A día de hoy se considera machismo abrirle la puerta a una señora y dejarla pasar antes que uno, cederle el asiento en un transporte público… y se entiende como agresión o acoso decirle qué guapa estás, pedirle el número del móvil, sentarse cerca de ella, tocarla para que preste atención, mirarla unas centésimas de segundo como mujer e incluso ya se están dando casos de «acoso telepático», cuando la feminista de turno está mentalmente convencida de que el hombre que tiene enfrente ha pensado tal cosa de ella. La solución a este ansiado logro de la «Industria de Género», uno de los tantos que ya han alcanzado su punto de saturación, es que todo hombre frene cualquier acercamiento a mujer alguna, por si acaso está frente a una abducida por esta doctrina antisocial. Ello da lugar a una nueva e innecesaria discriminación hacia las mujeres que recae en una parte de tal colectivo, las feministas moderadas, víctimas inocentes a manos del descosido del tejido social que han ocasionado sus homólogas de género, lo que está provocando una caída en picado de la natalidad, dado que cunde el pánico.

 

  VÍCTIMAS MORTALES SEGÚN PAÍS DE NACIMIENTO DEL AGRESOR

 

* Hasta 10 septiembre 2018    

Fuentes: Delegación del Gobierno para la Violencia de Género y Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

 

La primera conclusión que salta a la vista, examinando estas tablas, es que las políticas represoras de género, desde su implantación en el año 2004 con la entrada en vigor de la LIVG, parecen ser ineficaces en la lucha contra la Violencia de Género, pues las cifras de víctimas oscilan muy poco y se mantiene alrededor de una media que permanece constante. Otra conclusión interesante es la que hace referencia a la nacionalidad de los agresores. Si calculamos la media de los tantos por ciento por año de agresores nacidos en España, resulta un 65,6%, es decir, que un poco más de la mitad de los agresores son españoles de nacimiento y el resto extranjeros. Si no se aclara este dato, parece que sólo los españoles incurren en esta violencia extrema.

De estos datos se deduce que 6 de cada diez agresores son españoles y 4 de cada diez extranjeros, por tanto hay que descontar un 40% de su peso a eso de machismo español y endosárselo a los extranjeros. Con estos datos, de las 50 mujeres que mueren cada año en España, 30 son a manos de españoles (60%) y 20 a manos de extranjeros (40%). Así se contempla un panorama más objetivo y realista, de modo que como la población extranjera es mucho más reducida que el conjunto de la población nativa, en proporción la primera es muchísimo más machista, ya que unos pocos matan casi igual que la mayoría. Hablemos, pues, de machismo extranjero y machismo nacional, vayamos por partes y que cada grupo de población asuma su justa responsabilidad, porque las matemáticas de los número no engañan y aquí, los extranjeros son más machistas que los españoles. Si eso cuesta votos, lo siento en el alma, porque de lo que se trata en esta escritura es poner al desnudo la Industria de Género y mostrar sus vergüenzas al objeto de comprender en qué insensatez nos han metido a costa de desviar miles de millones de euros y con ellos ganarse el voto de mujeres y extranjeros, dos caladeros de pesca que no conviene molestar, sino mantener contentos y bien pagados.

José R. Barrios