El año pasado por estas fechas hice un pequeña selección de los libros que me habían gustado por encima de los demás. Este año, para instaurar una especie de tradición, he decidido hacer lo mismo.

 

Creo que con el tiempo uno se va haciendo más exigente. Ya no te sorprenden las mismas cosas, y lo que antes te emocionaba ahora puede pasar sin pena ni gloria. Este año, a pesar de haber devorado más de 20 títulos sólo 5 me han gustado especialmente. Ahí van:

 

1. Las uvas de la ira (1939) John Steinbeck:

 

Un libro duro, impactante y sorprendente que refleja el fenómeno migratorio: la pobreza y la miseria de quienes se han quedado sin nada y tienen que buscarse el pan lejos de su tierra, la crueldad de los terratenientes que se aprovechan de ello e imponen sueldos míseros y condiciones paupérrimas de trabajo, las humillaciones y el trato degradante por parte de los pobladores hacia los trabajadores extranjeros, a quienes ven como una amenaza. Con un final de esos que te deja con la mirada perdida mientras lo cierras acariciando la portada. Un libro de lectura obligatoria, para abrir la mente de quienes aún no comprenden la dureza de las circunstancias que les ha tocado vivir a los que no han tenido la suerte de nacer en un primer mundo, donde las necesidades vitales están cubiertas y se puede vivir con dignidad.

 

2. La habitación de Nona. (2015). Cristina Fernández Cubas:

 

Un libro de cuentos excepcional. Cada una de las historias te sorprende y no decae en ningún momento. Resalto el cuento "El final de Barbro", "Hablar con viejas" y el que da nombre al libro "La habitación de Nona", que me gustaron por encima del resto.

 

3. Hombres buenos (2015). Arturo Pérez Reverte:

 

No podía faltar uno de mis autores favoritos, con su última novela, como siempre muy bien documentada, sobre aventuras, libros, ideas y amistad en la España y Francia del S. XVIII. Un libro que me ha apasionado, sobre todo porque trata de libros, de hombres que leen, y escriben, y aman los libros y los protegen aunque les vaya la vida en ello. Destacan especialmente las conversaciones entre el almirante y el bibliotecario, sobre la razón y la religión, sobre la Ilustración y la oscuridad, que me han sacado más de una sonrisa y habrán abierto los ojos a más de uno. Además, tiene el libro un ingrediente muy especial: el autor, o una versión de él, aparece en escena para informarnos qué libros consultó y qué lugares visitó para idear la trama y desenvolver sus personajes en ella. Y es que, como alguna vez ha confesado el autor, cuando está escribiendo un libro le gusta pasearse por las calles que describe en ellos, ponerse en la piel de sus personajes y ver lo que verían ellos. Creo que, habiendo leído todos sus títulos, lo coloco entre los mejores de Pérez Reverte.

 

4. Hombres sin mujeres. (2015) Haruki Murakami:

 

Debo confesar que había perdido la fe en Murakami con sus últimos títulos, pero como soy lectora constante y apasionada, no puedo evitar seguir devorando todo lo que encuentro a mi alcance. Y esta vez ha merecido la pena, porque he vuelto a encontrar el Murakami que me apasionó al principio. El libro se compone de siete historias distintas donde los protagonistas tienen en común la soledad y la pérdida de una mujer. Destacan por encima del resto: "Yesterday" y "Drive my car", aunque ya saben que esto va a gusto del consumidor.

 

5. La Guerra civil contada a los jóvenes (2015). Arturo Pérez Reverte:

 

Breve, claro y conciso. Se lee en menos de una hora y nos cuenta, de forma resumida, la historia de nuestra encarnizada Guerra Civil. Los capítulos van acompañados de magníficas ilustraciones de Fernando Vicente. Yo lo pondría de lectura obligatoria en los colegios, a algunos les ahorraría disgustos.