Hace unos días José Luis Díez, alcalde de León, lanzó de nuevo el reto de alcanzar la autonomía para la Región Leonesa triprovincial. Hoy podemos analizar con algún sosiego y algo de perspectiva tal reivindicación y los pasos necesarios para convertirla en realidad, sin distorsiones ni falsedades.

En los años 70, con el resurgir de los regionalismos y las reivindicaciones autonómicas, también reaparece la de la triprovincial Región Leonesa. Para refrescar la memoria pueden consultarse ‘El proceso autonómico leonés’, de David Díez Llamas, y ‘Esto es el País Leonés’, de Carlos Cabañas Vázquez. Quizá son aún cuadros incompletos por cuanto obvian las raíces del castellanoleonesismo, básicamente vallisoletano, que desde Suresnes, de la mano de Gregorio Peces Barba, y desde el neofranquismo o neo-CEDA de Martín Villa, impusieron en 1981 un pacto autonómico rubricado por UCD (Leopoldo Calvo-Sotelo) y PSOE (Felipe González), con la anuencia del PCE.

Los leoneses partidarios de una autonomía de la Región Leonesa de todas las ideologías políticas se manifestaron una y otra vez, tanto en León como en Salamanca y Zamora, en los medios de comunicación y en las calles. Las hemerotecas lo ratifican. Juan Beneyto, catedrático de Historia del Derecho, resumirá aquellos años en una frase contenida en el libro ‘Las Autonomías. El poder regional en España’, de 1980: “Y sin embargo, la inclusión de León, vieja región y aún nacionalidad, en Castilla la Vieja, ha sido impuesta contra una opinión extendida y una acción democrática organizada.”

¿Cómo revertir tal imposición ejecutada desde los poderes legislativo, ejecutivo y judicial? Pues del mismo modo que lo hizo Torcuato Fernández Miranda, de la Ley a la Ley.

Los mecanismos que posibilitan alcanzar una autonomía de la Región Leonesa triprovincial son múltiples, desde la reforma constitucional hasta la reforma del Estatuto de autonomía de Castilla y León. Incluso puede llegarse fácilmente a una mancomunidad de las tres Diputaciones de la Región Leonesa, pues las provincias gozan de una autonomía reconocida por la misma Constitución Española. Los caminos son muchos y las estrategias también. Hay un programa de máximos y programas intermedios que pueden comenzar a trasladar a la realidad el proyecto de visibilizar la Región Leonesa, de concretarla en el espacio político e institucional. Las ‘hojas de ruta’ son variadas, unas de tránsito más fácil que otras, como queda dicho. Lo importante es señalar la transversalidad de la reivindicación, como quedó claro en las manifestaciones de 1978 (PSP, Grupos autonómicos y regionalistas, Izquierda Republicana, Partido Carlista, etc) y 1984 (Plataforma Leonesista: Ayuntamiento de León, PASOC, PREPAL, PDL, JJLL, NNGG de AP, GAL y Grupo Popular). Todos los regionalistas leoneses y los partidarios de conseguir una institucionalización de la Región Leonesa triprovincial están llamados a la tarea, sin protagonismos de prima donna ni rivalidades pueriles.

Lo importante ahora es aunar los esfuerzos de todas las fuerzas políticas de la Región Leonesa, consensuar una hoja de ruta y un programa realista para institucionalizar la Región, dotarla de órganos capaces de llevar a la práctica el autogobierno del Pueblo Leonés en todos aquellos aspectos que le afectan, desde la identidad o la cultura hasta la economía y el desarrollo económico.

Miguel Ángel Diego Núñez

Autor del libro ‘Regionalismo y regionalistas leoneses del siglo XX (una antología)’