Os contaré el secreto de la felicidad.

Está en las cosas pequeñas,
quien la busque, la encontrará.
Está en la luz del sol,
en la contemplación del alba,
en los ríos que corren por las montañas,
en el canto de un pájaro,
el maullido de un gatito,
está contigo.
Existe, no corras a buscarla,
está en los ojos de tus amigos,
en tus recuerdos,
en tu cabeza,
nadie te la sacará.
No está fuera, está dentro.
Es la compañía del viento,
la ola del mar,
el olor de un perfume,
el recuerdo de un beso,
observar la luna,
desear las estrellas
y pensar que llegarás a estar
tan lejos como ellas
de lo que te hace mal.


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Pochita de oro negro y blanco pureza.

Pochita negro petróleo
y blanco pureza...
Se operó de cáncer mi nena,
gata linda y preciosita,
ojala le vaya bien y lo supere,
10 añitos en su ser, su diminuto ser,
yo quiero que sean muchos más,
Pochita de ojos verdes y expresivos,
siempre de carácter fuerte y peleona,
pero amaste mucho y lo sé.
Nos amaste a todos, nosotras, tus gatitos,
que adoptaste como tuyos,
Pochita hermanita linda,
que tengas suerte y te cures bien,
y que te sigamos disfrutando
queriendo y mimando como siempre,
Pochita guapa de veras,
lucha por vivir que te queremos
seguir teniendo y cuidando,
pues eres cual oro negro,
eres petróleo y eres puro cielo.
Son dos tesoros, tesorotes que adoro
cuido y quiero.



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Pocha está pocha.

Pochita era un nombre
especial para mí.
La gata de mi padrino la tenía,
pero pocha resultó pocha, enferma.
Toda su vida con tos
y con sus patitas un poco paralizaditas.
Sólo sus hermosos ojazos verdes,
radiantes luceros
que dicen te quiero
nos hacen felices.
Y ella quiere vivir, se esfuerza.
Ya tiene nueve años.
Pochita es blanca y negra
con el pelo más brillante que jamás
se haya podido conocer.
Duerme con mamá
y es una niña consentida.




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Podría llegar a amarle.

Yo pondría de mi parte,
de problemas no hablarle,
sólo darle alegrías,
pues él todo me promete,
el sol y la luna,
un nuevo horizonte...
Estoy cansada de mi llanura,
deseo nuevas geografías,
y él dice que me quiere
y a mí no me cuesta nada,
que lo siento muy adentro,
no me costará quererle.
Quiero dar un paso al frente
sin pensarlo demasiado
si espero, no va a esperarme
y no quiero que se marche.
Podría llegar a amarle
pues me gusta como piensa,
como se acerca a mis orillas,
como protege mis costas,
como se mete en el mar triste
de mis días, que llegó a conocer,
a aceptar y a comprender.
Podría llegar a amarle,
pues estoy amándole ya,
sé que me será muy fácil
y no le quiero ver quedar atrás,
a él NO.
Ya que podría llegar a amarle.
 


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Voy a dejar que escriban los escritores.


Los escritores no saben
porque quieren escribir
pero es que si no lo hacen,
se sienten como morir.
Es así, quien no lo sienta
no lo comprenderá jamás,
no es algo de lo que ellos
se puedan separar.
Cogen su bolígrafo y empiezan
con una idea pequeña,
pero el mundo gira rápido
y nacen miles de ideas,
todo cobra vida en ellos
y escriben sin saber el motivo,
pero no pueden parar
y por eso se dejan llevar
de ese inofensivo deseo,
tan barato y peculiar
que con boli y papel se suele arreglar.
En ocasiones sienten vergüenza
por lo que han escrito...
¿Cómo se me pudo ocurrir
a mí contar estas tonterías?,
!Que mal escribo¡, dirán otros,
!Que de faltas de ortografía sé que tengo¡,
...eso fue culpa de la profesora de Literatura,
sin dudas,
pero la vida es así y ellos están ahí,
para bien y para mal
pues no lo pueden cambiar
y ni lo llegan a desear,
pues escribir puede ser un secreto
que sólo conozca tu madre,
sus textos ofrecerán
para que los lean quienes sed tengan de leer
si eso se les ocurriera,
o también pueden hacer terapia con la escritura
para alcanzar un pedazo de la felicidad
de esa que dura y dura.