D. Gil de la Pisa viene advirtiendo desde hace tiempo que si Podemos llega al poder, en dos años tenemos en España otra Venezuela, aunque él mismo espera que España reaccione y confía en la divina providencia. Podemos, de la mano de Sánchez, ya está aquí, ya toca poder. Mientras, Cataluña en descarada rebeldía, con un Torra que se jacta de desobedecer al Supremo y amenaza con atrincherarse en el Palacio de la Generalidad, custodiado por su policía “patriótica”.

No se ha movido el guión establecido y Pedro Sánchez será el nuevo presidente de España. Para llegar al poder ha incumplido su palabra de no pactar con el populismo de Podemos que le quitaba el sueño hace poco. La hemeroteca le delata, pero le da igual. Y ha negociado la abstención de ERC, partido golpista y en prisión.

Sánchez es el modelo de político que quiere el poder a cualquier precio y lo ha conseguido. El candidato socialista fue elegido por un reducidísimo margen con 167 votos a favor, 165 en contra y 18 abstenciones.

Votaron "sí" PSOE, Unidas Podemos, PNV, Más País, Compromís, NC, Teruel Existe y BNG; en contra el PP, Vox, Cs, JxCat, UPN, CUP, PRC, Foro y CC, mientras que ERC y EH Bildu se abstuvieron.

Se consumó la infamia y Sánchez formará gobierno con el comunismo bolivariano de Podemos, que ocupará importantes puestos y con la abstención de ERC y Bildu, que no va a salir gratis.

Supone un nuevo punto de inflexión en la reciente historia de la democracia española, en donde los partidos que quieren dinamitar la unidad nacional y el modelo de la monarquía parlamentaria nunca han tenido tanto poder para presionar.

Es una incógnita saber que consecuencias prácticas va a tener el gobierno de Sánchez y las concesiones que hará a los separatistas, que siguen firmes reclamando la autodeterminación y un referéndum.

También son preocupantes las decisiones en materia económica y en otros temas como la ley de memoria histórica o temas morales, pues Sánchez en su discurso habló de aborto, divorcio y uniones gays como derechos fundamentales. Se espera una legislatura corta y muy bronca, con una dura confrontación en la que PP y Ciudadanos intentarán que el discurso de Vox no lidere la oposición.