Nada pasa por casualidad en los más altos niveles de la política, todo obedece a un plan y a unos intereses muy concretos. Pensar que la visita de Delcy Rodríguez a España fue algo casual es como creer en el ratoncito Pérez. Por mucho que Ábalos diese ayer unas explicaciones kafkianas en el programa de Ana Pastor, Venezuela tiene atado en corto a Podemos y a su socio de gobierno.

Delcy Rodríguez , según informa Okdiario, vino a España para trasladar un mensaje concreto al ejecutivo de Sánchez de que no saque a relucir los trapos sucios de Podemos. Además la vicepresidenta de Venezuela y mano derecha de Nicolás Maduro tenía que hacer saber que la cercanía y confianza de su régimen con el partido de Pablo Iglesias es tal y como parece. Y que, por lo tanto, si el PSOE pretende utilizar parte de la información que está aflorando sobre los pagos de Venezuela, Bolivia, Ecuador o Uruguay a Podemos para beneficio propio y para acabar apartando al partido morado, la reacción por parte de Venezuela no se hará esperar.

Venezuela teme a Pedro Sánchez. Es verdad que el presidente español ha pactado con Podemos, un partido en el que se encuentra buena parte de las personas que colaboraron activamente con el chavismo en su época en la Fundación CEPS. 

 

Pero desde Venezuela observaron el capítulo con más escepticismo que el que muchos valoraron en un primer momento. Esa intentona de entrada evidentemente buscaba hacer un favor inmediato a Podemos porque tanto Quintana como Arce tienen información sobre los pagos realizados por Evo Morales a la formación morada. Pero Maduro no tiene tan claro que la pretendida incursión de agentes españoles no buscase un segundo objetivo: quedarse con la información que puede hacer daño a Podemos para usarla por los socialistas en el momento en el que ya no sea tan necesario Pablo Iglesias -con la Ley de Presupuestos ya aprobada y constatada la obvia imposibilidad casi absoluta de que pueda triunfar una moción de censura contra Pedro Sánchez.