Los conductores de Irubus, la empresa de autobuses que da servicio en la Sierra Oeste de Madrid, se han plantado. El 9 de octubre inician una huelga de 24 horas que mantendrán todos los lunes y martes hasta final de año. Alegan que la compañía incumple los descansos que deben realizar entre servicios. La empresa explica que esos tiempos se cumplen y sostiene que el verdadero motivo es económico. Los trabajadores de Avanza Interurbanos, que opera en el sur de la región, también han convocado varios paros parciales para octubre. Comienzan el día 10 y con ellos pretenden recuperar el poder adquisitivo que, en su opinión, han perdido desde 2013.

 

Irubus tiene una plantilla de 130 trabajadores. Fueron subrogados en diciembre de 2015, cuando Alsa se hizo con la compañía de autocares Herranz. El grupo cuenta con 19 líneas que conectan la capital con 26 localidades de la Sierra Oeste de Madrid, en la que viven más de 200.000 personas. Los empleados ya habían convocado la huelga este año en dos ocasiones, pero fueron suspendidas. “La empresa ha incumplido los descansos estos dos años. Nos dijeron que lo iban a arreglar, pero no cambia”, afirma Vicente del Pozo, miembro de UGT y presidente del comité de empresa de Irubus. Ahora plantean paros de 24 horas cada lunes y martes hasta fin de año. Esos días, los servicios mínimos alcanzarán el 60% en hora punta.

 

Desde Madrid a El Escorial hay una hora y cuarto. A nosotros solo nos dan una hora para hacer el trayecto”, se lamenta Del Pozo. Indica que los conductores solo pueden conducir cuatro horas y media seguidas. Luego, la ley les obliga a parar 45 minutos, lo que provoca desajustes horarios y retrasos que los viajeros achacan a los trabajadores. “En ocasiones no estamos en condiciones de conducir. La situación genera ansiedad y estrés”. El sindicalista indica que, para contrarrestar los retrasos, algunos conductores aumentan la velocidad. Esto ha propiciado que, en apenas dos años, la compañía haya abierto 20 expedientes con sanciones de empleo y sueldo de entre una semana y 15 días, subraya Del Pozo.

“No cobramos dietas”

Irubus certifica en una nota de prensa que los tiempos de descanso “se cumplen de acuerdo a la normativa”. Cree que el verdadero motivo de la huelga es económico: una reivindicación salarial que supondrían un incremento del 50% en los costes salariales, lo que, según la empresa, pondría en peligro su viabilidad. Del Pozo niega ese extremo, aunque reconoce que, con la subrogación, cada empleado ha perdido de media unos 800 euros mensuales. “No cobramos dietas”, señala. La compañía subraya que, desde su integración en Alsa, se redujeron las jornadas de conducción, descendió el número de contratos a tiempo parcial y se contrataron 25 nuevos conductores. Y añaden: “La huelga no responde ni se sustenta en reivindicaciones objetivas lógicas”.

 

No será la única protesta. Los trabajadores de Avanza Interurbanos, que opera en el sur de la región, también irán a la huelga este martes de 6.00 a 9.00 y de 18.00 a 21.00. Los paros parciales continuarán los días 11, 17, 19, 24, 26 y 31. La intención de sus 400 empleados es recuperar el poder adquisitivo que afirman haber perdido desde 2013. “Con la huelga, sobre todo, pedimos beneficios sociales. Durante la crisis se eliminaron servicios y ahora depende de la empresa, pero sobre todo de la Administración, recuperarlos”, indica Fernando Muñoz, de Comisiones Obreras. Ocho Ayuntamientos de la zona, en la que viven más de 400.000 personas, han reclamado mejoras al Consorcio Regional de Transportes (ya firmaron un acuerdo común en junio). Sostienen que la reducción del servicio ha generado “una situación discriminatoria”, sobre todo para los vecinos de pequeños municipios como Batres, Casarrubuelos o Cubas de la Sagra, que no disponen de otra alternativa para viajar.