El Gobierno de Pedro Sánchez es un gobierno “zombi” en todos los sentidos, especialmente en el relativo al asunto de la denominada Memoria Histórica. No les ha bastado con el fracaso rotundo en su intención de exhumar los restos del anterior Jefe del Estado, Don Francisco Franco, con escarnio en todos los frentes judiciales y mediáticos; ahora se han sacado de la chistera memorialística el listado de españoles fallecidos en el campo de concentración de Mauthausen y Gusen, buscando maliciosamente una vinculación entre Franco y su régimen con la situación de los campos de concentración bajo control de la Alemania Nazi.

Pero las chapuzas de Sánchez, como su tesis, exhalan un tufo de falsedad y manipulación que son fácilmente desvirtuables, simplemente desde el mero análisis jurídico. Resulta que a iniciativa del Ministerio en funciones socialista y del Registro Civil central se ha publicado un listado de españoles que murieron en dichos campos de concentración, a los efectos de promover su declaración de fallecimiento e inscribir sus defunciones en el Registro Civil. Estamos hablando de unas personas que fallecieron hace 75 años, camino de un siglo, en base a unos estudios del típico equipo de pseudo-historiadores subvencionados por la Memoria Histórica, los cuales ya han señalado que sus estudios adolecen de errores sustanciosos. Es un caso de manual progre, como el del informe Rettig promovido por la Concertación chilena en contra del Gobierno del General Pinochet, donde las cifras y los relatos de la represión eran hinchados y manipulados con fines electoralistas, mientras se silenciaba o mitigaba la violencia terrorista de la izquierda contra las fuerzas de seguridad chilenas.

Medida de índole político para desprestigiar al contrincante. Pero Sánchez, el “chapuzas”, que ya puede presumir de tener su informe Rettig, pero no aguanta un mínimo análisis de rigor jurídico en ninguna de sus actuaciones, y menos en esta; porque esa declaración de fallecimiento se podría haber promovido al año siguiente del final de la Guerra Civil (1939) o de la II Guerra Mundial (1945) por los familiares de los presuntos fallecidos o por otros interesados.

El Código Civil español establece determinados plazos para haber instado esa declaración de fallecimiento por los familiares, demás interesados o por el propio Ministerio Fiscal:

• Plazos de 5 y 10 años desde que no se tienen noticias de una persona

• Plazos de 1 año en situaciones de guerra y alto riesgo, o 3 meses en caso de siniestro

Por lo tanto, la iniciativa memorialística de Sánchez viene con un desfase que sólo se justifica por un burdo propagandismo y con el afán de envilecer la memoria del General Franco. Parece ser que la Democracia ha tardado casi 45 años en promover estas declaraciones de fallecimiento en una pirueta registral digna de asombro, y más sabiendo que las certificaciones del registro civil no disfrutan de la presunción de integridad.

Sin embargo, Sánchez “el chapuzas” ha abierto otra caja de pandora, porque no son los únicos españoles de aquel triste periodo que aún constan como no fallecidos en los registros civiles españoles. Hay otros importantes y numerosos colectivos como son, por ejemplo, los siguientes, a los cuales el Gobierno en funciones actual debería de tratar de la misma manera para no caer en arbitrariedad ni discriminación, prescritas por la Constitución Española de 1978:

- Los niños españoles que fueron enviados durante la Guerra Civil (1936-1939) por el Frente Popular (del que formaba parte el PSOE) a la fuerza y sin consentimiento de sus padres a la Unión Soviética de Stalin por mero afán propagandista, a pesar de que no tenemos noticias de ellos ni tampoco registro, pues los socialistas eran muy diligentes en quemarlos, como hicieron con el registro de penados durante la mencionada guerra.

- Los españoles que residían en Alemania durante la II Guerra Civil y que murieron en las ciudades alemanas bajo los devastadores bombardeos angloamericanos que las arrasaron en el periodo de 1943 a 1945.

