1.- Si la mujer fue enterrada con cal viva tal y como trasladan las noticias, el calor que se ocasiona hubiera corroído el juguete y resulta muy sospechoso que se mantenga con esas formas tan definidas y con esos colores tan vivos.

2.- Ese sonajero no parece propio de una zona rural y muy pobre de Palencia en el año 1936; más bien parece de los años Sesenta.

3.- Una hija de la mujer represaliada que tenía once años cuando los hechos, no recuerda el sonajero. La falta de contrastación sobre su existencia es un indicio de su inverosimilitud. La prensa y los partidos de izquierdas, especialmente el del Gobierno en funciones, está haciendo actualmente un uso propagandista de ello. En particular, el Presidente del Gobierno, lo ha incluido en su Facebook y en su Twitter, haciendo un uso político y sesgado de ello.

4.- La Sociedad de Ciencias Aranzadi, que llevó a cabo el desenterramiento, es una empresa que recibe muchas subvenciones dedicadas a la Memoria Histórica y que por tanto es parte interesada en divulgar noticias sobre sus actuaciones “profesionales”.

5.- No se informa de qué o qué personas hicieron el hallazgo, ni tampoco hay una autoridad independiente que certifique el descubrimiento o la existe de un fraude al respecto, con lo que la posible mentira se propaga sin control ni verificación.

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6.- En esa fosa buscaban a 250 víctimas de la represión y no las encontraron, pero sí en cambio una mujer y un sonajero, con lo que al final el impacto mediático conseguido es mayor.

7. Las pruebas “científicas” que aplicó el etnógrafo Fermín Leizaola (persona vinculada a la Sociedad Aranzadi, pues es su director de departamento de etnografía, ciencia ajena absolutamente al mundo de los juguetes), consistieron en que “acercó a una llama, en la que prendió rápidamente dejando un característico olor a alcanfor. Eso probaba que era de celuloide, un plástico desarrollado en 1870 muy usado en objetos cotidianos hasta los años setenta del siglo XX. El juguete podía ser de la época.”

Poco científico resulta el afirma que “podía” ser de la época...

8. El sonajero se encontró en 2011 pero es ahora cuando más se intensifica la información sobre el mismo, dada las mentiras y mitos que se acreditan recientemente al respecto de la Guerra Civil.

9. Las redes sociales se llena de insultos y ofensas contra los que ponen en duda la veracidad del descubrimiento. La violencia verbal hacia los que ponen en duda la noticia demuestra que quieren imponernos la dictadura de la Memoria Histórica sin ningún tipo de disidencia.

10.- El enterramiento estaba justo debajo de una zona infantil de juegos en Palencia: ¿no será ese sonajero un vestigio de una época muy posterior a los hechos?