Qué poco han tardado los amigos de los okupas en desocupar la sede de Hogar Madrid, apenas in-vestido con su traje de emperador desnudo, con su traje vacío (como designaría Taleb a un hombre sin contenido dentro de un elegante traje de ejecutivo a medida), el multirresistente Pedro Sánchez. 

Carmena y Colau, ambas de esa izquierda a la izquierda de la izquierda surgida tras el 15-M,  han promovido desde los Ayuntamientos de las dos mayores ciudades de España, las ocupaciones de "colectivos" antisistema -es decir, de ultraizquierda- llegando a regalarles espacios por su labor "sozializante" y "kultural" 
 
Pero ahora que los amigos de los antisistema tienen poder a nivel estatal, los propietarios de inmuebles pueden temblar sin temor a estar teniendo un ataque de pánico injustificado. Los Okupas serán los legítimos propietarios de las casas que okupen sine die, y los inquilinos de alquiler podrán aspirar al sueño de tener una casa cada vez más social, más barata, gratuita a la postre, si se fijan los alquileres, con lo que se les desposeerá en cómodos plazos a los legítimos propietarios, esos capitalistas que creen en el mito de la propiedad privada.
 
Si de lo que se trata es de acabar con una iniciativa de (ultra)derecha encaminada a dar alimento y cobijo a personas españolas en situación de pobreza, excluyendo a los no españoles (que preferentemente ha ocupado edificios públicos abandonados), mientras no se hace nada o se sigue subvencionando y promocionando la okupación social que no aporta nada a su entorno, salvo quizás algo de tráfico de estupefacientes, ruido, suciedad y propuestas kulturales-ekológicas en el mejor de los casos, hemos empezado con mal pie. Por que si se hiciera un "censo" de edificios y locales ocupados por "colectivos" obviamente politizados y se les preguntase cuál es su orientación, la balanza se inclinaría de tal forma por la izquierda que se caería hacia ese lado, tras romperse las cuerdas y los platillos. El fenómeno de la ocupación es en sí claramente izquierdista y colectivista. Es un desafío a la propiedad privada, uno de los pilares del Estado de Derecho y de una sociedad libre. 
 
¿Por qué no van, raudos, a desokupar las ingentes cantidades de edificios tomados por colectivos antisistema de izquierda? ¿Por qué no hacen nada para agilizar la justicia para que los dueños de un inmueble puedan reclamarlo de inmediato escritura en mano cuando alguien se le cuela en una salida vacacional o de cualquier otro tipo (que es privativa de ellos, y da igual cuál sea)?
 
Van a darse muchas más contradicciones de este tipo, dado que el doble rasero se va a aplicar con absoluta determinación. Ya se aplica con la Ley de Violencia de Género, con la de Memoria Histórica y con muchas otras cosas, y se va a seguir haciendo y profundizando el proceso, limitando cada vez más las opciones y las libertades de los ciudadanos. 
 
¿Qué es lo próximo? No se inquieten, tendremos noticias a diario. No van lentos, pero sí seguros.