En las últimas semanas, y ante la probable nueva convocatoria electoral consecuencia de la incapacidad del PSOE para formar gobierno –incapacidad en mi opinión sólo aparente, pues estoy convencido de que en este momento si el PSOE realmente quisiera formar gobierno tanto Potemos como el resto de partidos “anti España” se venderían a cambio de muy poco–, desde el PP están proponiendo, de momento sin mucho énfasis, una gran coalición electoral que agruparía al propio PP, a Cs y a Vox bajo las siglas de “España Suma” y que, por supuesto, los lumbreras del PP exigen que sea liderada, controlada y mangoneada por el PP. Como han constatado que la milonga del “voto útil” ya no les funciona están pensando en dar un paso más y quitarle al votante su libertad de elegir, amalgamando a todo lo que está a la derecha del PSOE en un engendro que no es ni perro ni gato y que, por supuesto, no caza ratones.

Tengo que decir, de entrada, que esa coalición me parece que tiene muy pocas posibilidades de llegar a formarse, por no decir ninguna: si ponerse de acuerdo en unos puntos básicos del programa de gobierno y en el reparto de poltronas en un par de autonomías y en tres o cuatro ayuntamientos importantes ha sido casi imposible, y esto una vez celebradas las elecciones y conociendo –por tanto– los resultados de cada uno, imagínense ustedes lo que sería la negociación de las listas, de los puntos clave del programa conjunto, etc. para esa presunta coalición a nivel nacional… MISIÓN IMPOSIBLE. Pero supongamos que sí fuera factible.

Nadie sabe con un mínimo de certeza lo que pasaría en esas nuevas elecciones, y menos después de los patinazos de las empresas de demoscopia en las últimas citas electorales, pero sí parece claro que tanto PSOE como PP aumentarían en número de escaños, a costa –fundamentalmente– de Cs y de Potemos y, en menor medida, de Vox y el resto de partidos con representación parlamentaria (aunque yo creo que Vox, en contra de lo que dicen, se mantendrá o mejorará), por lo que es más difícil aún prever el efecto de esa posible coalición en términos de escaños. Lo único que si es factible, y no manipulable, es simular que pasaría si se repitieran, provincia a provincia, los resultados (nº de votos) de las elecciones de abril, con la única diferencia de que todos los votantes de PP, de Cs y de Vox (y en el caso de Navarra también los de “Navarra Suma”) votaran disciplinadamente a “España Suma”. En ese escenario teórico, que en mi opinión es lo máximo a que podría aspirar “España Suma” (no veo razón para que alguien que no ha votado ni a PP, ni a Cs ni a Vox vaya a votar a la coalición) la coalición obtendría exactamente 174 escaños (25 más que en abril), al borde de la mayoría absoluta, y podrían formar gobierno en segunda votación si consiguen la abstención del PRC y de Coalición Canaria (CC).

Sin embargo si esa coalición llegara a formarse no recogería todos los votos que obtuvieron en abril los partidos que la forman, pues –por un lado– un número significativo de los votantes de Vox seríamos incapaces de votar a una coalición en la que está un partido como Cs (y en menor medida como el PP), que excepto en su defensa de la unidad de España –suponiendo que lo que dicen sea sincero, lo que es mucho suponer– no coinciden absolutamente en nada con lo que los votantes de Vox queremos para nuestra Patria; nos quedaríamos en casa o votaríamos a partidos sin posibilidades realistas de entrar en el parlamento (Falange, España 2000, ADÑ, etc.). Y –de igual modo– un número de votantes de Cs, creo que también significativo, serían incapaces de votar a una coalición que incluya a Vox, un partido “ultraderechista” en su obtusa y completamente equivocada forma de pensar; muchos de ellos es probable que se pasaran al PSOE y algunos se abstendrían.

Si ocurre lo que acabo de decir el escenario cambia substancialmente. Imaginemos que uno de cada cinco (20%) de los votantes de Vox y de Cs no votan a “España Suma” y que de los que se marchan de Cs, tres de cada cuatro (75%) se pasan al PSOE, escenario que en mi personal opinión puede parecerse a lo que pasaría si se forma la coalición que pretende el PP. En ese caso, “España Suma” obtendría 160 escaños (incluyendo uno de CC), por 190 los “anti España” y, dentro de ellos, 179 (mayoría absoluta) en la suma de PSOE (121), Potemos (36), ERC (14), PNV (6), PRC (1) y Compromís (1), conjunto de partidos relevante por lo que digo a continuación.

