Tienen que ser los medios internacionales, esta vez Italia, los que cuentan la verdad respecto a la actitud heroica y desinteresada de Ramón Tejero.

Esta es la traducción de la crónica:

Como buen párroco no dejó de animar a los padres de Julen y a los habitantes de Totalán, en la provincia de Málaga, confortándolos cada día con la eucaristía y con palabras de esperanza durante la larga espera para encontrar al niño de 2 años caído en el pozo, y recuperado muerto el pasado sábado.
Ramón Tejero, 54 años, responsable de la comunidad de fieles de la iglesia de santa Ana, había puesto a disposición los salones parroquiales para cocinar sin parar croquetas y pollos con los que alimentar a las casi 300 personas que durante 13 días han participado en las tareas de rescate del pequeño.
Ignorado por las autoridades y por los medios de comunicación que han distribuido a diestro y siniestro los agradecimientos a todos: mineros, bomberos, Guardia Civil, el sacerdote continua con su pesar (falta texto) por  ser hijo de Antonio Tejero Molina, autor del intento de golpe del 23-F. Mientras se estaba votando al nuevo gobierno de Calvo Sotelo, el entonces Teniente Coronel de la Guardia Civil entró en el Congreso con 200 hombres, pistola en mano, y después de ordenar "quieto todo el mundo"... tuvo retenidos a los parlamentarios hasta la mañana siguiente. (sigue con la condena de tu padre).
Ramon es el quinto de los 6 hijos del ex-teniente coronel originario de Alhaurín el Grande, pueblo de la provincia de Málaga. Ha estudiado teología en Toledo y en la Gregoriana en Roma (falta texto) algunos años en Peru como misionero de los Siervos de los pobres, antes de volver a España y ser ordenado en 1989.
Debe ser un buen Pastor de almas si le han dedicado una plaza en la localidad de la Cala de Mijas donde fue párroco durante 18 años. Alli organizó vacaciones para los hijos de la Guardia Civil amenazados por ETA y para jóvenes huérfanos del terrorismo. Sin embargo, muchos no pierden la ocasión para reprocharle el pasado de su padre, conviertiendolo incluso en su enfermedad.
"Rojete el flojete", "Tejero el debilucho" lo ha apodado (utilizando las letras del nombre), porque se cansa al participar en las procesiones y al arrodillarse. el sacerdote sufre una osteonecrosis consecuencia de un infarto óseo que le dio cuando era misionero en Cuzco.
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Continua tomando cantidad de medicamentos, y ha aumentado de peso, lo que se ve en su movimiento fatigoso. Pero no pierde el ánimo, y se implica en las dos parroquias que le han sido encargadas (Totalán y Cala del Moral), batalla con el ayuntamiento que ha dejado el Cementerio en un profundo estado de abandono.
Cuando en la Iglesia ha recordado que Julen está resucitado en el cielo "y reza intercediendo por todos nosotros, nos hace descubrir nuestra fragilidad de frente a la grandeza infinita de la fe que se cumple", no era ningún complot, ninguna subversión. El sacerdote hijo de Tejero transmitía palabras de esperanza que ninguno ha querido recuperar.