Sánchez no lo conseguido a la primera, pero ya huele el aroma del poder, pues si no hay sopresa de última hora el martes lo tendrá a huevo para amarrar la poltrona de la Moncloa y todos sus privilegios, pues solo necesita mayoría simple. Para él como buen discípulo de Maquiavelo el fin justifica los medios para conseguirlo. El bien común del país es lo de menos.

Serán cuatro años de sobresaltos al tener pesadillas con un Podemos bolivariano crecido desde el poder y con un Vox que viene pisando fuerte y poniendo el aliento en la nunca. El partido de Abascal (guste más o menos) dista mucho de ser una derechita acomplejada.

Probablemente no acabe la legislatura, pero que le quiten lo bailao en los salones de la Moncloa y su puesto en la historia, aunque sea como traidor. Eso le da igual a quien no tiene principios y los cambia como Groucho Marx pactando con los hijos de Karl Marx y con todos los hijos de satanás que haga falta...

Da espanto ver a Garzón o al “coletas” al frente de un minsiterio. Irene Montero, la nueva reina roja de España, ante una monarquía inane, también sacará tajada de los “méritos” de su marido.

Sánchez no ha logrado este domingo la mayoría absoluta para ser investido presidente en la primera votación en el Congreso de los Diputados. El candidato socialista ha obtenido 166 síes (PSOE, Unidas Podemos, PNV, Más País, Compromís, Nueva Canarias, BNG y Teruel Existe), 165 noes (PP, Vox, Ciudadanos, Junts per Catalunya, CUP, Navarra Suma, Coalición Canaria, Foro Asturias y PRC) y 18 abstenciones (Esquerra Republicana y Bildu). A la votación ha faltado la diputada de los comunes Aina Vidal, ausente por enfermedad y que no ha podido registrar a tiempo su voto telemático, favorable a la investidura de Sánchez.

En este segundo día de debate la tensión ha sido superlativa, especialmente durante intervención de la portavoz de Bildu, Mertxe Aizpurua, constantemente interrumpida por los partidos de derecha y con toda la razón del mundo. La dirigente de los herederos de ETA ha criticado el “autoritarismo” del discurso de Felipe VI el 3 de octubre de 2017 tras el referéndum ilegal de autodeterminación de Cataluña, lo que ha desatado duras criticas desde la bancada de la derecha, a lo que dedicaremos un post aparte.