Con una muestra individual, el artista británico Simon Edmondson(Londres1955) trata de dar respuesta al sentido de la Pintura hoy, con el apoyo indiscutible de uno de los grandes del pasado, el pintor de los pintores, el Maestro Velázquez.

“Lo siento como algo muy cercano, rompiendo clichés de su época y observando el mundo se su presente, de donde fluyen los protagonistas, sus personajes mitológicos, que salen de las calles de Madrid, sus infantas y enanos, reales y orgullosos”.

La obra, dedicada a  Francisco Calvo Serraller, supone el colofón a un reto interior, un proyecto titánico gestado allá por 2007 y en evolución.  A través de dibujos en papel y  cuatro pinturas en lienzo, de dimensiones estratosféricas, (318x276 cm,) idénticas a las del afamado cuadro, más personal y genial  del pintor de cabecera,  insignia del Prado.

Un feedback, en el que el autor, miembro de la Escuela de Londres, y lejos de las tendencias y convencionalismos artísticos de su época, se reinventa.  Y replantea la obra del creador del XVII,  germen de la conciencia moderna de la Pintura. ¿Quién no identifica a estas alturas a Las Meninas? Archiretratadas, copiadas, transformadas de mil maneras, transgredidas, en imagen y souvenir de un tiempo atemporal.  Todo ello con el objetivo de sacar a la luz su dimensión más expresiva.

Para ello, Edmondson, se sumerge en un arduo proceso creativo, bautizado italiano como “Sprezzatura”. La línea de fuerza de la Pintura actual. Que no es otra cosa que el brío y la soltura a la hora de trabajar y dar forma a las escenas figurativas y más complejas de palacio, y hacerlas expresión de vida y Arte, cotidianas, al resto de los mortales, del pasado hasta hoy. Humanizar en una palabra.

Al dictado de las reglas materiales y técnicas que el artista utilizaba por entonces 1656. Con el cotejo y manejo de documentación al respecto cómo paso previo a inmortalizar la obra, adaptada al día de hoy. Y tratar de llegar así al sentimiento profundo, la verdadera y única intención del emblemático cuadro. “La existencia humana”, sin duda, por encima de todo.

Con brochazos intuitivos e irreversibles se renueva de manera asombrosa. “Confío en que en esta lucha, la Pintura encuentre su importancia y su lugar para todas las generaciones en cualquier parte del mundo”, señala.

Y reitera, en su acto de presentación que “la gente, el pueblo en general, no llega a contactar, plenamente, con la obra. Debido a la ruptura entre su pre-concepción, de la misma, de lo que ve, y llega a entender”, después al contemplarla.

En definitiva, tomar un camino diferente hasta el momento para entender el Arte moderno. Enfocado hacia una “figuración muy personal”. El pasado como base clave de la vanguardia del futuro, debido a su empape,  gran admiración y pasión, por los grandes como Tiziano, Goya, simbiosis con Manet, Degas o Bacon… Y redescubrir, así,  niveles y técnicas que devuelvan a la Pintura su esplendor. Es su gran aporte de vitalidad.

Por César Serna

 

Galería  Álvaro Alcázar, hasta el 1 junio 2019.