Jordi de la Fuente es licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, técnico en Comercio Internacional y Logística por la Cámara de Comercio de Barcelona y posgrado en Comunicación y Liderazgo Político por la Universitat Autònoma de Barcelona).

 

Tras una intensa dedicación, ocupando cargos importantes, en PxC, se incorpora a VOX. En esta entrevista repasamos su trayectoria política y la incorporación al nuevo proyecto.

 

¿Por qué se dedica a la política?

 

No me dedico en exclusividad, pero trabajo todo lo duro que puedo en ella. Lo hago porque no soporto que las ideas tóxicas avancen y transformen nuestra sociedad y mi país en algo desconocido, desprovisto de valores y de vida positiva. Quiero dejar un mundo mejor a los que nos seguirán.


Tiene una completísima formación (Ciencias Políticas, técnico en Comercio Internacional y Logística, posgrado en Comunicación y Liderazgo Político etc...)

 

¡Nunca es suficiente! Estaría toda la vida estudiando y aprendiendo, absorbiendo todo lo que pudiera. Lástima que el tiempo es escaso, y hay que hacer otras tantas cosas... ¡para ganar algo y poder comer!

 

La verdad, gracias a mis estudios he aprendido a leer la realidad de una forma que muy seguramente no es la misma que se aplica desde otras disciplinas. Sobretodo, me ha permitido conocer a personas de ideas distintas a las mías, que también viven intensamente la batalla política, y de todas y cada una he aprendido algo más.


Lleva muchos años de experiencia a pie de calle.

 

Unos cuantos. He vivido momentos y campañas de todo tipo. Me gusta cultivar la mente, “darle de comer” para que no se marchite, pero soy hombre de acción. Con megáfono, banderas o como sea, en elecciones o en reivindicaciones sociales y vecinales, siempre apoyando las causas que considero justas y nobles.


¿De qué hechos se siente más orgulloso de su etapa en PxC?

 

De haber podido dar voz a los que no la tenían, a los que estaban silenciados. La casta política o bien ignora a los vecinos que tienen problemas, especialmente con aquellos temas que llaman “delicados”, o bien directamente los silencian o atacan, que podría ser lo mismo. Estoy muy orgulloso de haber participado en defensa de los vecinos de Pineda de Mar, Sant Feliu de Llobregat, Santa Coloma de Gramenet, Mataró, Roses, El Vendrell... ¡hay muchos frentes que defender!

 

Me siento especialmente orgulloso de dos luchas. La primera, la causa de los vecinos de la Calle Japón de Barcelona, en Nou Barris, gente honrada, humilde y trabajadora, que ha peleado hasta límites que nadie imaginaba contra la imposición de una mezquita sin sentido en su pequeña calle. Mezquita que Colau y su gobierno han acabado imponiendo a estos vecinos sin tener claro si cumple las condiciones o no, transformando la calle en otra cosa que no era antes, y después de insultar y multar a los que viven ahí, atacándolos junto a toda la galaxia de entidades a su servicio, que no escatimaron recursos públicos para organizar manifestaciones y actos contra estos vecinos tachándolos de racistas - actos que acababan con la kale borroka local imponiendo la violencia en el barrio. Desde el primer día estuve con esta buena gente del Carrer Japó, protestando a diario con caceroladas, pitadas, manifestaciones, asistiendo a los plenos de distrito y dando la cara por todos ellos siempre que me lo han pedido. A día de hoy, el barrio ha comprobado que los vecinos tenían y tienen razón, que yo no era ningún “incendiario” y que, oh, vaya, a sus calles han llegado personas extrañas y con pocas ganas de integrarse... como el colaborador de Estado Islámico detenido hace poco al lado de la calle de la mezquita en discordia.

thumbnail_Foto_perfil

La segunda lucha de la que me siento muy orgulloso es la reacción inmediata al referéndum independentista del 1 de Octubre de 2017. El caos y el independentismo se habían apoderado de la calle. Habíamos salido en alguna manifestación, pero cuando ayudamos en las primeras marchas por Barcelona desde Plaza Artós, y cuando sacamos en Mataró varias veces a miles y miles de personas indignadas, catalanes y por tanto españoles, y luego seguimos en muchos más lugares... me siento especialmente orgulloso de estos episodios. Trabajamos duro, olvidamos rencillas, no buscamos protagonismo enfermizo, y trabajamos con más gente. Lo conseguimos: paramos el golpe separatista, los mismos catalanes que se saben y se quieren españoles, en la calle, rompiendo el silencio. Y creamos una unidad social que está muy enfadada con los políticos que han vivido a un lado y otro del“procés”, que nos han abandonado.


Ilusionaba el proyecto de PxC pero de repente llega VOX...

