Senén Pousa no es nuevo en esto. Alcalde de la pequeña localidad orensana de Beade desde 1974, no fue hasta 2013 que retiró a regañadientes los símbolos de Franco que presidían su despacho oficial.

Cada 20 de noviembre celebraba una misa en honor al anterior jefe del Estado, y ha pagado de su bolsillo decenas de esquelas recordando la muerte de "FrancoPrimo de Rivera y todos los caídos".

La Ley de Memoria Histórica la ha ido cumpliendo mal que bien, pero por el cambio de nombre de la calle del Caudillo no pasa.

Ni aunque se lo exija la Diputación de Ourense, como ha hecho a través de un informe técnico firmado por el vicesecretario de la institución provincial, que ve en el caso una exaltación de la dictadura. Pousa, del PP, no piensa hacerle caso: "Mientras yo sea el alcalde, así se llamará la calle".

El vicesecretario invitó a Senén Pousa a retirar el nombre, pero sin éxito. "No es un delito que una calle se llame del Caudillo porque caudillos hay muchos, si fuera General Franco sería otra cosa", ha replicado con sorna el alcalde, que lleva 44 años en el cargo, es miembro de la Fundación Francisco Franco y luce con orgullo un llavero con el escudo del Águila de San Juan de un lado y la cara de Franco por el otro.

Las intenciones de Pousa están claras. "Mientras yo sea alcalde, y me voy a volver a presentar y ganaré como siempre con mayoría absoluta, no le voy a retirar el nombre", desafió.

Su asesor y secretario municipal está elaborando un informe que, adelantó, explicará "punto por punto y con todos los artículos" los motivos por los que, afirma, no incumple "la Ley de Memoria Histórica esa, que aprobó Zapatero”". También anunció su intención de querellarse contra la diputada socialista que presentó la moción.