El Ministro Marlasca, ministro de interiorismo y decoración, más que de Interior, se despachó con un cinismo carmencalviano digno de su Ejecutivo y en la más pura ortodoxia del PSOE, con ello parece que Marlasca ha asimilado a la perfección el manejo de los hilos que mueve la baja política allá en la capital de un Estado a la deriva y sin norte en manos de las altas cargas del Gobierno, ya que los altos cargos se muestran sumisos y encogidos, mismamente a las órdenes de generalas de armas tomar.

 

La radio, a eso de las 7:00h am y algunos minutos del lunes 21 del corriente, reproducía las palabras de Marlasca el “Cínico”: «Nunca se me han planteado problemas de falta de medios materiales y personales, siempre han sido los justos y necesarios». Cuando los medios materiales, en palabras de los sindicatos policiales que reclaman una reunión urgente con tal ministro, responsable del desaguisado nocturno y tribal en las calles catalanas, han sido claramente insuficientes frente a motosierras, tornillería de gran tamaño e incluso se vio por televisión a un jipi ¡con un pico!, ¡madre mía!, herramienta de trabajo incompatible a esta tribu de vagos, –imagen absolutamente insólita que vale su peso en oro– desmontando el enladrillado del pavimento urbano mientras que otro llenaba, con los ladrillos obtenidos, un carrito de Mercadona que un tercer coleguilla de aventuras llevaría esa munición adoquinesca a la primera línea de avance de la horda para ser arrojada contra los agentes y sus camionetas.

También Marlasca calificó de «desórdenes públicos» esta guerrilla urbana salvaje, terrorismo de libro, que en realidad es consecuencia de intensos «desórdenes políticos», es decir, los que van de la mano de la dejadez de tanto politiquillo cegado por sus cábalas electorales, que hasta eso llega esa mezcla de incompetencia y carencia de moralidad que tan bien los retrata día tras día.

¡Que incendien Barcelona!, si con ello consigo unos miles de votos más, ¡que masacren a cientos de policías a la defensiva cuando su trabajo debiera ser en exclusiva la ofensiva!, si con ello consigo unos miles de votos más, porque todo se reduce a eso. De ahí que en los últimos años, la política cuyo epicentro es Cataluña se haya vuelto tan descarada como irresponsable, tan impune como infame, tan cortoplacista como calculada.

Medios hay de sobra para frenar a esta chusma trasnochadora, no se trata de aplastarla, no, sino de neutralizarla y enviarla de vuelta a sus covachas de la periferia urbana: camiones pala para deshacer barricadas, camionetas manguera para apagar el fuego callejero y de camino mojarle el porrete a tanto zángano incendiario animado en su ardor independentista y fantasioso por esa psicodelia que proporciona la yerba fresca, porque «la república no existe, idiota».

Por su parte, el Gobierno municipal de comunes y socialistas que encabeza la alcaldesa Ada Colau en Barcelona, una ciudad que ahora cada noche danza al fuego de hogueras, ha concedido esta semana 9.700 euros al Centro Irídia para que preste asistencia psicosocial y asesoría jurídica a "todas las personas heridas o afectadas por las cargas policiales o por estrés, ansiedad o angustia vinculadas a las situaciones de tensión en el marco del ejercicio del derecho a la protesta", ha informado el Consistorio. Abogados gratis para la chusma y por gentileza de la alcaldesa de la Barcelona incendiada, corruptela en las arcas municipales, despilfarro del dinero público, ese que no es de nadie.

 

El borreguerío puede tomar las calles, ya que la policía sólo los contendrá, gracias a Marlasca el “Cínico”, y si algún borrego sufre alguna herida o es víctima del estrés de su precaria y anodina existencia. Entonces ahí está su alcaldesa progre para llevarlo al veterinario y pagar la factura con el dinero de todos sus vecinos, léase abogado subvencionado con el dinero de todos los catalanes.

 

Dúo tan perfecto de inmorales, Marlasca y Ada Colau, nunca antes se vio.

 

José R. Barrios