Expulsados los peligros foráneos desintegradores en 1492, parte de esos judíos, los eternos “sepulcros banqueados, raza de víboras, hipócritas e hijos del diablo” (Jn. 8), fueron a quejarse al Papa Sixto IV de que “esos reyes se habían extralimitado en las represiones de la Santa Inquisición”. El Papa, imprudente, en vez de investigar la supuesta acusación, les creyó y envió a los reyes una carta recriminándoles que la Inquisición “había ido mucho más allá de lo que él había autorizado” (Graetz, Vol. II, p. 409, y “El Espíritu revolucionario judío”, E. Michael Jonas).

En mayo de 1493, Fernando reprendió a Roma, advirtiendo al Papa de “no interferir en lo que se había convertido en una operación de Estado”. El rey recordó al Papa que la Inquisición había sido incapaz de erradicar la herejía cuándo estaba bajo el control papal. La Inquisición una vez en suelo español, se convirtió en una función del Estado.

Fernando e Isabel vigilaron celosamente su control sobre ella, diciendo al Papa “que se ocupase en sus propios asuntos”.

En 1494, Alejandro VI concedió a Fernando e Isabel el título de “Reyes Católicos”, enumerando la expulsión de los judíos como uno de sus principales logros.

Cuando España estuvo en manos de los judíos y herejes, había estado en la anarquía. Guicciardini concluyó que “en caso de que la situación no hubiera sido corregida, España en pocos años habría abandonado la religión Católica” (Rummel, p. 35).

Esos son reyes providenciales, conscientes de su sacratísimo deber de instaurar el Reinado de Nuestro Señor contra toda amenaza interna o externa, de una Patria conquistada para la Fe de Cristo.

Pero la sociedad, desde su unión de fe tras el Concilio III de Toledo y la conversión de Recadero en 589, dejando atrás el arrianismo, había tomado una dirección católica incondicional, y el cristiano se sentía mitad monje y mitad soldado. No ha habido en la historia otra lucha contra el islamismo como la de España en ocho siglos…

Y ese espíritu incontenible de humanismo cristiano, fundiendo la razón y la fe en la única dirección de ORDEN DIVINO, nos lleva a expulsar todo lo foráneo que violase la firme catolicidad española, en la guerra contra la masónica revolución francesa (1809) y más tarde contra el satánico comunismo en la lucha del Movimiento Nacional (cívico-militar) de Cruzada religiosa, que no cuestión política de temporalidad.

Como el enemigo anticristiano, enemigo de Dios y de las Patrias no duerme, sigue atentando contra el triunfo del Resucitado y las revoluciones tienen a minar, lenta e inexorablemente, ese Reinado que al final será hasta reconocido por sus enemigos al final de los tiempos, en conversión general de judíos.

¿De qué viven esos enemigos en su pugna contra la eterna Verdad de Dios…? Pues viven de las eternas tentaciones de los pecados capitales: envidia, soberbia, especialmente, y así el comunismo materialista y ateo, deshumanizante, vive de la envidia de tener y la vanidad y el libertinaje, soberbia del hombre moderno, lleva al liberalismo como envidia del ser.

La solución estará, pues, en una recristianización del mundo para entender el plan de Dios sobre el hombre y el mundo, el sentido sobrenatural al que somos llamados, dándole al Creador el amor, la alabanza y la adoración obligadas, más la obediencia a su santa y universal ley divino-positiva.

 De ahí la obligada unidad de Iglesia y Estado, en mutua colaboración y defensa de ese Orden Divino.

Ya dijo el gran León XIII que “una Iglesia sin Estado, es un alma sin cuerpo; pero que un Estado sin Iglesia, es un cuerpo sin alma” (Inmortale Dei).

Si la sociedad atea del comunismo no puede vivir sin mentiras, la sociedad democrática, liberal, no puede vivir sin contradicciones. En uno y otro caso, están los fundamentos del error y el sofisma como inspiradores. “No te dejes arrastrar a mal por la muchedumbre” (Ex. 23, 2). Tampoco sirve el pretexto de mirar al exterior y decir como “Que haya sobre nosotros un rey, y así seremos como todos los pueblos” (Sam. 19, 20), pedía a Yahvé. “Entonces clamareis a Yahvé, pero Yahvé no responderá puesto que habéis pedido un rey”.