- Los españoles que murieron en los Gulags soviéticos durante y tras la II Guerra Mundial. Sin embargo, pronto veremos como esta iniciativa veraniega de Pedro Sánchez se queda en lo que es, un fuego de artificio para contentar a sus grupos más exaltados, sin bien es llamativo señalar que la banda de Podemos y sus aledaños no han retuiteado nada de esta iniciativa, prueba evidente de su electoralismo y politización, además de que en la cuenta oficial en Twitter de “chapuzas” Sánchez a raíz de un tweet sobre esta cuestión los comentarios son mayoritariamente negativos, incluso despectivos.

Resulta patético ver a la ministra de justicia en funciones, Dolores Delgado, la amiga de confesionario del Comisario Villarejo, subido al tren memorialístico en Twitter, o a la ministra portavoz Celaa, alardeando de haber tenido a un tío suyo allí, de cuya declaración de fallecimiento desconocemos si le va a tocar o no nuevo patrimonio a añadir a ese que ocultaba en su declaración oficial de bienes, entre toda la harka socialista del odio y la mentira, trabajando a destajo este pasado Viernes a este respecto en Twitter y con la Tele “Chapuzas Sánchez” (TVE) de Rosa María Mateo a todas horas con la “matraca”.

Lo que sí se sabe es que a la película española “El fotógrafo de Mauthausen” le cayó en el año 2017 una subvención de 1.400.000 euros, lo que evidencia que estamos ante un plan institucional de culpabilizarnos a los españoles de lo que sucedió en los territorios dominados por el III Reich en contra de los judíos, además de la exposición itinerante que hemos tenido en Madrid en la sala del Canal de Isabel II de la Plaza Castilla, sobre el particular organizada por la Comunidad de Madrid. Pues bien, para que quede claro, España no tiene que ver con el Genocidio judío, nada que ver, ni con ese ni con cualquier otro que hubiera en la II Guerra Mundial, y cualquier intención de culpabilizarnos no es más que la vana intencionalidad veraniega de Pedro “El Chapuzas” que aquí, como con todo, no se saldrá con la suya.

Y no sólo eso, sino que España fue la Nación que mejor se portó con los judíos durante aquellos terribles años. De deportaciones de judíos desde España a la Alemania Nazi, nada de nada, todo es mentira y burda propaganda de malintencionados. Las deportaciones de españoles de los campos de internamiento bajo control de la Francia de Vichy a la Austria nazi en todo caso son responsabilidad de Francia y de Alemania, y a estas Naciones se deben dirigir los afanes memorialísticos de Sánchez “El Chapuzas”, si es que se atreve. Recomendaría a este Gobierno Zombi que en vez de utilizar el BOE y el Registro Civil para sus intenciones guerracivilistas, que se lean el libro con impresionante portada titulado “Los refugiados de Franco.

Registros de judíos que vinieron desde España y Portugal a la ciudad de Nueva York de 1940 a 1941” del autor Lawrence H. Feldman, y que el BOE reedite este libro y lo publique en su Boletín, para que los españoles tomen conciencia de los miles de judíos que salvó Franco y la España que dirigía.

Los_refugiados_de_Franco

O bien que vean detenidamente la entrevista al insigne Historiador judío Abraham Haim en Youtube titulada “Franco con respecto a los judíos fue una buena persona” donde se explica que España fue la única Nación que echó una mano a los judíos en aquel trance de la II Guerra Mundial, a juicio de los creadores del Estado de Israel, a pesar de que Franco nunca reconoció a ese Estado.

Lo quieran o no, hoy Franco es el dirigente occidental al que más se reza por las tres grandes religiones monoteístas: en las sinagogas por los judíos, que le llamaron Hombre Justo entre las Naciones, en las mezquitas por los musulmanes, millones de los cuales giraron alrededor de la Piedra Negra en la Meca tras su retrato, un cristiano que tenía “Baraka”, es decir, estaba tocado por la mano del mismo Alá, o en las Iglesias, en este último caso, cada vez menos, por culpa de una jerarquía contemporánea que le traicionó a pesar de haber salvado a la Iglesia Católica del exterminio que se vivió en la zona dominada bajo control del Frente Popular.

Intentar que “El Chapuzas Sánchez” aprenda algo en algo de todo esto es pretender mucho, pero al menos que los españoles más avispados no se dejen intoxicar por él es algo que se conseguirá con un mínimo de esfuerzo de los que amamos a España y a su verdadera Historia redentora.

Berenguer de Rocafort