Anteayer, lunes 27 de Enero de 2020, Felipe VI, acompañado de su esposa, se desplazó raudo y veloz al que fuera campo de concentración de Auswitch, en Polonia, para rendir homenaje a sus víctimas al cumplirse 75 años de la llegada de las tropas aliadas a tal lugar. Sobre el particular conviene no dejar de hacerse las siguientes reflexiones:

  • España, en medio de la vorágine de la II Guerra Mundial, logró mantenerse exquisitamente neutral gracias a la gran habilidad y encomiable calidad de estadista del Generalísimo; creemos que ningún otro en tales circunstancias habría logrado lo mismo.

  • ¿Por qué entonces esa manía de acoplarnos a los diversos saraos con que los exaliados celebran cada año ciertos acontecimientos de aquella guerra; caso del desembarco de Normandía o del final del conflicto en los que participan una representación de nuestras FFAA? Si fuimos neutrales entonces, gracias a Dios, sigamos siéndolo ahora y siempre.

  • En el caso concreto que nos ocupa, España no tiene que rendir homenaje a ninguna víctima ni de aquel ni de ningún otro campo de concentración, sino, muy al contrario, deben ser los exaliados, y aún más Israel, los que deberían venir aquí una vez al año a homenajear al Caudillo y a España entera por haber sido el único dirigente, y la única nación del mundo –está demostrado que, aún sabiéndolo, los exaliados miraron cínicamente para otro lado--, que hizo lo posible y lo imposible por salvar a cuantos judíos pudo; incluso arriesgándose a ser objeto de agresión por parte de Hitler.

  • ¿Para cuándo la visita de Felipe VI y de su esposa a Paracuellos del Jarama, quintaesencia del holocausto llevado a cabo por el marxismo en España de la mano asesina de aquel Frente Popular, hoy redivivo –PSOE, Podemos, ERC, etc.--, exaltado y puesto como ejemplo?

  • ¿Por qué Felipe VI, como lo hizo su padre Juan Carlos I, ofende a los miles y miles de buenos españoles vil e injustamente asesinados --muchos de ellos de forma cruelísima-- en Paracuellos y en otros lugares de la parte de España que tuvo la desgracia de quedar bajo la bota totalitaria de la III República Socialista-Soviética, así como a sus descendientes, sin haber nunca rendido el homenaje que se les debe; entre otras cosas porque lleva la corona gracias a su sacrificio?.

Todos sabemos el por qué, pues todos le oímos escupirnos aquello de que "La Guerra Civil y la dictadura fueron una inmensa tragedia sobre la que no cabía fundar el porvenir de España”, así como que frente a esa España, caracterizada por "la intolerancia, la discordia y la falta de entendimiento", elogió la "valía y ejemplaridad" de los diputados y senadores de 1977, que "cumplieron con su deber, a pesar de la incertidumbre política", y empezaron a construir un "gran proyecto político"; en una demostración repugnante de estupidez, falsedad, cinismo e hipocresía por otro lado innecesaria, lo que aún le dejó más en evidencia. Pero es que la historia demuestra que, si los Borbones han sido nefastos para España, estos dos últimos, o sea, él y su padre, han exagerado.

Pues bien, si cree que por ello va a salvar el chiringuito, está muy equivocado, porque si a su bisabuelo, cuando llegó el momento y en aquellos tiempos, no le defendió ni un piquete de alabarderos, hoy, por la Corona hueca y de papel couche que ostenta no dará la cara, cuando llegue el momento, que llegará y no ha de tardar mucho, ni su propia esposa; que, por otro lado, viene de donde viene y ya sabemos que aunque la mona se vista de seda,…

Majestad, no olvide que es de bien nacidos ser agradecido; y al contrario.