Ilusión, sequía y despilfarro. Tres palabras que podrían describir perfectamente la investidura de Florentino Pérez. El Real Madrid ha perdido definitivamente - si es que no la había perdido antes- la Liga ante el que se ha convertido  su bestia negra en los últimos años. Un Atlético de Madrid que es el único conjunto de primera división que ha vencido en Liga tres veces consecutivas en el coliseo blanco.
 
Los proyectos a corto plazo de la directiva están pasando factura. La plantilla se queda corta a pesar de los 84 millones de euros gastados en esta  temporada, más los ya gastados anteriormente. Sin Marcelo y sin Benzema  los blancos se quedan sin ideas. Cristiano no aparece en los partidos grandes, el presidente sigue  cómodo en el palco del Santiago Bernabéu y la ilusión de Zinedine Zidane se anula como una pastilla efervescente. 
 
Las fuerzas están decayendo en el aficionado y no es para menos. Los pupilos del francés marcan una media de 4,6 goles por partido como local. Contando con que la entrada media al Estadio de Chamartín es de 93,5 euros por entrada, el precio del gol rondaría los 20 euros. Una cifra  bastante excesiva sabiendo que actualmente el club se asientan en la tercera plaza, a dos puntos del cuarto clasificado y a doce del líder.
 
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Otra ilusión perdida

El sol parecía brillar con la llegada de Zidane. Tras la tempestad llegó la calma.  Una calma inútil que quedó entre los ronquidos de una larga siesta. El Madrid no despierta y sigue en su sueño profundo. Los jets privados y los viajes a Marrakech no generan unión. El noble francés que llegó el pasado mes no es más que un jugador retirado. Su currículum como entrenador no pasa de un equipo que milita en la segunda división B, y no es un mago, lo fue pero ahora solo llega a ilusionista.
 
El club sigue sin fútbol, sin gol y sin ideas. El arranque de Benítez fue más exitoso que el del Francés pero el nombre se perdona. La volea, la novena y la magia del cinco no se olvida. Otro técnico más que ha vuelto a caer en la mano de los jugadores. Acabaron con Mourinho, con Benítez y acabaran con el mago.  La dupla Casillas-Ramos ha pasado a la protagonizada por Ramos-Ronaldo. Una dupla que puede llevar a la defunción blanca, llevándose consigo la historia de una noble jugador llamado Zinedine Zidane.
 
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Una gestión 'galáctica'

El galardón de mejor club del siglo XXI ha quedado hundido en el pasado. La palabra galáctico se forjó  desde la puesta en marcha en  el mandato de Florentino Pérez, llevando a la deriva la vitrina del Real Madrid. Hoy se cumplen diez años y tres días desde que Florentino dejó el cargo como presidente del club blanco.
 
Los títulos no le avalan pero su billetera sí, cosa innecesaria en la hegemonía de un club de pureza.....de sentimiento. Sus palabras tras la dimisión se hacen eco en el día a día del presente año, "Soy un tapón que era necesario quitar porque el club necesitaba un revulsivo". Un tapón que ha vuelto a cerrar la progresión blanca.
 
Florentino tardó solo tres años y tres meses en recuperar el mando. Fue investido presidente por segunda vez el 1 de junio del 2009. "Debemos devolver al club al sitio que le corresponde apostando por el talento y cuidando al máximo los detalles", decía el día que tomaba posesión. El talento y los detalles continúan, los corbatas son más modernas y los relojes de los jugadores más extravagantes, pero el tapón continúa.
 
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Una Champions, tres Ligas -dos de Calderón- y dos Copas del Rey. Un Mundialito de Clubes. Una Supercopa de Europa y dos de España completan el pobre palmarés en todo este tiempo. El Real Madrid ha tenido más entrenadores  que títulos durante todo este tiempo. Una cifra de once técnicos - desde Vicente Del Bosque hasta Zinedine Zidane- y 1.516 millones de euros gastados en los últimos once años. 
 
Una cifra bastante lamentable para que el madridismo, con razón, pida su cabeza. El honor, el espíritu y la lealtad se han perdido. Ya no quedan jugadores comprometidos ni presidentes honrados. Los tiempos de Don Santiago Bernabéu perdurarán en la mente de los madridistas. Ya no quedan tifos en el fondo ni frases de oro, "La camiseta del Real Madrid es blanca, se puede manchar de barro, sudor y hasta de sangre, pero nunca de vergüenza." El problema del Real Madrid tiene nombre y apellidos, Florentino Pérez.
 
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