Después de la profanación de los restos del Caudillo ya se han filtrado las nuevas intenciones del gobierno traidor de Sánchez, que llegó al poder gracias a su alianza con todos los enemigos de España, incluidos los herederos de los terroristas de ETA. El nuevo proyecto del presidente felón pasa por castigar con 4 años de cárcel y fuertes multas por cualquier comentario que los nuevos inquisidores de la dictadura progre consideren que es “apología del Franquismo”. Así pues, decir que durante el Régimen del General Franco se creó la Seguridad Social, que se produjo el período de mayor desarrollo económico de toda la historia de España, que los obreros y los desfavorecidos se vieron más apoyados que nunca por la legislación del Estado...o que al rey Juan Carlos lo nombró Franco, cosa que ningún historiador serio, incluso los más enemigos ponen en duda, ahora será delito.

Ya sabemos que para el PSOE, responsable de decenas de miles de asesinatos durante la Guerra Civil, reconvertido en partido del sistema a partir de 1978, la libertad de expresión es solo para decir lo que a ellos les gusta. Así pues, Pedro Sánchez, el madelman de saldo, el señorito pijo progre, que de joven nunca protestó personalmente que se sepa  por los asesinatos de ETA, nos ordena ahora a todos los españoles que estemos muy compungidos por los “fusilamientos del franquismo”, aunque fuesen en muchos casos criminales que dejan muy pequeño a gente como De Juana Chaos.

Pero eso sí, las decenas de miles de personas, religiosas o laicas asesinadas por el PSOE entre 1934 y 1939, descuartizadas vivas, muertas a bastonazos, quemadas vivas en hornos industriales, aplastados vivos por camiones, gente viva con ojos, lenguas o testículos arrancados, deben desvanecerse en el olvido. Recordarlos podría ser delito. Pues entérese “señor presidente”, algunos, cueste lo que cueste, vamos a seguir honrando a las víctimas del PSOE. Usted, como su antecesor Zapatero ha querido enterrar la reconciliación entre españoles para establecer su dictadura progre en aras de su ambición personal. Pues no se extrañe si ahora muchos vamos a recordar con pelos y señales el pasado criminal de su partido.

Y es que para Pedro Sánchez y sus colaboradores una respetuosa Misa en recuerdo de todos los caídos de la Guerra Civil, sin distinciones, es una horrible “apología del Franquismo” y por ello han llevado acabo vergonzosas campañas de linchamiento personal contra el prior del Valle, el Padre Cantera (campañas que tanto recuerdan a las que llevaba acabo la gente del PSOE contra los sacerdotes y monjas en 1936). Eso sí, las decenas de homenajes a presos etarras convictos de asesinato que se han llevado a cabo en los pueblos de Vascongadas durante el gobierno de Sánchez han sido tapadas por “el presidente” y su partido. Tal vez porque los asesinatos etarras contra agentes de la Guardia Civil, Policía Nacional, militares, antiguos carlistas o miembros de AP o de UCD vascos y otras gentes que el PSOE considera “de derechas”, por lo visto no parecen preocupar mucho al actual inquilino de La Moncloa y a sus “Calvos” más allegados.

Esperemos que los millones de votantes del PSOE, entre los que por supuesto hay muchas buenas personas que a su manera aman a España y no quieren reabrir las dolorosas heridas del pasado, reaccionen y sean capaces de darse cuenta de que Sánchez y la actual cúpula son la negación de la idea de España (con su idea de la España de “las 4 naciones)” y de la solidaridad territorial entre los españoles. Y caigan en la cuenta de que a pesar de los aspavientos pseudopatrióticos de Sánchez, toda la evidencia indica que la actual dirección socialista está absolutamente deseosa de pactar con todos los grupos separatistas y golpistas de Cataluña, sin excluir a los herederos de ETA (con quienes de hecho Sánchez gobierna en Navarra).

La pregunta es, ¿qué debemos hacer entonces? La respuesta es no dar un paso atrás en la batalla, pero habrá que mirar muy bien que táctica emplear. ¿Cuál será el papel entonces de los portales patriotas, amordazados bajo amenaza de cierre y de cárcel? ¿Cuántos españoles estarán dispuestos a ir a la cárcel por defender la verdad de la historia? ¿Será conveniente tal vez dar la batalla desde la clandestinidad? ¿Aceptaremos el silencio impuesto?

Todas estas ideas no son conspiranoicas, sino una realidad que está a la vuelta de la esquina y frente a la que debemos estar preparados para afrontarla...salvo que la situación política cambie radicalmente en España. Hoy más que nunca tenemos que rezar.