Vivimos una continua repetición de acontecimientos. Una letanía que se repite una y otra vez de forma cansina y aburrida. De nuevo tocan ahora los encuentros, las reuniones entre políticos, las consultas del jefe del estado para designar candidato. Todo igual que hace unos meses, mismos actores, mismos mensajes, mismos lugares.

 

Un Partido Popular suplicante y dispuesto a seguir cediendo en todo lo necesario con tal de que le dejen gobernar. Nos hablan de gran coalición con Socialistas y Ciudadanos cuando hace apenas unos días, intentaban poner énfasis en diferentes que ahora se antoja no lo son tanto.

Efectivamente, en poco se diferencian las políticas sociales y económicas de estas tres formaciones, de estas tres organizaciones. Algún matiz, alguna coma, pero todo perfectamente subsanable. Rajoy con una mayoría absoluta aplastante, no modificó ninguna de las mal llamadas leyes sociales de Zapatero, que a la postre, se han manifestado como el origen del mal. Nos quejamos de actuaciones de algunos ayuntamientos gobernados en el entorno de Podemos como Madrid, Barcelona, Valencia o Zaragoza, sin darnos cuenta que esas actuaciones, vienen avaladas por leyes que el gobierno de España, el gobierno del Partido Popular, se ha negado a derogar. En este sentido, tienen razón todos aquellos que opinan que esta legislatura de Mariano Rajoy, fue la tercera del Obama blanco, la tercera de José Luis Rodríguez Zapatero.

 

Aun así y con todo esto,

Rajoy saca mejor resultado que el obtenido el pasado 20 de Diciembre. La estrategia del miedo ha funcionado a la perfección en un pueblo siempre asustadizo, moldeable e incluso me atrevería a decir que bizcochable

Rajoy saca mejor resultado que el obtenido el pasado 20 de Diciembre. La estrategia del miedo ha funcionado a la perfección en un pueblo siempre asustadizo, moldeable e incluso me atrevería a decir que bizcochable.

 

En España se produce una extraña paradoja que nos debería hacer reflexionar, cosa que con total seguridad no haremos. Zapatero es el gran icono de gran parte de la izquierda en general y muy especialmente, de la coalición “unidos Perdemos”. Es el gran ideólogo de la formación que por ahora lidera Pablo iglesias. Rajoy completa el trabajo de Zapatero y no le enmienda la plana, y es el mismo Rajoy el que cuando se acercan las elecciones, nos avisa de las graves consecuencias que tendría para España, un frente de izquierdas de cuyas políticas sociales y de género, Rajoy ha hecho seguidismo. No entiendo nada. Se nos mete miedo contra una izquierda con la que luego se pretende gobernar. Los valores y principios están aparcados, están abandonados por tiempo indefinido.

 

El último esperpento vivido, podíamos incluso afirmar que sufrido, es la competición entre ayuntamiento y comunidad en la ciudad de Madrid, en demostrar quién daba más muestras de apoyo al Lobby formado por el colectivo homosexual en día de la conmemoración del orgullo gay. Ya no es suficiente el adornar edificios públicos con banderas arco iris; ya no basta con organizar cinco días de fiesta pagados con dinero de impuestos recaudado a todos los madrileños; no basta, no es suficiente cambiar el nombre de la plaza de Vázquez de Mella y dársela a un indocumentado cuyo único mérito era su condición sexual. Tampoco es suficiente poner la televisión pública de todos los madrileños a disposición del Lobby gay para la retransmisión de un desfile, de una cabalgata con dudoso gusto estético y poca o nula aportación cultural. No basta con haber “entregado”, haber “regalado”, un barrio céntrico de Madrid a un colectivo sexual, además era necesario que el Partido Popular de Madrid solicitara una carroza para formar parte del esperpéntico desfile. Carroza que por otro lado, le fue denegada por la organización. Hubiera sido bonito ver a Esperanza Aguirre y a Cristina Cifuentes montadas en la misma, cogidas de la mano y con poca ropa, eso sí, poca ropa pero muy sugerente paseando de esta guisa por las calles de Chueca.

 

Este es el mismo Partido Popular que solicita el voto a las familias tradicionales, asustándoles con el miedo de que viene la izquierda. Hay que ser muy artistas o tener mucha cara para hacer una cosa y la contraria. Me temo que todo esto tiene mucho más que ver con la cara que con el arte.