El próximo 28 de diciembre de 2019, se cumplen 15 años desde la entrada en vigor de la zapatera Ley Integral de Violencia de Género y lo hace con un balance tan sangriento que cualquier cálculo a la baja deja el número de víctimas que esta Ley ha provocado en no menos de diecisiete mil personas muertas (hombres, mujeres y niños).

Al suicidarse en España cada día un mínimo de 3 hombres debido a las leyes feministas de género, hecho silenciado por el régimen nacionalfeminista español y ocultado en todas las estadísticas, en estos quince años se han quitado la vida algo más de 16.000 mil varones a los que hay que sumar 1.000 mujeres asesinadas y cientos de niños también asesinados.

La extrema injusticia que crea una basta y vasta jurisprudencia según sexo cuyo único fin el acoso, persecución y aniquilación de los varones heterosexuales y nativos de estas tierras, los está abocando a un suicidio colectivo. Estamos ante crímenes inducidos por el Poder Ejecutivo responsable de tales leyes inconstitucionales, un procedimiento muchísimo más inhumano que el gaseado en los campos de concentración nazis, pues antes de suicidarse ese hombre español pasa por un agudo dolor existencial durante meses al ver cómo ha perdido el calor de sus hijos, su vivienda, sus rentas de trabajo que se le retienen, como además pasa a vivir de la caridad de familiares y amigos; en su frente, por si fuera ya poco lo que le ha caído encima, le colocan el cartel de maltratador sin serlo en realidad, como su nombre pasa a un Registro Central de Maltratadores.

 

España no merece un Gobierno de Género, ese que aboca al suicidio a los hombres y que provoca una violencia extrema en las parejas que muchas veces conduce al asesinato de mujeres y niños.

España merece otro Gobierno, uno más humano, justo, que luche por la verdadera igualdad entre hombres y mujeres. Aunque para llegar a eso se debe derogar tanto la Ley de Violencia de Género como el Pacto de Estado, algo prácticamente imposible de hacer, pues se trata de una industria de la que viven cientos de miles de feministas colocadas en sus chiringuitos de Género.

Virar el rumbo 180 grados hasta proteger a la familia y ayudar a las parejas en trance de separación, como respetar los derechos de la infancia dando a cada hijo un padre y una madre aun en caso de divorcio instaurando la custodia compartida como opción preferente, ese es el camino a seguir.

España no merece un Gobierno de Género, ese que aboca al suicidio a los hombres y que provoca una violencia extrema en las parejas que muchas veces conduce al asesinato de mujeres y niños.

La Corte Penal Internacional, sita en La Haya, debiera mirar este holocausto español de género en pleno siglo XXI, crímenes de lesa humanidad, delitos tipificados en el Estatuto de Roma y llevara a sus responsables a Juicio.

Descansen en paz esos miles de hombres, mujeres y niños muertos por las políticas de género en los últimos quince años.

 

José R. Barrios