Ante la presión de Vox, el PP se ve obligado a hablar claro en algunas ocasiones y abandonar el consenso progre, aunque tiene una fuerte lucha interna entre el discurso más próximo al partido de Abascal y otro más hacia el centro, aceptando mansamente los postulados progres.

Es una pena que el hecho de captar electorado sea lo que prime en política y se vaya cambiando la táctica según convenga en vez de tener unos principios firmes e inquebrantables.

El líder del PP, Pablo Casado, criticó este viernes el rechazo del Gobierno al 'pin parental' y las declaraciones de la ministra de Educación, Isabel Celaá, diciendo que "los hijos no pertenecen a los padres". "Mis hijos son míos y no del Estado. Saquen sus manos de nuestras familias", respondió el presidente de los populares.

"Lucharé para que este Gobierno radical y sectario no imponga a los padres cómo tenemos que educar a nuestros niños", señaló Casado con un mensaje en las redes sociales.

El presidente del PP quiso contestar así al Ejecutivo que hoy enviaba un requerimiento al Gobierno de Murcia para eliminar el 'pin parental'. La intención del Ministerio de Educación es recurrir a los tribunales si se desoye la petición.

Algo es algo y menos da una piedra, tenemos un partido popular más agresivo en el buen sentido del término, aunque con profundas incoherencias internas pues ellos mismos cuentan entre sus filas con personas ultra liberales, cuya vida y ejemplo está en las antípodas de la moral católica. Por eso para muchos españoles dejó de ser un partido creíble hace mucho tiempo.