas excepciones ni falta que las hace. Habrá personas con autoridad moral.

De esta triste historia ha brotado a la luz pública la figura de un héroe: el Padre Santiago Cantera, que ha resistido hasta el final con la firmeza, gravedad y templanza que podíamos esperar de él. El Prior Cantera será en adelante, si no lo era ya, un referente de la España nacional.

Si finalmente los restos del Caudillo reposan en El Pardo, deseamos que sea provisionalmente y que se acabe ganando la batalla legal. Y mientras esperemos que Mingorrubio sea un nuevo lugar de peregrinación, donde vengan miles de españoles a homenajearle con frecuencia, un punto de encuentro, un emblema del espíritu nacional.

Dios mediante, tengo previsto, si me dan permiso, cubrir el funeral con una cámara de vídeo para aportar un granito de arena a este hecho histórico, así como de elaborar los pertinentes reportajes de homenaje a su figura.

Confiamos en que estos hechos tan dolorosos sirvan para que nuevos españoles, hasta ahora tibios y asustadizos, enarbolen la bandera del franquismo, pues el noble pasado debe proyectarse en la actualidad. La batalla continúa, pues van a por la Cruz y a convertir en delito la mínima loa al Generalísimo. Particularmente tengo la impresión de que de esta execrable profanación van a brotar cosas muy buenas, siempre con una cosmovisión sobrenatural, consciente de que humanamente se avecinan tiempos recios, tiempos de heroísmo...Y ustedes, ¿afrontarán de frente la batalla o se pondrán de perfil?