En Proverbios, 28, 2: “Para los delitos de la tierra son muchos sus gobernantes, pero uno inteligente y prudente, dura largo tiempo”. Como para que algunos crean que la historia no puede ir hacia atrás.

Las utopías, como las penas, muchos quieren ahogarlas en el alcohol de la mentira, sin darse cuenta que flotan. Por eso el sofisma de que la democracia es el sistema menos malo… Un sistema político que prefiere defender al criminal y condenar al inocente al olvido y la indefensión a cualquier precio, ¿es el menos malo?

Un sistema político que prefiere la impunidad para vagos y maleantes, amparándose en falsos derechos humanos (sin deberes), y evitando el castigo proporcional, ¿es el menos malo…?

Estamos hablando de un sistema que prefiere descristianizar, envilecer la moral pública y privada, calumniar y falsear las glorias del pasado, que comete el holocausto auto suicida del aborto, que utiliza la libertad de expresión para injurias a los contrarios, burlarse de la religión y estar al servicio del sistema.

Un sistema que se salpica cada día con el escándalo de la corrupción, en todos los partidos políticos, que no hace aparecer lo robado, sino que se apropian indebidamente de ese dinero público los políticos y funcionarios que han delinquido, y que convierte los puestos de servicio público en una vulgar forma de vivir opíparamente y enriquecerse con el dinero de todos, viviendo mercenariamente, sin amor ni a Dios ni a la Patria ni a la Justicia, y que crea un sistema de autonomías, carísimas de mantener, y que solo sirven como disgregadoras de la necesaria unidad patria, dividiendo y enfrentando a los españoles…, ¿este es el sistema menos malo?

Un sistema que es incapaz de meter en la cárcel a los revoltosos que se soliviantan contra el Estado, e incumplen reiteradamente la Constitución, la legislación vigente, etc., haciendo lo que les da la gana…

Para colmo del dislate, el pueblo no acaba de entender el genial proverbio africano: “Cuando los elefantes se pelean, la hierba es la que sufre”, y sus miedosos y cobardes súbditos siguen apostando por este elefante o por el otro, sin darse cuenta de que son más de lo mismo. ¿Con qué derecho pueden quejarse, si han ayudado al sistema a perpetuarse?

Me gustaría conocer una sola cualidad objetiva democrática liberal que no tuviese el régimen del nacional catolicismo de nuestro providencial Caudillo; algo que añada a lo “no tenido” constructivo… Datos comparativos de los 40 años de providencial dicta-blanda de Franco y de los 40 años de dictadura democrática lo demuestran (movimientoporespana@gmail.com).

Según esa falacia del “sistema menos malo”, Dios sapientísimo, amorosísimo y providente, autor del mundo, debe ser tan incompetente que no ha sido capaz de enseñarnos un código justo, objetivo y adecuado a la naturaleza del mundo del cosmos, de la sociedad creada, por lo que el humano se ve obligado a multiplicar las leyes, trampas legales, antidecretos, abolicionismos, constituciones ateas y cambiantes, hasta dar con la fórmula mágica que haga habitable el planeta que habitamos.

¿Es que la verdad depende del número? ¿Es que el ser humano puede reinventar y recrear el mundo, remedando la sabiduría divina? ¿Por qué no admitir de una vez que la humildad de la criatura, que la razón no tiene más que un camino, o se observa o acabaremos en la ley de la selva…?

 Si la verdad objetiva existe, entonces, señores: o la imponemos por la ley persuasiva y la lógica, o si nadie arguye con mejores razones la imponemos por la fuerza.

El término medio no existe, o de lo contrario, abrir la boca sería absurdo. Y esto… ¿no sería oprobiosa dictadura? Respondo: Quien hace lo que quiere, porque debe, es dictador. Quien hace lo que le da la gana porque puede, es un tirano. Aquel ama a su Patria porque ama a Dios sobre todas las cosas. Este no la ama, ¡la asalta!