¿Qué pasaría si, ADEMÁS y como respuesta a esa coalición de los que ellos llaman “las derechas”, se unieran la mayoría de los “anti España” en su propia coalición (excluyendo a JxCat y a Bildu/ETA, pues no los necesitan y sería demasiado escandaloso que también entraran –si es que todavía queda algo “demasiado escandaloso” –), el “Frente Popular 2.0”?. En ese caso, que creo que no es descartable, el Frente Popular arrasaría: 196 escaños frente a los 146 de “España Suma” + CC.

En definitiva, ya solo desde el punto de vista de la aritmética electoral la coalición que propone el PP no sirve para ganar las elecciones con un número de escaños suficiente para gobernar y, además, obligará al PSOE a formar un gobierno más hipotecado aun por toda la chusma “anti España” cuyos votos tendrá que mendigar, o a que toda esa chusma forme un gobierno de coalición, presidido por el PSOE pero con ministros y altos cargos de otros partidos o, lo que sería dramático, que directamente se presenten a las elecciones juntos en un nuevo Frente Popular y las ganen. España pierde.

Pero es que, además, entrar en esa coalición supondría la desaparición de Vox, que perdería toda su credibilidad y se diluiría más pronto que tarde en el PP, y a más largo plazo la desaparición también de Cs, cuyos votantes se repartirían entre PP, PSOE y posiblemente algún nuevo partido minoritario tipo la extinta UPyD que nacería a partir de sus restos, con poco o ningún futuro, lo que llevaría de nuevo (como le gustaría al PP) al nocivo bipartidismo, con un PSOE escorado más a la izquierda de lo que ya está para satisfacer a los votantes más radicales y con un PP haciendo lo mismo que ha venido haciendo desde 1996 con ese personaje mitificado por los PPeros y llamado Aznar (algún día habrá que dedicarle unas líneas a este vanidoso y pedante que nos hizo creer a muchos que iba a “salvar a España” y que no hizo casi nada, salvo arreglar el desastre económico que nos dejó González): como los únicos votos que podría ganar el PP serían por su izquierda (pues a toda la “derecha” ya la tendría cautiva y desarmada al haber desaparecido Vox) cada día se volvería más “progresista” (sic), más socialdemócrata y más intragable para la personas que amamos a España y defendemos el orden, la justicia, la verdad y la libertad. España, de nuevo, pierde.

Naturalmente, y esa es sin duda la razón por la que al PP se le ha ocurrido esta “brillante” idea, el PP sí que gana: se convierte, de nuevo, en el líder indiscutible de la oposición, de hecho en la única oposición, coloca en puestos en los que se trabaja poco y se cobra mucho a unos cuantos más de sus cuadros y de sus militantes, hoy desempleados, y espera pacientemente a que le toque su turno en ese desastroso sistema bipartidista en el que hemos estado instalados casi cuarenta años, y cuando les toque su turno procurarán cambiar lo mínimo posible, como han hecho cada vez que han llegado al poder (y no digo “cada vez que han gobernado”, porque gobernar es otra cosa), para que cuando vuelva la izquierda les maltraten lo menos posible y les mantengan todos los privilegios que puedan. La historia de nunca acabar: salvo en los aspectos económicos, en todos los demás (sociológicos, ideológicos, políticos, éticos, etc) cuando gobierna la izquierda retrocedemos unos cuantos metros (o kilómetros) y cuando llega el PP simplemente se detiene el retroceso, no son capaces de recuperar ni un solo metro (vean lo que han hecho con la LMH, el aborto, la ideología de género, etc). Ya saben que el llamado “bipartidismo” en España es solo un ingenioso mecanismo para alimentar una “casta” (y siento usar el lenguaje podemita, pero no encuentro palabra mejor) de 3 o 4 millones de parásitos, la mitad el PP y la mitad el PSOE, que saben que fatalmente para el resto de los españoles cada 4 u 8 años les toca chupar del bote y que, cuando no es su turno, procuran molestar lo menos posible a los “otros” para que cuando les llegue su turno los “otros” les molesten a ellos también lo menos posible, mecanismo en el que, además, el rojerío siempre sale ganando y España perdiendo.

Como decía al principio, creo que esa coalición no tiene ninguna posibilidad, afortunadamente, pero si llegara a formarse por una de esas increíbles y (generalmente) nefastas carambolas que ocurren en nuestra política patria sería un desastre (otro más) para España, eso sí, en beneficio del PP. Confiemos en que al menos Vox no se deje engañar, y no se suicide ahora que por fin es alguien en la escena política nacional, y que por una vez no se cumpla eso de que “si algo puede salir mal, saldrá mal”. Dios nos libre del bipartidismo.