Años ha, don Juan Carlos tenía ilusión por visitar la república comunista de Cuba, siendo presidente del gobierno don José María Aznar.

Según se publicó en su momento, Aznar le hizo ver que el gobierno no veía con buenos ojos la visita a un país que era una de las pocas dictaduras comunistas que quedan en el mundo…, a Dios gracias, y de esa visita de Estado, nada más se supo.

Creo recordar que con posterioridad, no sé si con algún gobierno socialista, siempre tan amigos de toda clase de dictadores izquierdistas, o con ocasión de alguna cumbre de uno de esos organismos internacionales que solo sirven para sacarnos el poco dinero que tenemos, a cambio de nada, el Emérito sí visitó la isla, pero con un nivel de representación institucional muy inferior a una visita de Estado.

Hace unos días, y mientras el país se desangraba, literalmente, en medio de toda clase de ataques a la soberanía, unidad e independencia nacional, tanto internos como externos (algunos tribunales europeos, etc.), los Reyes babeaban, literalmente, con el discurso de su hija, la Princesa heredera en Asturias.

¿Pero Heredera de qué, pues me da la impresión de que aquí hay poco que heredar, cómo no sean las deudas?

Ahora, mientras se instaura un nuevo Frente Popular, de socialistas y comunistas, para hacerse con el poder en España, y no me refiero solo al gobierno, sino posiblemente a la futura república española, o más bien de la Ex España, la futura “confederación” de estaditos independientes de su casa”, vulgo las actuales autonosuyas,  el Rey anda por Cuba, en una visita de Estado, que ignoro si le ha sido preparada por el actual presidente en funciones –y presidente efectivo de la nonata república española-, o para alejarle del escenario de todo este contubernio judeo-masónico y separatista, formado por los enemigos de España.

Siento simpatía por el rey actual, la verdad, pues me parece una buena persona, pero también un posible monigote, en la acepción segunda del Diccionario de la Lengua Española de la RAE: “Persona sin carácter, que se deja manejar por otros”…

¿Es consciente el monarca de que le están utilizando, o, incluso, se está dejando manejar…?

La Constitución le atribuye una serie de funciones y responsabilidades, un poder moderador, etc., del que pasa olímpicamente, salvo que lo ejerza en secreto, pero a juzgar por los resultados, y si es así –no tengo porque dudarlo-, sus gestiones constituyen un total y absoluto fracaso.

¿Qué se hizo del artículo 56 de la Constitución vigente, que proclama que “El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones…”, etc.?

¿Desconoce el Rey que la profanación del cadáver del anterior Jefe del Estado, General Franco, era un primer ataque a la monarquía, pues fue don Juan Carlos como primer acto de su reinado, quien decretó, por real orden, su enterramiento en el Valle de los Caídos, y su custodia por la Comunidad Benedictina de la Abadía, únicos religiosos que se han comportado a la altura de las circunstancias, dicho sea de paso…?

¿De verdad cree Su Majestad que va a durar mucho en el Trono, y la Monarquía, con esta troupe?

En fin, yo le aconsejaría que su Hija heredera se prepare bien para la vida, pues es muy posible que acabe no heredando nada…, excepto la parte alícuota de la gran fortuna que –dicen- tiene su abuelo en el extranjero, como buen patriota español que es…

Y que incluso Su Majestad tenga que jubilarse en el extranjero.

Muchas veces, no hacer nada es lo peor que se puede hacer, pues el hueco que los poderes dejan es ocupado, sin solución de continuidad, por los nuevos poderes, y okupas del poder.

 En estos días aciagos, y para quienes somos católicos, creo hay que rezar mucho por España, pues nuestra Patria lo necesita.

Y seguir dando con el mazo, en este caso con la pluma, pues a Dios rogando, pero continuando denunciando la triste y penosa situación actual, que cada día que pasa, empeora, y mucho.

Muchos autores sostienen que no hay pesimistas, sino personas bien informadas.

Lamento ser tan pesimista, o realista, pero es lo que hay.