¿Por qué tras 40 años de supuesta democracia siguen atentando contra todo lo que huela a Franco (nombres ilustres de calles, monumentos ecuestres, símbolos históricos anticomunistas, memorias heroicas…, etc.?

¿Y qué pasa para que se acuerden de sus restos mortales enterrados en el Valle de los Caídos, que él ordenó construir, y no para él, sino para los Caídos de uno y otro bando?

 La explicación es sencilla: es la gigantesca Cruz de Cuelgamuros, representando el triunfo contra el comunismo y el liberalismo, la unidad patria en el imbatible catolicismo lo que les molesta…? Es la fortaleza de una Verdad eterna opuesta al anticristo judeo-masónico que combate al Resucitado desde que resucitó. Es la eterna lucha del odio a todo lo que no sea el reino de las tinieblas.

   La doctrina política no puede vivir al margen de la ley de Dios.

 Libertad y autoridad no se contradicen: se necesitan. No hay otro camino, ni mejor ni más justo, ni más efectivo. Todo lo ateo es autodestructivo, y dar coces contra el aguijón. Ni siquiera Dios puede hacer que lo que existió, nunca haya existido, borrando la historia. El paraíso definitivo no está en esta tierra, como pretende el comunismo y el mesianismo judeo-talmúdico.

La monarquía es pues, obligada, como el mejor de los sistemas. Reyes Católicos, Pelayo, Cid Campeador, Felipe II, Concilios de Trento, Caudillos falangistas, José Antonio, Lepanto, Cruzadas de legítima defensa de la Santa Religión Católica.., es lo que necesitan España y el mundo occidental.

  “Solo se respeta la libertad del hombre cuando se le estima portador de valores eternos, con un alma inmortal capaz de salvarse o condenarse” (José Antonio). “La interpretación católica de la vida es la única verdadera y además histórica y secularmente española, en la que ha de inspirarse el Estado” (José Antonio).

 “Los enemigos de España y de la civilización cristiana están alerta. Velad, deponiendo frente a los supremos intereses de la Patria, todo egoísmo personal (Francisco Franco).

 “Nadie tiene derecho a hacer de su libertad un instrumento contra la unión, la fuerza y la libertad de la Patria” (Franco).

 “El separatismo es signo de decadencia. Los partidos políticos nacen el día en que se pierde el sentido de que existe sobre los hombres una Verdad” (José Antonio).

 “El hombre que no cree en la justicia de su país, no tiene Patria y no puede amarla si no tiene la garantía de no ser atropellado” (José Antonio).

 Y es que la grandeza y libertad de la Patria, solo se pueden lograr dentro del orden establecido por Dios.

Sin garantía de hacer cumplir esa orden, es imposible el ejercicio de la verdadera justicia, lo que implica la indefensión de los inocentes y de la gente honrada.

No cortar los cardos, es atentar contra la existencia de las flores del jardín. Identificar autoridad firme con violencia injusta, solo puede ser insulto de los delincuentes. ¿A quién le molesta la justicia…?

La Falange de José Antonio, otro bastión de ideología intemporal de monarquía patriótica: el movimiento del partido único anti partidos corruptos, disgregadores y antiespañoles. Por algo le costó el martirio como católico a machamartillo. Su pensamiento es irrefutable.

Ni la política, ni el fútbol, ni los deportes nos dividen. Solo nos divide la Cruz de Cristo. O con Él, o contra Él. No son los medios son los fines trascendentes del último fin del hombre con o contra su Creador.

¿Vivimos en tiranía de parásitos, o estamos en una anarquía práctica no confesada? Hay ateísmos que no por confesados dejan de ser menos diabólicos.

Solo hay dos formas de tiranía: abusar del poder…, o no usarlo.

Es la supuesta voz de ultratumba de Franco: “No se os puede dejar solos”.

 

Padre Jesús Calvo Pérez

Párroco de Villamuñio, León.