¿Por qué usamos, cada vez más, distintas palabras procedentes de otros idiomas, si nuestra lengua es lo suficientemente amplia y extensa como para no importar? ¿Usamos cierta palabrería para dar un conocimiento al receptor de nuestra capacidad lingüística?

Entiendo que el inglés es cada vez más usado en las conversaciones entre interlocutores en el mundo empresarial y fuera de él. Lo tenemos que asumir y respetar. Incluso, hay tecnicismos en ciertos mundos que son necesarios y que buscarle una traducción es complicado cuando la irrupción de dicho entorno fue lejano al territorio nacional.

Eso es una cosa y otra es convertir expresiones vulgares (que siempre hemos utilizado en nuestro castellano) a expresiones “reconvertidas” al lenguaje de moda o al que escuchamos a ciertas personas con poder económico o con influencia sobre “la mayoría”. Claro, yo cuando escucho como se convierte la expresión “Te voy a dar la oportunidad” a “Vas a tener la chance” … pues, joder, se me ponen los pelos como escarpias. No nos gusta el vocabulario que tenemos, vamos importando expresiones que no pegany que enciman nos hacen ser catetos al máximo. Y luego, para colmo, desconocemos lo extenso que es nuestro vocabulario y, en vez de apropiarnos de palabras de nuestro rico lenguaje, pues tiramos de palabras que ni quedan bien ni te hacen ser más culto.

Como no, es un síntoma o consecuencia (como lo queramos ver), de la más que deteriorada sociedad en la que nos encontramos. Por no decir, de las expresiones usadas en medios informales como Whatsappo Skype, que aparte de apartarnos de la corrección gramática y ortográfica, se cambia un jajajapor un XD, un llenopor un full, un fenómenopor un top, un hermanopor un brother…. Termino ya, que me estoy enfureciendo.

Por favor, seamos dignos de nuestros antepasados, utilicemos nuestro castellano y extendámoslo, como si fuera a perderse. ¿Tanto nos importa parecer “guay” usando jilipolleces de estas? Parece que eres “top” o te hace ser más “fashion”, pero no hace esto más que hacernos payasos controlados por un movimiento de masas sin principios ni valores. Si nuestros abuelos resucitaran, nos darían boquines continuamente.

 

Jesús Ruiz Fuentes