El Atlético de Madrid pasa sin problemas a octavos de final de la Copa del Rey después de ganar al Guijuelo por 4-1 en el partido de vuelta de dieciseisavos. Un mero trámite, ya que los rojiblancos estaban prácticamente en la siguiente eliminatoria tras el partido de ida en campo del equipo salmantino, que habían ganado por 0-6. Pero nunca vienen mal unos cuantos goles como regalo de Navidad, para afrontar la segunda parte de la temporada con más ánimos de los que va a dejar 2016 tras unos cuantos traspiés de los de Simeone, sobre todo en Liga.

 

El técnico colchonero aprovechó la abultada ventaja de la ida para dar minutos en el Calderón a los menos habituales y para probar nuevas alineaciones. La sorpresa la dio Alessio Cerci, que dos años más tarde pudo saltar al césped del estadio rojiblanco (su último partido con la camiseta del Atlético fue el 14 de diciembre de 2014 frente al Villarreal en Liga) para suplir a Saúl en el 60’. En estos dos años ha pasado temporada y media cedido en el Milan (a cambio de la vuelta de Torres), otra media en el Genoa y ha sufrido una grave lesión de rodilla.

 

A los de Simeone les bastó la primera mitad para sentenciar el encuentro, gracias a los goles de Gaitán (16’), Correa (21’), Juanfran (28’) y Torres (44’). El Guijuelo se quedó con 10 en el 32’ tras la expulsión de Raúl Ruiz por doble amarilla. Una decisión arbitral que, paradójicamente, pitó la afición local, que no comprendió por qué el rival se quedaba con uno menos cuando a esas alturas el partido era ya intrascendente. El gol de la honra para los salmantinos fue para Antonio Pino en el 79’.