 

Los partidos son herramientas. Si ante un gran reto la herramienta no es la adecuada, o es insuficiente, hay que buscar nuevas, o trabajar con quien las tiene. Plataforma per Catalunya vivía unos momentos de ilusión, porque volvíamos a la carga en las elecciones municipales 2019, pero la situación política en toda España ha cambiado. Por fin se hablan de temas que parecían tabú, y de aquellos que PxC había hablado y defendido durante años. ¡Sin pelos en la lengua! VOX es lo suficiente amplio como para que gente de ideas muy plurales compartan filas, con unos puntos básicos e importantes en común.


¿Seguirán defendiendo los mismos ideales?

 

VOX ha avanzado y crecido hablando, precisamente, de aquellas cosas que PxC ya hablaba: soberanía, inmigración, separatismo... hemos invitado a todos nuestros afiliados a serlo en VOX. Ha sido una decisión muy meditada. No ha habido crítica negativa a esta idea.


A día de hoy VOX es una carta ganadora...

 

VOX no es que sea una carta ganadora. No es un mero espectador o un actor en una función. VOX está consiguiendo ser EL juego. Poner encima de la mesa los temas y acabar metiendo en el debate y en la agenda política temas que los otros partidos no quieren. Lo “políticamente incorrecto” está creciendo sin freno porque por fin se puede hablar de ello, y aunque te tachen y te insulten, ya no afecta. El discurso buenista y barato progre y liberaloide tiene serias dificultades para enfrentarse al discurso de la ilusión y del patriotismo. Esa es la clave del éxito: la ilusión compartida de cientos de miles de personas.


Eso no quita que haya que trabajar duro...

 

Es lo que hemos hecho siempre. En PxC se ha trabajado contra viento y marea y contra enemigos mil veces más poderosos que nosotros, sin miedo. Seguiremos haciendo lo mismo, no sabemos hacerlo de otra forma: que esta causa llegue hasta arriba, trabajando y dando lo mejor de nosotros, en las calles, en las instituciones y en la batalla cultural. Hay que sumar, remar unidos, sin distinciones.


Además en Cataluña el ambiente es muy hostil, donde no les dejan ni tomar unas cañas (por España) en paz...

 

No tenemos miedo. Estamos viviendo cosas que ya hemos vivido los que hemos defendido esas ideas durante años. No es nuevo que los más bestias del separatismo autodenominados antifascistas pululen sueltos y traten de coartar nuestra libertad de expresión por todos los medios, con la vista gorda de la Generalitat (y para desespero de los Mossos, que no los soportan). Pero no conseguirán nada: nuestras ideas son a prueba de balas.


¿Cómo afronta este momento?

 

Creo que estamos en unos años que hasta hace poco eran inimaginables. En todo el mundo existe una ola de resistencia al discurso progre y liberal. En este movimiento nos hemos encontrado personas de distinto origen ideológico, pero con objetivos idénticos: decir basta a la imposición, basta a la regresión en los valores, basta a la dictadura de la multiculturalidad mediante una inmigración masiva y descontrolada, basta de adoctrinar a los niños con la ideología de unos pocos, basta de reírse y maltratar nuestras tradiciones y nuestra identidad frente a las funestas modas de los mercados, basta de desprotección de los trabajadores frente a los depredadores económicos, basta de ser los últimos en ayudas en nuestro propio país.

 

En esta ola o participamos ahora y tratamos de resolver la situación, o bien no tendremos muchas más oportunidades en la Historia para hacerlo. El entramado ideológico de los burócratas no-electos de Bruselas en la Unión Europea, del discurso impuesto en los premios Óscar que no habla de cine pero sí de todo lo demás que les interesa para chupar del bote, de los que te dan a elegir ser “niño, niña, niñe, niñx” en el colegio cuando eres tan joven que ni siquiera concibes las relaciones sexuales... este entramado ideológico no parará en sus objetivos. Y somos su enemigo. La gente que madruga, que trabaja duro, que paga sus impuestos, orgullosa de lo que es y de dónde viene, y que quiere vivir en paz, con los suyos, y posiblemente en familia, somos sus enemigos.


A peor no pueden ir las cosas en España pero sin embargo hay muchas cosas por hacer y mejorar en temas claves (inmigración, paro, separatismo...)

 

Tenemos la oportunidad de frenar todo esto y de coger el toro por los cuernos. Somos los anticuerpos de una nación, de unos valores, de una identidad, que se niegan a morir. Desde luego, ningún gran partido de los llamados “tradicionales” va a cambiar las cosas. Ellos viven de esta situación, ya les va bien. Pero ya nos hemos cansado. Es hora de poner las cosas en su debido lugar.