No responde ante cambios bruscos de velocidad. Para lograr obtener la velocidad media de un vehículo, un radar Pegasus necesita efectuar tres medidas, proceso en el que tarda unos 9 segundos. Sin embargo, si entre toma y toma, el vehículo cambia bruscamente de velocidad -acelera o frena notablemente-, el radar no es capaz de calcular su velocidad media.

No te denunciará si está a más de un kilómetro de tu vehículo. En caso de que, en el momento de detectar y grabar la infracción, el helicóptero esté situado más allá de un kilómetro del vehículo -en línea recta y en distancia real-, la DGT no tramitará ninguna denuncia.

No vigila tanto en zonas cercanas a los aeropuertos. Por el tráfico y la ubicación de los corredores aéreos que utilizan los aviones cuando despegan o se aproximan a los aeropuertos, los helicópteros Pegasus han de solicitar permisos especiales para sobrevolar las cercanías de estas instalaciones. Eso implica, por ejemplo, que en la Comunidad de Madrid -y debido a la ubicación del aeropuerto Adolfo Suárez y la base aérea de Torrejón-, los Pegasus no pueden sobrevolar toda la A-2; así, no operan en el tramo entre la incorporación de la M-40 y Alcalá de Henares. En las cercanías de la capital, y por otras cuestiones de navegación aérea, tampoco operan en el tramo de la M-50 situado entre Alcorcón y Boadilla del Monte.

Vigila especialmente en Operaciones de tráfico o eventos. Los helicópteros Pegasus vuelan sobre las carreteras más transitadas -y en los horarios con mayor tráfico previsto- durante las Operaciones especiales de Tráfico en vacaciones o puentes. Además, en caso de eventos concretos, varios helicópteros se coordinan para vigilar especialmente las rutas con mayor tráfico. ¿Un ejemplo? Durante el GP de Motociclismo celebrado en Jerez, el helicóptero de la base de Sevilla se centra, junto con los helicópteros de la base de Madrid, en vigilar carreteras como la A-5 o la A-66; las más utilizadas para acudir al evento.